Contar una decena de historias de amor a través de cuatro personajes, interpretados por María Mendive, Adriana Da Silva, Pablo "Pinocho" Routín y Edú "Pitufo" Lombardo. Los cuatro artistas interpretan a una única pareja, en las mil posibilidades que puede tener un vínculo amoroso. De eso va Montevideo amor, un espectáculo dirigido por Fernando Toja que a partir de este viernes quedará incluido en la cartelera de El Galpón.
Dos actores y dos actrices que simbolizan a todos los hombres y mujeres que alguna vez han querido amar, conforman un relato único, un largo pensamiento que bien podría ocurrir en la mente de una sola persona. La historia cobrará vida en la Sala Atahualpa, donde se podrá ver los viernes y sábados a las 23 horas y los domingos a las 21 horas
Con músicas y letras creadas por Lombardo y Routín, el espectáculo, de una hora y diez minutos de duración, trabaja con escenas cortas, que transitan por una decena de formas de estar de a dos. Pero la idea fue no trabajar el concepto de amor desde un lugar superficial y meramente romántico, sino captar sus muchos matices y contramarchas.
La óptica con que se aborda tiene un alto componente de absurdo, aunque esto no implica una mirada negativa sobre el amor sino simplemente caleidoscópica. Además, las canciones van en otro sentido, en otra cuerda, glosando de alguna manera lo que interpretan los personajes. Todo eso ocurre en un escenario austero, en el que la escenografía son una mesa, sillas y un perchero.
El vestuario también va en esa dirección, buscando reproducir el modo de ataviarse de cualquier montevideano de un barrio popular. Eso se logró pidiendo a los actores que llevaran la ropa que tenían a mano, y así se fue decantando la indumentaria.
Con las voces en vivo y las músicas grabadas (con la participación de grandes instrumentistas), este espectáculo sigue los pasos de un antecedente importante que contó con algunos de estos artistas: Murga Madre. Aquella obra, que se empezó a gestar en 2002 e hizo su última presentación en un Teatro Solís abarrotado de público en noviembre de 2006, lograba una fusión de murga y teatro, con una estética sugerente, enigmática, cargada de elementos pinterianos. Ahora, Routín volvió a escribir y a convocar a los dos colegas de la vida que le acompañan en su carrera, Lombardo y Toja. Y a ellos sumaron la presencia de dos buenas actrices.