"Este año viene de experimentos”, afirma Camila Ferrari. Y no se equivoca. En los próximos meses, participará en la edición brasileña de Medio y Medio, compartiendo grilla con colegas como Marilina Bertoldi y María Gadú, y también en un festival en Estados Unidos. Lanzó un EP en conjunto con Sofía Alvez y otro con Nacho Mateu. Además, incursionará en el mundo teatral con Mi amiga fantasma, una obra codirigida con Gustavo Kreiman y en coproducción con Sala Verdi.
Los saltos de fe y los volantazos no le son ajenos. Antes de decidir dedicarse por completo a la música, trabajaba como ingeniera química. Aunque la racionalidad forme parte de quien es, a la hora de hacer cambios elige guiarse por la primera sensación que le generan. “Creo que es el momento de mi vida y de mi carrera para probar cosas nuevas”, sostiene.
Su proyecto solista es de las cosas que más satisfacciones le da, pero reconoce que si trabajara únicamente en esa faceta se agotaría: “Cuando te frustras, estás sola, y cuando tenés que llevar adelante un equipo de gente, también”. Para ella, trabajar con otros tiene un aspecto “liberador”.
Con Nacho Mateu —bajista que tocó con Trueno en el programa de Jimmy Fallon— se conocen hace más de 15 años y en 2023 lanzaron en conjunto el álbum Se Renueva. Ayer estrenaron Guitarrón negro, un EP de tres canciones. El sencillo, que lleva el mismo nombre, hace referencia al instrumento principal y también es un guiño a una de las canciones emblema de Alfredo Zitarrosa. El jueves 11 de junio se escuchará en vivo en Sociedad Urbana Villa Dolores.
La presentación del EP incluirá, además, otras canciones del repertorio del dúo. Las entradas están disponibles en RedTickets a 650 pesos.
En paralelo, trabaja con Sofía Alvez, una referente de la nueva escena independiente local. Su vínculo inició cuando ella la convocó para que aportara coros en su disco Febrero (2023), pero se fortaleció más adelante, durante una gira por Argentina. “Agarramos esta dinámica de hacer varias giras juntas y nos sentimos acompañadas. A una le encanta el laburo de la otra y viceversa”, dice.
Este año visitaron México con motivo de Tamalito, el EP que grabaron juntas y que combina distintas sonoridades, como pasajes de bolero y candombe.
“Grabamos la gran mayoría de las cosas en el living de mi casa. La idea era mantener esa frescura del vivo, no hacer muchas tomas, que esté presente esa espontaneidad”, recuerda.
Si bien ha viajado con su música a otras partes de Latinoamérica, el lugar más lejano al que llegó fue Italia. A raíz de que su hermano vive allí, tocó dos años consecutivos en un teatro de Liguria.
Ahí, Ferrari confirmó el poder que tiene la música como lenguaje universal, “por más cliché que suene”.
“Había mucha gente emocionada al final del concierto. Se acercaron a hablarme de distintas canciones”, recuerda. “Me acuerdo de una mujer que me dijo que le dieron ganas de volver a pintar”.
Lo que se viene. Al principio, la participación de Ferrari en la obra Mi amiga fantasma, que se estrenará en octubre, iba a consistir en hacer la música. Luego, Gustavo Kreiman le propuso que tocara en escena. Finalmente, acordaron que también actuaría y colaboraría en la dirección y escritura.
“Hasta este año, mi vínculo con el teatro fue como espectadora. Pero hace tiempo que venía con ganas de hacer teatro, era como una pulsión que tenía latente para explorar otras partes de mi expresión”, dice Ferrari y agrega que se siente como si todo lo que manifestó se estuviera concretando.
Compartirá elenco con Ana Clara Ferreira Camps e interpretará estrenos, canciones del repertorio de su repertorio y algunas versiones.
A su vez, está trabajando en su próximo álbum solista, el primero desde 2022. “Antes era más de escribir lo primero que quedaba”, dice. “Y ahora pienso más. No me quedo con lo primero. Le doy más lugar a las letras ahora”.