Ángela Torres, entre el éxito en Luzu, su primer disco y el "acto de valentía" de su última visita a Uruguay

Ángela Torres se presenta por primera vez en Punta del Este, el 5 de febrero en el Enjoy. En charla con El País, habla del streaming, su nueva confianza y por qué la música es su verdadero hogar.

Angelita
Ángela Torres, para su disco "No me olvides".
Foto: Difusión

El 27 de noviembre, después de llenar por primera vez la Sala Zitarrosa, Ángela Torres juntó sus cosas y se subió a un avión rumbo a Buenos Aires. A la mañana siguiente se sentó en la mesa del programa Nadie dice nada, que coconduce en el canal Luzu TV y que significó un antes y después en su proyección pública, y cantó “La perla” a dúo con la española Rosalía, que acababa de llegar a Buenos Aires para promocionar un disco —Lux— del que hablaba todo el mundo. Rosalía le dijo que había “devorado”. Ángela sonrió y lloró. Le dijo: “Me acabás de regalar el mejor momento de mi vida hasta hoy”.

Esa misma noche, Ángela Torres estaba de vuelta en Montevideo, otra vez sobre el escenario de la Zitarrosa, ante cientos de personas cautivas de una voz en la que la dulzura y la tristeza parecen equilibradas con cuentagotas. Completaba así la presentación de No me olvides, su primer disco solista y el que ahora la trae de vuelta a Uruguay, con la emoción de un debut.

El jueves 5 de febrero, Torres se presentará en el Enjoy con la última versión de un concierto que sigue perfeccionando, modificando, expandiendo. Será su primera vez en Punta del Este, un lugar que nunca antes visitó, y un cierre de ciclo para el álbum que tantas alegrías le ha dado. Quedan entradas en SuTicket.com y hay 2x1 para socios de Club El País.

Cuando charla con El País, está bajo el sol de Pinamar, junto a la piscina de la casa que habitan temporalmente varios de sus compañeros de Luzu. Está contenta y motivada, pero también en período de relajación: “Fueron días muy voraginados", dice.

Eso encierra los últimos meses del año pasado, incluso aquellas 48 horas entre Montevideo y Buenos Aires en las que “el verdadero acto de valentía” fue subirse a la avioneta. “Era micro, mini, que no entendés el cagazo que me daba. Fue lindo terminar viva porque en mi cabeza fue tipo: no voy a llegar a la nota con Rosalía, voy a morir antes”, dice entre risas.

Después habla en serio: “Fin de año fue una vorágine en sí, pero por suerte estoy muy concentrada en estar presente, en disfrutar, en entender que me estaban pasando cosas que hace un montón de tiempo deseaba que me pasen. Las pedí mucho, trabajé mucho para que eso suceda, y tenía que poder disfrutarlo”.

Hija de actriz (Gloria Carrá) y músico (Marcelo Torres), sobrina de uno de los cantantes más populares de la Argentina —Diego Torres— y nieta de la inolvidable Lolita Torres, Ángela era una niña cuando consiguió estrenarse en televisión en la serie Patito Feo. Desde entonces, la actuación la fue tomando: hizo teatro, televisión, cine. Trabajó con Natalia Oreiro en Gilda y Solamente vos, fue pareja de Agustín Casanova en Simona, su primer protagónico en horario central; hizo Tu cara me suena, se le animó al Bailando y hasta vivió más de un mes en Uruguay, por el rodaje de Temas propios. En todos sus proyectos, cuando pudo, cantó.

Angela
Ángela Torres.
Foto: Difusión

De jugar a dar shows a brillar como cantante

Cuando se le pregunta si hubo un momento, una revelación que le dijera que ella iba, en verdad, a ser cantante, Ángela Torres dice: “Es toda la vida, te lo juro por Dios. O sea, nací y creo que apenas tuve uso de razón me puse a cantar. Mi juego siempre fue hacer shows mirando la pared de mi cuarto, imaginando que me miraban personas, armando los looks. O invitaba a mi familia y preparaba hasta las entraditas. Mi deseo siempre fue cantar. Después la vida me fue llevando hacia la actuación, que también es una gran pasión, pero que no se compara con lo que me pasa cuando canto”.

En el momento en que se entrega a la música, sea en un escenario, en una mesa con Rosalía, en aquella Trastienda compartida con Natalie Pérez que marcó su debut en vivo en Uruguay o frente a la pared del cuarto en el que intentaba conquistar a audiencias imaginarias, Torres encuentra un hogar: “Es el lugar donde más segura me siento. Cuando canto me encuentro a mí”.

Entre 2015 y 2024, Ángela Torres lanzó un puñado de canciones y un EP, La niña de fuego (2021), que daban cuenta de una búsqueda pop que abarcaba desde la fuerte influencia de la comedia musical —la irresistible “La vida rosa”— a terrenos más urbanos que rozaban el trap y el reggaetón. Su voz era protagonista. La dirección a la que quería apuntar, una incertidumbre.

En julio de 2025, a punto de cumplir 27 años, lanzó su primer disco, No me olvides. Y algo pareció refundarse.

Con la misión de encontrar su propio sonido, Torres construyó un disco pop contemporáneo, que articula la ternura y lo sombrío mientras relata los vaivenes de una relación conflictiva.

“El disco me mostró que no tengo que tener miedo de ser yo misma”, dice. “Encontré un espacio donde sentirme vulnerable, sanar un montón de cosas, ser transparente, abrir mi corazón y mostrarme como soy desde un lugar más imperfecto, sin tener la pretensión de ser algo que no soy o de cumplir un rol. Hay algo de bajar a tierra y decir: bueno, soy esto, con todas estas cosas más oscuras y estas cosas más luminosas. Y siento que ponerlo en canciones me hizo crecer”.

Pero el matiz sombrío que atraviesa No me olvides, un disco que cierra con la desenfrenada catarsis de “DONDESTANMISAMIGOS” en la que la cantante se cuestiona hasta su existencia, se fue disipando.

El luminoso presente de Torres tiene que ver con lo musical —con el recibimiento de su disco o el éxito puntual de canciones como “Favorita”—, y mucho con su desembarco en el mundo del streaming.

Su consolidación en Luzu le valió un Martín Fierro de streaming al talento revelación, una adoración por parte del público que sigue al canal y hasta un romance con su compañero, Marcos Giles, que acaba de ser confirmado. En redes sociales se los celebra bajo el nombre “Margelita”, una certificación de estos tiempos en relación al impacto que generan en su propia comunidad.

No me olvides fue un álbum de verme, de reconocer un montón de cosas. Y ahora tengo ganas de festejar”, dice en la previa a su regreso a Uruguay. Ya está proyectando su nuevo disco y es probable que pronto lleguen canciones. No quiere encerrarse a trabajar en un álbum, sino que prefiere mantenerse cerca de la gente, hacer una suerte de proceso abierto y aprovechar que ha llegado todo eso con lo que siempre soñó.

“Nunca dudé de mi cantar, pero sí dudé mucho de qué tenía para decir o para ofrecer”, admite. Hoy, que ganó en confianza, sabe que sus amigos han sido clave para llegar hasta este sitio. “En ellos siempre me encuentro a mí, vuelvo a mí y me reflejo en ellos. Y me siento mucho más poderosa porque digo: che, si ellos son mis mejores amigos, algo debo estar haciendo bien”.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Ángela Torres

Te puede interesar