A. LALUZ / S. AUYANET
En la actualidad, buscar virtuosos del violín no es una tarea difícil. Lo complicado, sin embargo, sigue siendo descubrir esos talentos que logren combinar inteligencia y musicalidad. Dos virtudes que brillan con luz propia en Hilary Hahn.
Quien haya tenido la posibilidad de escuchar algo de su extensa discografía (sobre todo el último, Schoenberg & Sibelius Violin Concertos, editado en 2008 por el sello Deutsche Grammophon) entenderá el sentido de esta afirmación. En caso contrario, este lunes tendrá una oportunidad única para conocer el arte de esta joven estadounidense, que se inició en el violín antes de cumplir los 4 años.
Hilary Hahn llegará por primera vez a Uruguay junto a la pianista Valentina Lisitsa, para tocar en un nuevo concierto de la temporada 2009 del Centro Cultural de Música. Esta única presentación será la cuarta fecha de una gira latinoamericana que se inició el pasado martes en Brasil y culminará el lunes 29 en Colombia.
En la noche del lunes, este dúo pondrá a prueba su reconocido talento en un verdadero "tour de force". Pero este calificativo no sólo le cabe al programa por su exigencia técnica o su extensión, sino por la particular selección de obras y compositores: tres piezas del belga Eugène Ysaÿe, tres sonatas del muy original Charles Ives, y sendas transcripciones de las Danzas húngaras de Brahms y de las Danzas folklóricas rumanas de Bartók. Si al lector le resultó por lo menos "extraño" este repertorio, es bastante comprensible. No hay que olvidarse que los solistas virtuosos (y también los aspirantes a virtuosos) suelen acudir, incluso desde sus etapas formativas, a los "hits cultos" que imponen la academia y el competitivo mercado (es que para "estar ahí" hay que respetar la norma, el canon). Y gracias a estos imperativos "musicales", la escucha se ha acostumbrado a la (casi) inevitable repetición. No obstante, siempre aparecen esas excepciones, como la de Hahn, que nos reconcilian con el placer del descubrimiento musical.
Con sólo 4 años, Hilary Hahn hizo su debut como violinista en un programa de televisión en Baltimore, adonde se había mudado su familia poco tiempo antes. Afirmada en su vocación, a los 10 comenzó a estudiar en el The Curtis Institute of Music, con Jascha Brodsky, quien fue el último alumno vivo del reconocido Eugene Ysaÿe (violinista, director y compositor belga).
Al cumplir los 15 años, Hahn llega por primera vez a Alemania, para dar el concierto que marcará el inicio de su prometedora carrera. En esa oportunidad interpretó una obra de Beethoven junto con la Bavarian Symphony Orchestra, y nada menos que con Lorin Maazel en la batuta. Gracias a la transmisión internacional por radio y televisión de este concierto, su nombre comenzó a sonar como una de las revelaciones musicales de mediados de los años noventa.
En ese tiempo, Hahn se incorporó a la lista de artistas del sello Sony, grabando su primer disco con obras de Bach. Paralelamente, llevó adelante una intensa agenda de conciertos a nivel internacional, tanto como solista como con conjuntos de cámara y orquestas sinfónicas. Y desde estos primeros años de su carrera, la crítica y el público la reconoció por su original técnica y la creatividad interpretativa. Los premios a sus performances y grabaciones, no demoraron en llegar.
Es así que en el año 2001 gana el premio Grammy a la mejor performance solista por su disco Brahms & Stravinsky Violin Concertos, grabado con dos íconos de la música culta: Sir Neville Marriner y su orquesta Academy of St. Martin-in-the-Fields. Y el año pasado, volvió a ganar este mismo premio por sus interpretaciones en un disco de intenso y ambicioso virtuosismo: Schoenberg & Sibelius Violin Concertos. Un título que deberá contarse entre los mejores registros del Concierto para violín y orquesta, Op. 36, de Arnold Schoenberg, una de las piezas concertantes para este instrumento más importantes del siglo pasado.
En Montevideo. Días antes de este concierto en nuestro país, Hilary Hahn explicó a El País sobre su forma de trabajar el repertorio. "Cuando me encuentro con una obra y me emociona, intento añadirle mi técnica propia. Por esto también intento encontrar aquellas creaciones que más se adaptan a mi concepto de la música. Hay piezas que son únicas, pero no por el hecho de ser nuevas sino por la posibilidad de añadirle tu propio toque. Las piezas más motivantes son las que presentan esa posibilidad en el momento que las escuchas".
Este enfoque personal es parte de los cambios que ha experimentado la técnica del violín. En su opinión, "como hay gente que va cambiando de técnica y más gente estudia, algunos repertorios se vuelven más masivos. Incluso hay más intérpretes que se animan a salir de Bach", explorando otros lenguajes.
Y sobre sus nuevos proyectos discográficos, comentó que ya grabó "un par de discos este año, que serán lanzados en unos meses o el año que viene. Y la semana pasada, en Inglaterra, grabé un concierto de Tchaikovsky que aún no tiene fecha de lanzamiento".
Discos para una colección
En 1997, dos años después de su debut en Alemania con Lorin Maazel y la Bavarian Symphony Orchestra, Hahn lanzó su primer disco ("Hilary Hahn Plays Bach", Sony Classical) con tres extensas obras para violín de Johann Sebastian Bach. Pocos años después editó "Beethoven Violin Concerto/Bernstein Serenade", con la Baltimore Symphony Orchestra dirigida por David Zinman. Con estos dos títulos, más sus giras internacionales, la joven Hahn conquistó un sitial de privilegio en la música culta. Mérito que se consolidó con las siguientes ediciones para Sony y, a partir de 2000, con Deutsche Grammophon, sello al que llegó luego de algunas diferencias con Sony respecto a los criterios de grabación.
En esta extensa discografía, Hahn ha revisitado con su personal interpretación, obras de Elgar, Mendelssohn, Shostakovich, Brahms, Stravinsky, Mozart, Paganini, Spohr, entre otros. Con dos de estas producciones ("Brahms & Stravinsky Violin Concertos" y el reciente "Schoenberg & Sibelius Violin Concertos"), ganó dos premios Grammy en el rubro música clásica. El último, editado en 2008, registra dos espléndidas versiones de los conciertos de Schoenberg y Sibelius, dirigidos por el reconocido Esa-Pekka Salonen.
Otro talento para un concierto único
El programa que interpretará Hilary Hahn en Montevideo, demanda un sólido complemento pianístico. Y Valentina Lisitsa da la talla.
Según algunos críticos del Primer Mundo (tan afectos a la sobrevaloración, aunque en este caso se justificaría), Lisitsa es un "talento gigantesco que aparece una vez en cada generación".
La técnica y capacidad interpretativa de esta joven oriunda de Kiev, Ucrania, ha generado un verdadero impacto en el mundo del piano contemporáneo, tanto por sus presentaciones solistas como con el dúo con el pianista Alexei Kuznetsoff, su marido.
El debut de Lisitsa, al igual que el de Hahn, se produjo a muy temprana edad: tenía tan sólo seis años. Tras su graduación en el Conservatorio de Kiev, comenzó una carrera en la que se llevó los primeros premios de importantes concursos internacionales como Concertino Prague, Paris Chamber Music Competition o el Lysenko Piano Competition.
En los últimos años, Lisitsa ha realizado varias giras como solista, con conjuntos de cámara (como el Talich String Quartet), y con varias orquestas sinfónicas (Russian Symphony, Stuttgart Symphony, Ekaterinburg Shymphony). Sus discos, grabados para el sello Audifon, incluyen versiones de obras de Shostakovich, Rachmaninoff, Prokofiev y Mozart.