HUGO GARCIA ROBLES
Con fecha 26 de marzo del corriente año, la Ministra de Educación y Cultura, Ingeniera María Simon ha creado el Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán y designa, en la misma resolución a la Comisión Honoraria de preservación del Archivo Lauro Ayestarán y del Archivo y Biblioteca Flor de María Rodríguez de Ayestarán, para cumplir los cometidos que la resolución determina.
No es posible pasar por alto esta importante decisión que pone un basamento importante a los sucesivos pasos que es de esperar se sigan cumpliendo, detenerse siguiera un instante para examinarla.
Desde la creación de la Comisión por el Ministro Dr. L. Guzmán, es la gestión comprensiva y de ejecutividad poco común de la actual Ministra María Simon la que ha conferido al importante tema de la resolución y otros conexos, como el destino físico del Archivo Ayestarán, respuestas y soluciones que en algún caso pueden ser parciales, pero todas enderezadas en la dirección correcta. La acción de la Ministra ha sido auxiliada por su propio equipo en el cual la presencia de la Directora General de la Secretaría Dra. Panambí Abadie ha sido también determinante de los evidentes avances alcanzados.
Entre las tareas que el Instituto creado debe abordar, están la de recoger y reunir las distintas secciones del acervo del musicólogo Lauro Ayestarán, enriquecer ese acervo con la incorporación de otros archivos radicados hoy en otras dependencias estatales, sumar copia parcial o total del acervo Ayestarán que fuera adquirido por la Biblioteca del Congreso de EE.UU. incorporar en el futuro, por donación o por adquisición, valiosos archivos, bibliotecas y fonotecas, ser depositario de un ejemplar de cada libro sobre tema musical, dancístico y de cada fonograma editados en el país.
La sola enumeración de estas tareas permite medir el alcance fundamental del Centro Nacional de Documentación Musical (CDN) Lauro Ayestarán. Se convierte en ser el repositorio de toda las fuentes documentales musicológicas detectadas, se abre para los archivos existentes de otros investigadores, músicos y coleccionistas, en todas la áreas de la expresión sonora, tango y jazz, incluidos, ante la eventual recuperación de archivos hoy de destino incierto como el de jazz de Rafael Grezzi, para citar un ejemplo entre otros.
A la vez, en la medida que el nombre del ilustre Lauro Ayestarán queda asociado a este Instituto, la actual Ministra demuestra que tiene plena conciencia de la importancia del maestro en el concierto de la musicología del continente, gracias a la labor que desarrolló en su corta y fecunda vida junto con su esposa Flor de María Rodríguez de Ayestarán. El futuro agradecerá esta sabia decisión, más allá de los límites de nuestro país.