Durante una hora y cuarto, o algo así, esta película de ciencia ficción funciona muy bien. La media hora final es más problemática, pero tampoco hay que enojarse demasiado. Al fin y al cabo, ocurre lo que se espera debe ocurrir.
El grupo de adolescentes filma en 1979 una película en Super 8 (tienen la edad que tenía y filman más o menos lo que filmaba el director y libretista Abrams en esa época), y algo indebido queda captado en sus imágenes. Quienes recuerden el cine que el productor Steven Spielberg hacía también entonces, y más atrás la ciencia ficción de clase B de los cincuenta que ha sido siempre una de sus fuentes de inspiración, no se sorprenderán de lo que ocurre después. Hay gente que comienza a desaparecer, militares muy nerviosos se desplazan por los alrededores, científicos más nerviosos aún quisieran revelar al público ciertas cosas pero los acallan. También hay algún choque entre padres e hijos. Era inevitable, estando Spielberg cerca.
La película juega inteligentemente con su pintura de adolescentes cinéfilos, envueltos en sus primeros escarceos amorosos y sus primeros sustos, y consigue que de la mezcla de sobresalto y humor se desprenda un encanto muy perceptible. Cuando los hilos se atan y personajes y público se encuentran, sin vueltas, metidos en una vieja y querida película de clase B (aunque el presupuesto sea de clase A) el encanto disminuye, pero el resultado sigue siendo muy entretenido.
Super 8
ficha
EEUU 2011. Título original: Super 8. Dirección y guión: J.J. Abrams. Fotografía: Larry Fong. Música: Michael Giacchino. Producción: J.J. Abrams, Brian Burk, Steven Spielberg. Intérpretes: Joel Courtney, Riley Griffiths, Ryan Lee. Gabriel Basso, Zachs Mills.
atención a...
la básica incomprensión de quienes se han enojado con la película por ser una colección de clisés. Tienen razón, claro, pero de eso exactamente se trata: así era el cine que Abrams y Spielberg homenajean.