Luciano Pavarotti: la voz que unió al mundo

2007-09-07 00:00:00 300x300

FERNANDO MANFREDI

Quería ser jugador de fútbol, pero no se le dio, tampoco pudo dedicarse hasta el final de sus días a ser educador de párvulos. Hoy el mundo llora a quien llenó estadios y fue un real maestro en el mundo de la ópera.

Muchos puristas atacaban su sobreexposición en los medios, pero la enorme repercusión de su fallecimiento parece desautorizarlos. Las muestras de pesar que abarcaron a estadistas, figuras del pop, científicos y gente de toda extracción, las tapas de los diarios semanarios y revistas, dan cuenta de la dimensión de su celebridad.

Para sus partidarios más calificados, la natural belleza y la emocionada urgencia de la voz de Pavarotti le hizo el intérprete ideal del repertorio lírico italiano, especialmente en los años 60 y los años 70, en los que consolidó su fama. Para el público masivo, sus carismáticas interpretaciones de clásicos como Nessun Dorma de Turandot de Puccini lo convirtieron en un sinónimo de la ópera. De hecho, Nessun Dorma fue lo último que Pavarotti interpretó en público cuando participó en la ceremonia de apertura de las Olimpiadas del invierno en Turín, en febrero de 2006.

Hijo de un panadero que era cantante aficionado, Pavarotti tuvo una educación pobre, aunque siempre afirmaba que era rica en felicidad. "Nuestra familia tenía muy poco, pero no podía imaginarme qué significaba tener más", ha dicho. Cuando chico, demostró más interés en el fútbol que en sus estudios, pero también disfrutaba escuchando los discos que tenía su padre, con grabaciones de los grandes tenores como Beniamino Gigli, Tito Schipa, Jussi Bjoerling y Giuseppe Di Stefano, su favorito. Reconocía que una de sus mayores influencias en ese tiempo de formación fue Mario Lanza, el más famoso tenor de Hollywood. "En mi adolescencia iba a ver las películas de Mario Lanza y entonces al regresar a casa lo imitaba en el espejo, era mi ídolo".

Tal vez esa temprana relación con el cine motivó que participara en un largometraje Sí Giorgio, un verdadero fracaso que truncó su carrera en Hollywood. De todos modos también participó en una versión filmada de Rigoletto. Por el camino escribió además una autobiografía, Yo, Luciano Pavarotti, y realizó más de 90 grabaciones discográficas.

Al final de su vida se había convertido en uno de los cantores líricos mejor pagos de la historia, aunque sus presentaciones en público fueran más esporádicas y muchas veces en compañía de artistas pop como Bono de U2.

Aficionado a los caballos, las pastas y el buen vino, luchó a lo largo de su vida con el sobrepeso y siempre perdió la batalla. Cada tanto, cuando la balanza trepaba más allá de los 130 kilos, se repetía que "ahora sí lograré bajar de peso cueste lo que cueste".

En el panteón de los más grandes tenores de ópera, podrá inscribirse que el siglo XX comenzó con Caruso y culminó con Pavarotti. Otros tenores -incluido Plácido Domingo - pudieron haber recibido un aplauso superior de la crítica por su técnica y sus condiciones artísticas, pero ninguno pudo igualar la combinación del talento natural y encanto personal con que Pavarotti lograba hechizar al público.

A lo largo y ancho del planeta, se lo reconocía de inmediato por su sonrisa incandescente aferrado a un pañuelo blanco (una cábala de la que contadas veces se desprendió) cantando arias y canciones populares napolitanas, o villancicos para miles de personas en conciertos al aire libre.

Su nombre podía aparecer encabezando columnas de chismes como en notas musicales serias, especialmente después de que se divorció de Adua Veroni, su esposa por 35 años y madre de sus tres hijas, para casarse con su secretaria de 26 años en 2003.

Pavarotti se dio el gusto de mezclarse con las estrellas del pop en su serie de conciertos de caridad denominados "Pavarotti y sus amigos", que se realizaban anualmente en Modena. Por su escenario pasaron artistas tan variados como Ricky Martin, James Brown, Elton John o Sting por citar algunos. Muchos seños se fruncían pero él siempre fue omiso a esa crítica. "Algunos dicen que el pop es una palabra despectiva para decir "no importante", no acepto eso," decía en una entrevista en 2004, "sólo hay buena y mala música". De una u otra forma se convirtió en un verdadero puente entre la cultura pop y el de la gran lírica en una dimensión como nunca antes se había dado, generando una corriente que no ha dejado de atraer al público y ha puesto en primer plano el escenario operístico en lugares a los cuales nunca había llegado.

No puede obviarse el importante trabajo humanitario realizado por Pavarotti. Durante la guerra de Bosnia (1992-1995), reunió una enorme ayuda material junto con Bono, el cantante de U2, y después de la guerra financió y estableció el Centro Musical Pavarotti en la ciudad meridional de Mostar para ofrecer a los artistas de Bosnia la oportunidad de desarrollar sus habilidades. También realizó conciertos a beneficio de las víctimas de tragedias, como la del terremoto que en diciembre de 1988 mató a 25.000 personas en el norte de Armenia.

