Las verdades y mentiras bélicas

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En la historia bélica de estos últimos tiempos hay pocos ejemplos de oportunismo y simulación política comparables a la invasión norteamericana de Irak, en marzo de 2003. Ese manotazo aplicado para desalojar a un dictador (que había sido aliado de Estados Unidos pero ya no convenía a sus intereses) inauguró los siete años y medio de ocupación que han corrido hasta hoy, con resultados más turbios que la victoria militar con que soñó George W. Bush en aquel momento. Esta película filmada en Bagdad examina esa aventura armada y hace abundante referencia a la excusa de unas armas de destrucción masiva que sin embargo no existían, desenmascarando el atropello de esa invasión.

Todo el comienzo tiene un vigoroso aire de denuncia que puede ser útil para abrir los ojos del público norteamericano que llegue a ver la película, mientras Matt Damon -en el papel de un oficial rebelde- se empeña en descubrir la verdad por detrás de las mentiras oficiales, sorteando variados riesgos. Después esa intención afloja y el producto se convierte en un agitado pasatiempo muy bien movido por el director Paul Greengrass, con escenas de fragor dotadas de un real impacto. A esa altura el tema ya se aleja de las pretensiones testimoniales y aterriza en el campo aventurero propio de Hollywood, con un héroe triunfal para que la gente se consuele y olvide un poco la obscenidad de esa guerra.

La ciudad de las tormentas

ficha

EEUU. 2009. Título original: The green zone. Director: Paul Greengrass. Guión: Paul Greengrass sobre libro de Rajiv Chandrasekaran. Fotografía: Barry Ackroyd. Música: John Powell. Elenco: Matt Damon, Greg Kinnear, Brendan Gleeson, Amy Ryan, Jason Isaacs.

atención a...

Las acrobacias de montaje en una secuencia inicial de bombardeo sobre Bagdad y en unas escenas finales de persecución de un personaje del régimen de Saddam Hussein. Esos pasajes pueden mantener al público en vilo.

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