CARLOS REYES
Mañana a las 20 horas en La Colmena (en Maldonado 2182) el artista plástico e ingeniero agrónomo Philips Davies inaugura una exposición con cuadros propios y de sus discípulos. La entrada es libre.
El muestra reúne los trabajos más destacados de una treintena de alumnos del artista, y con ella de alguna manera se cierra el año, haciendo un balance, algo anticipado, del mismo, como adelantó a El País el propio Davies, quien cuenta con una doble carrera, tanto en el campo de las ciencias (como ingeniero agrónomo), como en el de las artes.
"Soy un poco un hombre orquesta, entre la docencia, la botánica y mi taller de artes plásticas", explica, agregando que a su taller, ubicado en la planta alta de un edificio de Luis de la Torre 684, acuden actualmente unos 40 discípulos, de los que tres decenas exponen en esta muestra.
Desde hace una década, Davies imparte clases a un amplio rango de alumnos, desde los que salen del trabajo y van a su taller para poner la cabeza fuera de los problemas laborales y domésticos, hasta personas ya retiradas de la actividad, que buscan una ocupación amena que les aporte para su formación, intelectual y espiritual.
"Yo les enseño de la misma manera que aprendí yo, sin emplear las formas académicas de dibujar primero en carbonilla. Aprendí con mi maestro, dibujando sobre un cartón, sobre una mesa, y era empezar a tratar de hacer lo que uno pudiera. Sin recetas. Solamente si veo que alguno de mis alumnos no consigue avanzar es que empiezo a presentarle alternativas", puntualiza el pintor, señalando que entre sus alumnos hay desde médicos hasta jubilados, y desde jóvenes de 18 años hasta personas mayores de 70. La gente de edad y las mujeres son mayoría.
"Mis alumnos no tienen que ir detrás de mí: yo voy detrás de ellos. Solo a los que les cuesta más yo les digo cómo hacerlo", sintetiza el profesor de pintura, que se ha especializado en trabajar a partir de la técnica del óleo, y tomando como tema generalmente el paisaje, ya rural, ya urbano.
"Lo que buscan en general mis alumnos es tener un tiempo y una actividad para dedicarse a ellos mismos, ya sean las personas más jóvenes o de más edad. Los hombres que trabajan, por ejemplo, vienen en busca de algo más fuera de la actividad laboral. Pero incluso las personas con mucho tiempo libre también vienen procurando hacer otra cosa que sus actividades de rutina", reflexiona.
Ya habituados al trabajo del taller, los alumnos va buscando sus caminos propios. "La temática que trabajamos es muy variada, tanto por apuntes tomados del natural como por fotografías, o imágenes que ellos traen. Claro que yo las evalúo, les aplico una especie de filtro, según el nivel de cada alumno", afirma Davies, quien sabe escalonar las distintas dificultades, desde los que recién empiezan hasta los que ya se manejan con solvencia en el oficio. Las imágenes de la ciudad, del campo, las marinas y la figura humana, cobran en su taller múltiples formas según el talento y la personalidad de cada discípulo. "En general los más jóvenes se aventuran más hacia las experiencias de abstracción", observa, considerando que un buen dibujo es la base de una buena pintura.
"Quien visite esta exposición va a notar que ninguna de las obras de mis discípulos tienen mi sello, y eso es lo que busco. Cada uno tiene su estilo diferente. Si todos fueran iguales, ya hubiera fracasado en mi propósito. Lógicamente que hay distintos niveles, porque acá hay gente que lleva años en esto. A mí personalmente, lo que más me motiva es cuando noto que ellos han aportado algo de ellos mismos, saliendo de los convencionalismos. Me sorprenden cuando se liberan. Tenemos casos de alumnos destacados, como el de María Eugenia Acosta, que ganó el 1° premio de pintura en el concurso del Club Naval", afirma orgulloso el pintor.
"En mi caso personal, lo que busco en la pintura es hacer lo que a mí me gusta ver. Como agrónomo he andado por todo el país, y lo que más me gusta de los paisajes es eso del espacio abierto, la amplitud, la soledad, la lejanía. Eso es lo que me gusta ver y eso busco reflejar en mis pinturas, a través de una perspectiva que es más del color y no tanto lineal", remata el artista.
La botánica, la pintura y el dibujo perfecto de la naturaleza
Philips Davies comenzó a estudiar pintura muy joven, considerando durante mucho tiempo esta actividad como un hobby, que en alguna etapa de su vida tuvo que dejar de lado por su profesión de ingeniero agrónomo.
Pero la pasión por el óleo, y el entusiasmo de su esposa por su actividad como pintor, pudieron más, y retornó al oficio, siendo atrapado de tal modo que se dedicó a él profesionalmente, tanto vendiendo cuadros como enseñando a pintar.
Como artista recorrió diversos estilos, dentro de su estilo propio. Más allá de su vocación por la pintura figurativa, también se ha visto influido por un rango de lenguajes que va desde el surrealismo hasta el estilo geométrico. En los últimos tiempos su pintura se centra en el paisaje para intensificar los contrastes y trabajar mucho la valoración de los colores. El pintor y dibujante asegura también que entre el arte y la botánica puede haber una relación estrecha, sobre todo en los aspectos geométricos.