Música, artes plásticas y poesía son algunas de las disciplinas que se cruzan en la propuesta de la banda Buceo Invisible. Considerada como una de las más interesantes agrupaciones del panorama actual, esta noche presentan disco nuevo.
Nacida, como su nombre lo indica, en el barrio Buceo, esta banda formada por amigos de la zona en principio, se presentaron por primera vez en público en 1997. "Lo que se dio inicialmente fue la necesidad de mostrar eso que teníamos en común, esa producción, que no era un concierto o una lectura, sino todo eso", había contado el cantante Diego Presa en una entrevista previa con El País. "Le sacábamos fotos a los cuadros de Sebastián. Conseguimos un proyector y diapositivas y las interveníamos, y se cantaban canciones y se leían poemas y eso fue el germen de la primera muestra, en 1997, que se mantiene a pesar de todos los cambios, la acumulación de experiencias, los adelantos tecnológicos y la gente que se sumó".
Ahora, a la altura de su tercer disco, cuyo nombre es Disfraces para el frío, la banda se muestra con una propuesta pulida que desafía a la audiencia con audiovisual, música y poesía. Hay comentarios, incluso, que señalan que su propuesta poética recuerda en cierto modo a las que se hacían en actividades contraculturales de los años ochenta. Pero la banda no es exactamente hija de esa época, ya que sus integrantes terminaban el liceo cuando comenzaron a juntarse periódicamente e intercambiar lo que cada uno producía.
La formación inicial de cinco se fue ampliando con la llegada de otros músicos invitados hasta la propuesta que tienen hoy, de dos poetas, cinco músicos y dos artistas plásticos. Naturalmente, la propuesta completa de la agrupación se puede apreciar mejor en vivo que solamente con el disco.
Esas reuniones iniciales, donde cada uno de los integrantes mostraba lo que hacía y lo cruzaba con lo de los demás, dieron forma con el tiempo a la primera propuesta del grupo. Lo que producían no era un concierto, una muestra plástica o una lectura de poesía, sino el resultado de todo eso juntos (de hecho, contaron, intentaron antes hacer un fanzine entre todos). Así que cuando en 1997 se presentaron por primera vez el público pusieron todo eso en escena. Tardaron igualmente nueve años más en lograr editar su primer disco, Música para niños tristes, en 2006.
Esa combinación de artistas de diversas disciplinas hizo difícil su clasificación y también complicó su inserción en el panorama del rock nacional, que vivía tiempos de auge. Con el tiempo esa complicación de la autodefinición pasó a segundo plano y hoy la banda se define como un colectivo multidisciplinario, sin más vueltas.
Tres años más tarde editaron Cierro los ojos y todo respira, pero no fue sino hasta este año, con el tercer disco, que lograron plasmar sus presentaciones en vivo en una grabación, según explicaron en una entrevista. Al menos lograron plasmarlo en parte. La variedad de climas y ambientes en su música refleja, o apunta a reflejar, la experiencia en vivo. El show de esta noche le puede dar a los seguidores y curiosos una buena oportunidad de comparar esto.
La ciudad está muy presente en la música de esta banda, según ellos mismos han dicho. Los ambientes, el espíritu y las tradiciones que se pueden ver o percibir aparecen en su música y sus letras. Presa dijo en una entrevista con Sábado Show que "hay que traducir la luz particular de la ciudad de este momento, la atmósfera, lo que está pasando. Y procesarlo de manera artística, generar belleza de la manera que sea".
Curiosamente, la banda puede tener una propuesta personal y casi única en el ambiente musical local, pero han dicho que su intención es que su propuesta artística llegue al público. El tema de si gusta o no es cuestión aparte, pero no quieren quedarse encerrados. Con tres discos de fondo, el show de esta noche lo mostrará.
Tercer álbum
Uno de los elementos que han sido elogiados del disco Disfraces para el frío es el vuelo poético de las letras. Esto los confirma en una línea que se venía perfilando y que fue muy elogiada en sus dos discos anteriores. Los temas pasan por el dolor y la ausencia, pero no desde una perspectiva oscura, reseña la crítica, ni necesariamente depresiva. El disco encuentra a esta numerosa y variada agrupación en un punto de madurez que destacan quienes los siguen.