Un tribunal de la Ciudad de México condenó al cantante mexicano Luis Miguel y a la discográfica Warner Music a pagar una fuerte compensación al autor Marcos Lifshitz por plagiar una de sus canciones.
El compositor Juan Carlos Calderón, Warner y Luis Miguel tienen 15 días a partir del pasado jueves para intentar una negociación con Lifshitz, o de lo contrario entablar un juicio de amparo que podría durar de tres a seis meses.
La canción en disputa es Siento nuestro aliento, publicada bajo el título Amarte es un placer en el disco (1999) de Luis Miguel que lleva el mismo nombre. "Mi satisfacción es poder decir a todo el mundo que legalmente está demostrado que la canción es mía. Mi satisfacción es total y absolutamente moral", sostuvo victorioso Lifshitz.
De acuerdo con la sentencia, los inculpados deberán pagar 40% de las regalías de cada disco que incluya el tema, cifra nada menor si se tiene en cuenta que el álbum que contiene la canción del mismo nombre alcanzó a vender más de 32 millones de copias.
La sentencia, emitida por un tribunal de materia civil y administrativa el pasado 23 de abril, es el resultado de un largo proceso legal de seis años de duración, y la decisión judicial se basa en las conclusiones de estudios realizados por peritos musicales. Si bien se calcula que el disco recaudó el producto de la venta de 32 millones de copias a unos 12.3 dólares cada una, adicionalmente podrían tenerse en consideración otras formas de explotación de la canción.
Según Lifshitz, uno de los máximos responsables de Warner Music México reconoció de forma tácita el plagio al decirle: "Sí, son la misma canción, ¿y qué?. Haz como quieras, de todas maneras vas a perder".
El compositor, sin embargo, parece dispuesto a negociar con Luis Miguel (no así con Warner y Calderón), ya que considera que además de un ídolo mexicano, es un gran artista. "Tengo 20 canciones en el cajón escritas para una voz como la suya", afirmó Lifshitz, aunque reconoció que el cantante mexicano no las va a querer interpretar. "Son artistas que se sienten intocables", remató el autor.