Plácido Domingo

Quien participara con Pavarotti en los conciertos de "Los Tres Tenores" mezcló admiración y humor al conocer la noticia. "Siempre le admiré esa voz gloriosa, un don de Dios. Rompieron el molde después de hacer a Luciano. Será recordado siempre como un cantante único".

José Carreras

Tampoco Carreras, el otro integrante del terceto, pudo evitar recordarlo con una sonrisa: "Fue un hombre de extraordinario carisma", dijo. "Era un experto en el dominio gastronómico. Era muy buen amigo para sus amigos y gran jugador de poker".

Montserrat Caballé

"Me decía que a las personas fuertes nadie nos llevaría", recordó en Madrid la soprano española. "Nos enseñó a quienes le conocimos a ser solidarios", agregó la gran amiga del tenor fallecido e insistió que si bien "se le conoce por su do de pecho, su corazón era más grande".

Bono

Pavarotti, era "un volcán que cantaba fuego", declaró Bono, el vocalista del grupo U2. "Algunos saben cantar ópera. Luciano Pavarotti era una ópera", agregó el cantante irlandés que muchas veces fue "socio" del tenor en eventos de beneficencia internacional.

Elton John

El cantante británico Elton John reaccionó frente a la muerte de Luciano Pavarotti y afirmó que "hoy es un día triste para la música, y también para el mundo". John cantó en más de una oportunidad junto al célebre tenor en el evento anual "Concierto Pavarotti y sus amigos".

Ricky Martin

"Su histórica contribución que trascendió desde la música popular a la lírica y la ópera se mantendrá sin duda en el corazón de futuras generaciones" afirmó el boricua, que en 1999, cantó con el tenor en un concierto en pro de Guatemala y Kosovo, en Modena.

El valor del canto masivo

Al final de su carrera, algunos críticos musicales lo fustigaron por su tendencia en aumento hacia lo comercial. "La palabra comercial es lo que queremos", dijo exactamente, después de aparecer en los conciertos extensamente publicitados de "los tres tenores". "Hemos llegado a 1.500 millones personas con la ópera. Si deseas utilizar la palabra comercial, o algo más despectivo, no me importa".

Dos uruguayos en el mundo del gran tenor

Dos cantantes uruguayos estuvieron en contacto con el notable tenor y éste influyó positivamente en sus respectivas carreras. Rita Contino participó como primera finalista sudamericana en la primera edición del Concurso Internacional de Canto Luciano Pavarotti de Filadelfia en 1981; y Carlo Ventre ganó el mismo certamen en 1995.

Rita (actual docente de la Escuela Nacional de Arte Lírico y declarada hace poco tiempo ciudadana Ilustre de Montevideo) lo conoció en la cena de presentación en la propia ciudad de Filadelfia. La impresionó su exuberante presencia física y su contagiosa y franca sonrisa "Yo estaba asustada por lo que enfrentaría tan lejos de casa pero me asusté de ver a aquel hombre gigantesco que poco después casi me asfixiaba con su "abrazo de oso". Era una persona sumamente comunicativa y entusiasta, se prodigaba con todo el mundo y en especial con todos los participantes que éramos muy jóvenes. El decía que le hubiera encantado tener brazos de gigante para abrazar al mundo. En cierta forma lo hizo con su canto".

Ventre fue seleccionado en 1995 en Modena y fue luego a Filadelfia. "Yo gané el concurso de canto que el maestro convocaba en 1995", afirma el aplaudido tenor compatriota que brilló en la reciente escenificación de Rigoletto como el Duque de Mantua. "En las instancias de selección se prodigaba marcando cosas, compartiendo experiencias, dando consejos incansablemente. Vivía para y por el canto. Cuando vino a actuar en la fallida presentación del Estadio Centenario, aquí en Montevideo, le preguntaron por qué ya no habían grandes voces y él afirmó "no es cierto, siguen surgiendo grandes voces, ustedes tienen aquí un joven cantante que se llama Carlo Ventre y tiene un gran futuro". Que una figura de esa talla tenga un gesto de ese tipo muestra a las claras su estatura humana".

Carlo Ventre ya había iniciado su carrera lírica en la península, pero el primer lugar en el certamen significó un respaldo excepcional para lo logrado hasta ese momento y cuyos resultados se están aquilatando recién ahora.

Contino y Ventre recibieron un estímulo gravitante en su futuro. Ella, en ese entonces era una de las jóvenes promesas femeninas del bel canto sudamericano. Acababa de ganar el primer concurso internacional de canto de Caracas, pero el haber llegado hasta la instancia final del Pavarotti le valió una importante repercusión. Aunque Contino no ganó el premio principal que era una actuación junto a Pavarotti en la representación de La Bohéme de Puccini, en la segunda de las pruebas (un dúo) se sorprendió al oir que el mismo tenor la acompañaba como apoyo, en una experiencia única e intransferible que la marcó para siempre.

En su estímulo a las vocaciones de los cantantes emergentes es donde se ve con mayor claridad la grandeza del hijo de Modena.

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