Tom Cruise vuelve a la pantalla grande encarnando a un soldado del ejército estadounidense que se convierte en un samurai.
El film, ambientado mayoritariamente en el Japón de los últimos años del siglo XIX, narra las peripecias de Nathan Algren, un oficial del ejército de Estados Unidos desilusionado de su papel en el cuerpo durante la Guerra Civil y la aniquilación de la población indígena. Sin rumbo y con la sensación de haber perdido toda ética, Algren acepta un encargo: adiestrar a soldados japoneses de acuerdo a métodos modernos y "occidentales".
La historia de Algren tiene su correspondencia en el País del Sol Naciente. En Japón, el samurai Katsumoto (interpretado por Ken Watanabe) entiende que las señales de modernidad que se imponen en su país —telégrafo, ferrocarril— atentan contra el camino que él ha elegido. La llegada de Algren para el adiestramiento militar de sus compatriotas de acuerdo a métodos occidentales, solo confirmarán sus sospechas y acentuarán su aversión hacia los cambios que se avecinan.
Los caminos de ambos guerreros se cruzan y el impacto que Algren siente ante la visión de los majestuosos samurais lo incita a internarse en la cultura de éstos. En el código del guerrero japonés, Algren encuentra una fuente de inspiración y honor, algo que había perdido luego de su pasaje por las filas comandadas por el general sureño George A. Custer.
INFLUENCIAS. La película fue dirigida por Edward Zwick, quien, según sus palabras, realizó un viejo sueño: filmar un largometraje sobre los samurais y la cultura que posibilitó su existencia. "Vi Los siete samurais de Akira Kurosawa por primera vez cuando tenía 17 años, y desde entonces, la he visto tantas veces que ya no las puedo ni contar. En esa película está todo lo que un director debe saber sobre el arte de narrar historias, sobre el desarrollo del personaje, sobre la filmación de escenas de acción, sobre la dramatización de un tema. Después de verla, me dediqué a estudiar cada una de las películas de Kurosawa. Aunque en aquel momento no lo sabía, ése fue el inicio de mi carrera cineasta".
La elección de Zwick por parte de la producción parece de antemano acertada teniendo en cuenta las características del film y los antecedentes del realizador. En El último samurai, las batallas entre fuerzas militares y samurais pretenden otorgarle un marco épico a la historia y Zwick demostró que su competencia para las escenas de guerra en Tiempos de gloria (1989), película ambientada más o menos en la misma época que ésta y que narraba la participación de un batallón compuesto enteramente de negros en la Guerra de Secesión estadounidense (film por el cual Denzel Washington obtuvo su primer Oscar, como actor de reparto).
Por su parte, la estrella también declara que filmar El último samurai fue la reafirmación de una antigua pasión. Tal como el director, Cruise descubrió a Kurosawa cuando era un adolescente y sostiene que siempre ha sentido una fuerte atracción hacia la cultura japonesa, la elegancia y belleza de los Samurai, su espíritu de Bushido que enseña fortaleza, compasión, lealtad feroz y el compromiso a cumplir su palabra y el deseo de dar su vida por lo que saben que es correcto: "Se trata esencialmente de hacerse responsable por lo que uno hace y dice, sean cuales sean las repercusiones. Más que un código para los guerreros samurai, es una poderosa forma de vivir la vida. Era algo que yo no podía resistir. Cuando Ed se sentó conmigo por primera vez para hablar del tema, supe que no podía dejar de hacer esta película. Me siento intensamente conectado al tema, así como a los personajes de la historia".
Cruise no solo protagoniza el film, también figura como uno de los productores, algo que también hizo para rodajes como las dos entregas de Misión Imposible y Vanilla Sky (asimismo, figuró como productor ejecutivo de una de las mejores películas de su ex-esposa Nicole Kidman, Los otros). La elección de este proyecto por parte de Cruise tiene cierto olor a oportunismo, ya que en los últimos tiempos lo "oriental" se ha puesto de moda: Oscar para El viaje de Chihiro, auge de ciertos autores como Takeshi Kitano y el repunte de cine de artes marciales, con ejemplos como las tres Matrix y Kill Bill.
Sin embargo, se puede ver a esta nueva interpretación de Cruise como otro proyecto que refuerza la tendencia de sus últimos papeles, o sea heroicos y con cierta cuota de despliegue físico. Las ya mencionadas entregas de Misión Imposible y su protagónico en Sentencia previa sirven de ejemplos. Parecen haber quedado atrás las participaciones de Cruise en proyectos más jugados, como Ojos bien cerrados (1999) y Magnolia (ídem). En ese territorio, su ex le lleva varios cuerpos de ventaja.
Una oportunidad perdida
Todo lo que termina, termina mal, dice el rockero argentino Andrés Calamaro en una de sus canciones. Esto es algo que Cruise puede firmar. Según la agencia de noticias Ansa, el actor estadounidense habría perdido una excelente posibilidad de ganar el Oscar al mejor actor, galardón para el cual ha estado postulado más de una vez pero que le ha sido esquivo. Cruise fue candidato para la estatuilla en tres oportunidades: en 1990 por Nacido el 4 de julio, en 1997 por Jerry Maguire y en 2000, por Magnolia.
Las causas por las que Cruise se habría perdido otra chance de estar entre los finalistas serían sus extravagancias y obsesivas demandas de dinero. Aunque parece también que la presencia de Kidman en dicho proyecto habría tenido algo que ver en la conducta de Cruise. Según lo informado por Ansa, el cineasta Sydney Pollack, quien dirigió a Cruise en Fachada, le ofreció al actor el papel pro- tagónico del Cold mountain, junto a la actriz australiana y su ex esposa.
Pero Pollack reveló que Cruise, de 41 años, habría dado un paso al costado, "por razones de dinero y peleas de egos". "Tom quería muchísimo más dinero que el planeado y por esa razón finalmente quedó fuera de la lista de actores", explicó el director.
Tras la negativa de Cruise, el actor inglés Jude Law se quedó con el papel, y ahora es uno de los probables candidatos a ganar el Oscar al mejor actor. Sin embargo, la actual pareja de la actriz española Penélope Cruz insistió: "Simplemente no era el film que quería hacer en ese momento". Finalmente Cruise optó por El último samurai.
Los próximos proyectos
Aunque no haya sido elegido gobernador de California ni obtenido el tan ansiado Oscar, Cruise sigue siendo la mayor de las estrellas del cine de Hollywood, siempre y cuando se trate de cine de acción. En el terreno dramático y en el de las comedias, Cruise ha obtenido cierto reconocimento, pero son los papeles heroicos los que seducen a los seguidores de este actor. Esto es así desde los días de Top Gun (1986).
Naturalmente, Cruise integra ese selecto club de actores que cobran 20 millones de dólares por título. Además, también emula con éxito la trayectoria de Michael Douglas: estrella en la pantalla y productor detrás de ella.
A juzgar por las reacciones de críticos y público en Estados Unidos, el más reciente título de Cruise sería un paso en falso luego de resonantes éxitos como Misión Imposible 2 y Sentencia previa. Pero Cruise ya tiene varios proyectos en etapa de preproducción para, posiblemente, refutar a los detractores. Se anuncia para el 2005 el tercer capítulo de Misión imposible. Antes de eso empero, el actor será dirigido por Michael Mann (Fuego contra fuego, El informante) en una película que se estrenará este año y de la que aún se desconoce el título.