S. AUYANET Y A. LALUZ
I know you want me es apenas la cosecha 2010 de un fenómeno de todos los años: las canciones del verano -uno de los pocos fenómenos musicales que siguen llegando por medios tradicionales- se pelean por ser la banda de sonido de la playa.
"Uan, two, three, four; uno, dos tres cuatro...". Así es, el nuevo hit del verano no escapa a uno de sus primeros axiomas: gancho pegadizo, de fácil recepción que, como decía el año pasado la canción de una compañía telefónica, tiene un estribillo que se te pega y nunca despega.
La oferta de este tipo de canciones aumenta con desmesura cuando la temperatura empieza a subir, pero I know you want me, la canción que originalmente fue subtitulada como Calle 8, se convirtió definitivamente en el sonido que no debe faltar en todo boliche, parador o música de vehículos a todo volumen por la playa.
Se canta en la playa y se pide en los casamientos, acompañada quizá de alguna parodia errática de Ricardo Fort, celebridad de diseño que irrumpió con mayor fuerza en los últimos meses del año gracias a sus participaciones en ShowMatch. A medida que las apariciones del millonario (que gastó 19.000 dólares en modelar su cuerpo) se multiplicaron, la canción comenzó como un chiste y terminó imparable.
Según Rolling Stone, Pitbull -un oriundo de Miami llamado Armando Cristian Pérez al que, claro, también le gustan las mujeres pulposas y los coches caros- curte una variante musical que llaman raptrónica. Se trata de un cruce de rap y euro disco que comenzó en 2004 con el grupo de pop Black Eyed Peas y que hoy dominan animadores clave de la movida electrónica más masiva, como el francés David Guetta. Su raíz reggaetonera, además, es clave.
Y precisamente, su canción compite con el éxito de los propios Black Eyed Peas. Los alguna vez pretendidos Fugees del nuevo siglo dejaron hace tiempo esa veta y en su nuevo disco, The E.N.D., aparecieron con I got a feeling, la otra canción del verano.
Son apenas dos ejemplos de una especie de tradición con parámetros fijos y asimilables a un contexto y a una serie de inputs que transmiten: energía, alegría, sensualidad en algunos casos, baile en todos.
sucundunes. Se podría llenar la página con éxitos. Desde Las olas y el viento del argentino Donald hasta Chibidón del vernáculo Pájaro Canzani, pasando por los merengues hip hop de los caribeños Proyecto Uno, los argento-mexicanos The Sacados o Gloria versionada por Laura Brannigan, reciclada hace poco por una marca de cerveza argentina.
Generalmente llegan por las radios o algún fenómeno televisivo como el de Fort. En su momento, las radios dominaron el panorama. Programas como los "Hot 20" de Concierto FM monopolizaban estas definiciones.
Playa, moda, fiestas, celebración... con todos estos arquetipos simbólicos, o al menos con uno de ellos, la canción del verano entra como un virus liviano e irresistible a cualquier lugar. ¿Hay críticas? Claro. Pero el francés Georgie Dann, experto en venderlos durante veinte años (entre otras creó la célebre El negro no puede), se defiende con todo: "Quien critica el tema del verano, critica al pueblo".
Cuatro del verano
1 "hay que venir al sur"
Pleno 1978 y Raffaella Carrá, rodeada de unos bizarros bailarines, recomienda: "Para enamorarse bien iré donde estás tú, sin amores, quién se puede consolar sin amores, esta vida es infernal". Hit fiestero como pocos han surgido en esta variante.
2 "sopa de caracol"
Puesto en las radios por Banda blanca y popularizado en la región por los Fabulosos Cadillacs, es un ritmo tropical y pegadizo. La canción dio nombre al disco de los argentinos, que en 1991 terminaron de pegar un giro a su veta rockera y se volvieron más playeros que nunca.
3 "international love"
n Con esta canción, el rastaman Fidel Nadal se convirtió en uno de los favoritos del año pasado, junto con canciones como el brasileño Rap das armas. "Subí la palmera y bajame los cocos", fue una de las cosas que más se cantó en los boliches de balneario.
4 "viva la mamma"
El italiano Edoardo Bennato se lanzó a la fama con canciones como ésta, que luego le dieron el pasaje a componer la célebre Un´estate italiana, canción del mundial de Italia 90. Al momento de salir, el inolvidable saxofón de esta canción se volvió cortina de varios programas de televisión.