Percovich deja la EMAD porque dice que hay resistencia al cambio

Crítica. Según la directora de la institución, allí hay "estrechez de miras"

La directora de la EMAD Mariana Percovich no renunció a su cargo, como trascendió ayer. Simplemente no se producirá la renovación de su contrato que terminará el 31 de diciembre. El asunto, sin embargo, tiene un suculento entretelón.

"En la EMAD existe un sector de docentes minoritario con mucha resistencia al cambio, con mecanismos antiguos de resistencia a nuevas miradas", afirmó Percovich en carta remitida el lunes al director de la División Promoción Cultural de la IMM, Fernando Butazzoni.

La misiva fue el punto final de una compleja situación que arranca cuando en septiembre de 2004 Percovich fue nombrada directora de la EMAD, como consecuencia de un concurso que ella ganó, y que le daba la autoridad para llevar adelante una serie de cambios estructurales en la institución.

Según el reglamento interno, el cargo dura tres años con posibilidad de reelección. Pero según la directora, "al día de la fecha (la carta fue escrita el sábado pasado) se sigue discutiendo y no hay ninguna decisión tomada sobre el destino de la Escuela, y hay que dejar planificado el inicio del año lectivo 2008, cosa que estamos haciendo, mientras las asambleas del orden docente se vienen desgastando en un proceso complejo, que está dañando a gente que entró a la Escuela con ganas de trabajar y mucho".

Desde febrero último, la directora informó al Consejo de la Escuela y al Departamento de Cultura que este año culminaba su contrato, y si bien la evaluación del Departamento de Cultura ha sido positiva, los mecanismos de reelección no fueron puestos en marcha.

Ante esta situación, Percovich informó que el 31 de diciembre culmina su relación con la institución, con la siguiente conclusión: "Unos pocos docentes han resistido, demorado, y enlentecido procesos de cambio que son inevitables". Y agrega: "El Departamento de Cultura de la IMM debe tomar decisiones claras y resolver los eternos problemas entre las trabas administrativas eternas y la gestión de cultura pública, y dar señales claras de la voluntad de cambio, del relacionamiento con la Universidad, del posicionamiento de la Escuela en el entramado ciudadano y del apoyo a las direcciones que se designen y a los proyectos respectivos".

Los cambios que Percovich lleva adelante son presupuestales, gestión de una nueva sede, relación con otras instituciones y planilla de docentes, entre otros rubros.

Según trascendidos, algunos cambios son resistidos por causas más profundas. El proyecto de Percovich busca como objetivo que la EMAD quede bajo la órbita de la Universidad, hecho que quitaría a los docentes del ámbito municipal para pasarlos al universitario, con todos los cambios que esto implica, y que entre otros asuntos comprende una mayor exigencia académica. "La resistencia al cambio, la estrechez de miras, puede obstaculizar los cambios pero no los detiene", remata.

La escuela, entre el hogar y la cárcel

"No es fácil entender lo compleja que es la administración pública municipal. Los intrincados mecanismos entre lo administrativo y la misión específica", afirma Percovich, agregando que tampoco es fácil trabajar con el Consejo de la Escuela. Ante esta realidad, la directora reclama que "no se puede ser mezquino ni corto de miras. Hay que mirar con generosidad los lugares que se tienen -de privilegio- en un medio teatral que cuenta con pocos lugares de desempeño profesional rentados y con los niveles salariales de la Escuela."

"Cuando las instituciones se sienten como un hogar todo es posible: cuando se sienten como una cárcel, hay que dejarlas".

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