Murió Rostropovich: genio musical

Determinación. "Lo mejor que hice en esta vida no fue la música sino la carta al Pravda"

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Fernando Manfredi

Mstislav Rostropovich, el violoncelista y director reconocido no sólo como uno de los grandes instrumentistas del siglo 20, sino también como defensor de las libertades individuales, falleció ayer en Moscú.

Tenía 80 años y vivía en París, aunque tenía casas en Moscú, San Petersburgo, Londres y Lausana. Rostropovich fue hospitalizado en París a finales de enero, pero decidió volar a Moscú, donde fue ingresado y dado de alta en varias oportunidades desde principios del mes de febrero.

Como violonchelista interpretó un repertorio enorme que incluyó obras escritas para él por algunos de los más grandes compositores del pasado siglo. Entre ellos se cuentan los Conciertos para Violonchelo de Shostakovich y de Prokofiev, y la Sonata para violonchelo de Britten. También estrenó composiciones de Walton, Auric, Kabalevsky y conciertos de Lutoslawski, Messiaen, Schnittke, Dutilleux y Penderecki, entre otros. Quizás porque su repertorio era tan amplio, fue capaz de hacer cantar a su violonchelo en una gran variedad de acentos musicales. En las grandes obras maestras Románticas -de Dvorak, Schumann, Saint-Saëns y Elgar, por ejemplo - deslumbró a los oyentes tanto con sus interpretaciones lujosamente personalizadas como por su musicalidad.

Su elegante interpretación de las Suites Bach para Violonchelo iluminaron la lógica estructural de esas composiciones así como su espiritualidad interior. No obstante abordaba regularmente la obras contemporáneas y parecía disfrutar produciendo los extraños timbres que los compositores modernos exigen a menudo.

Como director, Rostropovich fiel a su estilo, era un individualista. Felizmente moldeó ritmos, formas de frase y balances orquestales para satisfacer una visión interpretativa que era claramente personal, y si su trabajo no satisfacía a todos los gustos, todos concuerdan en que la pasión que trajo al podio, logró interpretaciones que eran a menudo tan irresistibles como poco convencionales. Se sentía más elocuente - y también más libre - en la música rusa, en particular en las sinfonías de Tchaikovsky, Prokofiev y Shostakovich.

Rostropovich fue director estable de la Orquesta de Sinfónica Nacional, en Washington de 1977 a 1994, aunque se mantuvo ligado a ella como director emérito. Con esta orquesta visitó en 1981 Uruguay actuando en el Teatro Solís con gran suceso. Pero son varias las orquestas del mundo con las que mantuvo fuertes lazos. Entre ellas se incluyen la Orquesta Sinfónica de Londres y la Filarmónica de Nueva York. El año pasado, anunció que dejaría de tocar el violonchelo, pero siguió dirigiendo con toda su energía, e intervino en los festejos del centenario de Shostakovich en Nueva York, Washington, Moscú y Tokio. "Él fue la persona más importante en mi vida, después de mi padre," dijo Sr. Rostropovich de Shostakovich "A veces cuando estoy dirigiendo, veo su rostro aparecer. Muchas veces no se trata de un rostro feliz , es que dirijo tal vez un poco lento o sin bríos, entonces apuro el ritmo y la vivacidad, y el rostro enojado desaparece."

El alto precio de criticar la arbitrariedad del poder

Los problemas de Rostropovich comenzaron en 1970. Al ser censurados el premio Nobel Alexander Solzhenitsyn y otros intelectuales y artistas, envió una carta abierta al Pravda (que no la publicó) aunque sí lo hicieron los periódicos occidentales. Decía: "Explíqueme, por favor, por qué en nuestra literatura y en el arte a menudo la gente absolutamente incompetente tiene la palabra final (...) Cada hombre debe tener el derecho de pensar independientemente y expresar su opinión sobre lo que sabe, y no simplemente para expresar con variaciones la opinión que le ha sido impuesta". Después de la publicación, a Rostropovich y su esposa se les prohibió viajar al extranjero. En 1978 el Gobierno Soviético les revocó la ciudadanía. En enero de 1990 Gorbachov anuló todas las sanciones que se les aplicaran.

Director

Alumno de Shostakovich y de Prokofieff, tenía una gran habilidad para traducir el sentimiento de los compositores rusos. También se desempeñó en el terreno de la ópera con singular éxito. Sus versiones eran "distintas" y tenían la influencia de su fuerte personalidad y concepto artístico.

Violonchelista

Considerado como el continuador de la escuela moderna del violonchelo, que inaugurara Pablo Casals, Rostropovich fue un virtuoso notable que a su vez abrió caminos a talentos como Jacqueline Dupré y Yo Yo Ma. Su sonido y potencia son admirables e inimitables

Hombre público

En 1997 Yeltsin lo condecoró por "Servicios a la Patria". En 1991 regresó sin pensarlo a Rusia en pleno golpe de Estado. Recorrió el mundo su imagen con un fusil en la mano mientras en su hombro dormía agotado uno de los jóvenes defensores de la naciente democracia.

Notables despiden al músico

Vladimir Putin: "El arte y la moral son inseparables. Rostropovich no es sólo conocido como violonchelista, sino también como defensor de los derechos humanos y la libertad espiritual, firme luchador por los ideales de la democracia. Es una enorme pérdida para la cultura rusa."

Jacques Chirac: "Dedicada por entero a la música, su vida, que concibió como una obra de arte, iluminó la historia de nuestro tiempo, la de Rusia y la de la libertad. Hizo del violonchelo un instrumento de la paz. Su vida fue una lección de coraje y armonía".

Jesús López Cobos: "Fue mucho más que un violonchelista, una figura gigante dentro de la música del siglo XX, cuya labor abarcó la dirección de orquesta, el apoyo a jóvenes artistas, la difusión y la extensión del repertorio del violonchelo".

Paloma O`Shea (Fundación Albéniz): "Nos queda su sonrisa y su obra y esa capacidad que tenía para iluminar el día. Era mágica y misteriosa su forma de enganchar al público en cuanto sonaban las primeras notas de su violonchelo. Profesionales como él han existido pocos, como músico y como violonchelista".

Isabel Falabella (Presidenta de Juventudes Musicales) : "Fue el músico del siglo XX, porque no sólo era violonchelista, estaba lleno de imaginación. Rendía culto a los compositores rusos, pero la grabación más importante de su vida fueron las Suites de Bach".

Alexandr Solzhenitsin (autor del "Archipiélago Gulag", premio Nobel de literatura) : "La partida de Mstislav Leopóldovich (Rostropovich) es un amargo golpe para nuestra cultura. Yo fui testigo del dolor que te ocasionaron. Adiós querido amigo".

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