Norma Pons se presenta en el Stella con "Secretos de mujeres"

Comedia. La actriz actuará desde hoy junto a Silvia Pérez y Julieta Bal

 20081002 600x544

CARLOS REYES

Luego de una buena temporada porteña, "Secreto de mujeres" llega hoy al Teatro Stella, reuniendo a Silvia Pérez, Julieta Bal y Norma Pons, quien definió la obra como "una comedia que al principio parece liviana, luego presenta un tinte dramático".

La pieza fue escrita por Carlos Furnaro pensando en Pons, que hizo las veces de musa inspiradora, estrenándose en el Multiteatro, de Buenos Aires. "Como yo tengo facilidad para entrar y salir del personaje -contó la actriz a El País- lo que hago es entrar en el drama, salir y entrar en el grotesco, paso después a la risa, luego otra vez con el drama: ese es el juego que yo desarrollo en el escenario. Y me parece que me sale bien, de hecho ya estamos postulados para el premio Clarín, en terna como mejor actriz, mejor director, mejor comedia. Lo más lindo es que yo soy del jurado, y estuve dudando si me votaba o no, y al final me voté yo y voté a mis actrices, que están muy bien".

Sobre sus compañeras de elenco, Pons opina con orgullo que ambas están muy bien en escena: "Silvia Pérez es grandecita y empezó recién ahora con seriedad en el teatro, y tenés que ver qué bien me responde la piba. Tiene un personaje importante, y qué bien lo produce. Vendemos lo que la comedia pide".

"Con Silvia tenemos un encuentro muy interesante en el escenario, y ahora se nos unió su hija, Julieta Bal, que si bien no es muy nombrada, su per-sonaje es muy importante: el meollo de la obra tiene que ver con su entrada. Antes el papel lo hacía Sofía Gala Castiglione, pero cuando se embarazó, siendo primeriza, estaba todo el tiempo descompuesta y entró Julieta".

Con dirección de Julio Bac-caro, Secretos de mujeres cuenta la historia de una mujer casada, que va a tener un encuentro con otras dos mujeres que significaron mucho en su vida, y que le cambiarán todo su universo de lugar. En suma, una comedia sentimental, de encuentros y desencuentros.

Según Pons, el personaje no se parece a ella: "No, esta es una señora, y yo no tengo familia, o sea, una familia de matrimonio. Nunca me casé porque siempre creí en el matrimonio, en casarse como manda la ley, y evidentemente no encontré a la persona que sea merecedora. O sea que no he tenido suerte: a lo largo de mi vida los hombres que tuve como pareja no han sido pocos, pero ninguno era merecedor de ser el padre de mis hijos".

De su carrera como vedette, actriz cómica y dramática, Pons señala que la base de todo está en el teatro, para lo que hay que nacer y luego perfeccionarse. "Ahora, si lo que querés es entrar en la joda, en lo mediático, no necesitás ser artista: te agregás un poquito de aquí, otro de allá, te ponés una ropita, y vas a tener tu minuto de gloria. Pero eso después va a pasar y vas a tener un problema serio: cómo permanecer. Ahora hay muchas muchachitas, algunas talentosas, todas trabajadoras, pero que a la larga no están en el show que tendrían que estar luciendo. Además, el sistema en el que se meten les exige que jueguen con su vida personal. Porque la mayoría no son vedettes: son inventos mediáticos de un genio de la televisión que es Marcelo Tinelli".

Ante este presente, Pons sostiene que sus inicios como vedette no se pueden comparar. "Primero, porque el género revisteril es como que no existe más, porque los grandes cómicos han desaparecido. De pronto quedan uno o dos, pero no hacen el total. Cuando empecé como vedette, teníamos que ser buenas actrices, con voces potentes, porque nosotras, al ser segundas del cómico, teníamos que apretar con el chiste para que él remate. Entonces tenían que ser voces muy fuertes, cuerpos espectaculares, y mantener un misterio, no estar expuestas. Tanto que a nosotras se nos prohibía hacer televisión: por eso los teatros se llenaban. No cualquiera puede trabajar al lado de una Niní Marshall, de un Pepe Arias: había que tener respeto, y saber escuchar. Lo más difícil en la vida del artista es saber escuchar: si sabés, tenés ganada la mitad de la carrera".

Risas y bolsas de aserrín

"Yo trabajé con todos los grandes -recuerda con orgullo Norma Pons- con Olmedo, Porcel, Fidel, Tato Bores: no hay con quien no haya trabajado, con todos sin excepción. Pero por el que más cariño siento es por Marrone, porque todos los demás, sin una excepción, eran tristes".

"Olmedo era un hombre muy triste (yo hablo de teatro, yo no hice televisión con él, como mi compañera Silvia Pérez), Antonio Gasalla es introvertido, Stray era introvertido, Barbieri era ciclotímico. El único que tenía siempre felicidad, era Marrone: desde camarines hasta que llegaba al escenario y reventaba; tal es así que el que después se convirtió en mi cuñado, Alberto González, que fue empresario del Maipo, me acuerdo yo que entre función y función (se hacían tres), se ponían bolsas de aserrín en los costados de la pared, porque las mujeres se hacían pis, y eso entre función y función no se podía arreglar de otro modo. Porque lo que hacía Marrone en escena no lo vi nunca en mi vida: fue el más grande monologuista que hubo, era algo impresionante.

"No hubo alguien más grande haciendo política y reír al mismo tiempo que don Pepe Arias. Nosotras, con Mimí, alcanzamos a trabajar un mes con él, porque fue cuando ya estaba grande y moría. Pero lo alcanzamos a conocer".

i SECRETOS DE MUJERES Sala. Teatro Stella (tel. 4082649) Funciones. Hoy y mañana a las 21 hs y domingo a las 19 hs. Entradas. $ 200 y $ 300.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar