Lengua larga

Jorge Abbondanza

Demetrio Túpac Yupanqui, descendiente del inca Túpac Yupanqui y de los viejos emperadores del Tahuantisuyu, acaba de traducir la primera parte de Don Quijote al quechua. Esa epopeya de papel le exigió al estudioso peruano cinco meses de trabajo, pero el resultado pudo presentarse en México, en la Feria del Libro de Guadalajara que finaliza hoy mismo. Desde Montevideo cabe preguntarse si Demetrio será pariente de José Artigas, entre cuyos ascendientes por línea paterna figura la princesa Beatriz Túpac Yupanqui, aunque más allá de la genealogía esta proeza literaria puede quedar como una retribución americana a los cinco siglos de invasión del hemisferio por las letras ibéricas. Ese regalo indígena podría haber maravillado a la curiosidad de Cervantes, mientras en Guadalajara ocurrían otras maravillas: se presentaron 1.580 editoriales de 38 países, convirtiendo esa celebración del libro en la segunda feria mayor del mundo, sólo superada por la de Francfort.

El hecho ocurre en un contexto alentador para las letras hispánicas, porque las veintidos Academias de la lengua española anuncian que el nuevo diccionario de americanismos estará listo en 2008. Comprenderá 100.000 palabras y 500.000 acepciones o significados, superando así los 88.431 vocablos de su hermano mayor, el Diccionario de la Real Academia. Con ese aporte, los términos utilizados por el español hablado en América y también los indigenismos que se han incorporado al idioma desde alguna lengua amerindia, pasarán a tener su propio manual. Pero el panorama no se cierra allí: el 10 de noviembre se presentó en Madrid el Diccionario Panhispánico de Dudas, un volumen dentro del cual los interesados pueden despejar todas sus inseguridades en la materia. Contiene 7.250 entradas a lo largo de 833 páginas, con lo cual la hilera de perplejidades que pueda provocar el empleo de la venerada lengua de Castilla, tendrá una correcta puntualización.

No todas son noticias estimulantes, sin embargo. Un informe que la Unesco presentó en Bruselas, París, Ginebra y Nueva York, asegura que en el curso del siglo XXI desaparecerá la mitad de los 6.000 idiomas que se hablan hoy en el mundo, una posibilidad acelerada por las nuevas tecnologías, campo en el que ciertas herramientas como Internet no propician la diversidad sino la homogeneización. Eso se explica porque tres de cada cuatro páginas de Internet están escritas en inglés, como temible índice de esa globalización que apagará tantos sonidos en las próximas décadas. Pero además el 9 de noviembre se conoció en Londres otro informe de Unesco donde se sostiene que actualmente existen 771 millones de individuos analfabetos en el planeta. Se trata de adultos y jóvenes, una masa que representa el 12 por ciento de la humanidad. Habrá que tomarse mucho trabajo, despertar muchas conciencias y conseguir mucho dinero para rescatar a esos millones de congéneres, antes de que puedan disfrutar de prodigios como el Don Quijote en quechua.

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