Música en el Paraninfo

HUGO GARCÍA ROBLES

El concierto que sirvió de clausura al seminario dictado por el maestro Werner Pfaff merecía un espacio mejor dotado que el Paraninfo de la Universidad. A pesar que allí se desarrolló el seminario, sobre la base del Coro Universitario que dirige Francisco Simaldoni, hubiera sido preferible un teatro o una sala de conciertos donde lo escuchado el domingo no hubiera sufrido los inconvenientes del poco apto lugar.

Pero lo importante es reseñar y reflexionar sobre el concierto de referencia y la secuela del seminario que pudo medirse en ese mismo acto. Un programa integrado en su primera parte con diversas obras corales "a cappella" y en la segunda con la Misa Brevis IK 275 de Mozart, fue interpretado con altísimo nivel.

Hubo palabras de introducción de Simaldoni, explicando lo realizado por el ilustre visitante, con participación de interesados de otros países como Argentina y México y las características del concierto que seguía. A continuación Werner Pfaff agradeció la concurrencia realmente nutrida, que desbordaba el Paraninfo, ocupando todo espacio posible y aún imposible. Declaró su amor por Montevideo y el Uruguay, buena noticia que reforzó diciendo, con elocuente gesto de su mano sobre el corazón, que confiaba que esta primera visita no fuera la última.

La primera parte tuvo el carácter de una sesión de trabajo y el maestro Pfaff hizo en un breve tiempo amplio despliegue de sus conocimientos y virtudes pedagógicas, que por cierto no excluyen el humor. Ejercicios de calentamiento de la voz, vocalizaciones y hasta casi gimnasia respiratoria que siguieron los presentes, coristas y alumnos del seminario. Luego, el Coro Universitario sumados los seminaristas, dirigido en obras de Palestrina, Brahms, Nyestedt y una proveniente del este de Europa (Estonia), por participantes del seminario, corregidos y apoyados por el maestro Pfaff, hizo transparente lo ganado en los pocos días que pudo desarrollar su tarea. Los directores fueron seguros en sus versiones, con puntos muy altos en la actuación de la uruguaya y la argentina que se lucieron con espléndidas versiones de Im Herbst de Brahms y la canción folclórica de Estonia. Pfaff auxiliaba a los seminaristas, guiándoles el movimiento de los brazos en la marcación de matices y tiempos, precisando el color vocal requerido y explicando en castellano que cosa decían las palabras que cantaban en el caso de Brahms, por ejemplo.

En la segunda parte, la inclusión de la Misa Brevis IK 275 de Mozart, al margen de constituirse en uno de los escasos acontecimientos que, en nuestro país, celebran el aniversario de su nacimiento, permitió además la incorporación al concierto de músicos de la Ossodre, instrumentistas que estuvieron a la altura de los cantantes. Los solistas vocales (Favre, Rovira, Vallés y Soria), merecieron aplauso unánime del público y la reiteración de por lo menos dos partes de la misa.

Resultó muy claro que el maestro Pfaff deja una huella que se perpetuará en la siembra cumplida. Es de desear que su retorno fortalezca el ejercicio de la música y del canto en especial, falto de aliento y apoyo en las últimas décadas después del movimiento coral que en determinado momento cubría todo el país. La juventud artística que colmó el Paraninfo, la responsabilidad competente del maestro Simaldoni al frente del Coro Universitario y los 60 años que celebra el conjunto, dejaron en ese frío domingo otoñal una cálida esperanza de futuro mejor posible.

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