REBAR
Cuando, el 2 de febrero de 2008, Carla Bruni contrajo matrimonio con Nicolas Sarkozy, era madre de Aurélien, un varoncito que andaba por los 6 años, resultado de felices encuentros mantenidos por la progenitora con el filósofo Raphael Enthoven. Esa unión se particularizó, por las características que rodearon a su surgimiento y desarrollo. Raphael es hijo de Jean-Paul Enthoven, un editor que, al conocer a Carla, pronto comprobó que a ésta le interesaban mucho más los libros eróticos que la Biblia, preferencia que propiciaba la práctica efectiva de aquel género literario. Según decían algunos chismosos que se vanagloriaban de conocer al detalle esa relación, la diferencia de edades actuaba en contra del editor que con frecuencia, y teniendo a ese bombón al lado, entraba a entornar los ojos dominado por el sueño, al tiempo que Carla los conservaba bien abiertos para seguir cada movimiento del vástago del dueño de casa -el mencionado Raphael- un buen mozo que tomó la antorcha del padre (que iba extinguiéndose implacablemente) empuñándola para que no le faltara luz a Carla: tan bien la iluminó, que la marcha compartida por los sombríos recodos de la aventura culminó en un alumbramiento, con toda la ternura y el discreto encanto de las cosas que se hacen en familia. Fue una alegre novedad que se festejó en el C.A.M.I., "Club de Amigos Muy Íntimos"... (pero muy íntimos, ¿eh?) que fundara Carla años atrás, a fin de tener autoridad y experiencia propia para opinar sobre los goces que, a pesar de todo, continúa ofertando este pícaro mundo: por la inauguración de su maternidad, recibió en la ocasión múltiples mensajes de felicitación de varios consocios del club que alcanzaron enorme fama por diferentes motivos; entre ellos, Mick Jagger, Eric Clapton y Kevin Costner. De todo eso estaba kilométricamente informado el presidente francés cuando, doble divorciado, convirtió a Carla Bruni en primera dama.
Hoy, a dos años y pico de aquella boda, vienen circulando rumores de separación de la pareja: ella tendría un nuevo candidato para su album de favoritos del corazón; y él, por su parte, se queda trabajando por fuera del horario laboral, con la Secretaria de Ecología, Chantal Jouann, muy a gusto y sin cobrar extras.
Yo pienso mal en casi todo, lo admito: pero sé reflexionar (lo que no hago a menudo, también lo acepto)... y pregunto: ¿no estaría ahora Carla Bruni, dispuesta a cambiar al "Nico" por el padre, como alguna vez cambió al padre editor por el hijo filósofo?... Porque sepan que el suegro de la ítalo-francesa es de temer. Prometo presentarlo ante ustedes, en la próxima columna. No se pierdan ese capítulo de suspenso. Hasta el jueves, contengan la expectativa lo mejor que puedan.