EL PAÍS DE MADRID | ROCÍO GARCÍA
A Juan José Campanella le fascina la memoria y más desde hace un tiempo. Le vienen rondando una serie de preguntas sobre el pasado. Le gusta mirar atrás y ver las decisiones que uno ha tomado en la vida, por qué lo hizo y cuándo.
También el cómo sería esa vida de haber seguido otro camino y, por encima de todo, cómo la mirada del recuerdo lo disfraza todo. Todo estas reflexiones le coincidieron con la lectura de un libro de Eduardo Sacheri, una historia policial que transcurre en los años de plomo de la Argentina de los 70, esa época en la que comenzó a gestarse el horror de la dictadura. De ahí nace El secreto de sus ojos, su decimotercera película, con la que por primera vez compitió en el reciente Festival de Cine de San Sebastián.
Se le ve contento a Campanella, no sólo por todos los comentarios que se van oyendo sobre la buena acogida que están teniendo las proyecciones del filme, sino por el éxito, que les ha superado en Argentina, donde se estrenó hace ocho semanas y ya ha sido vista por 1.500.000 espectadores. "En el cine no existe la felicidad, sino el alivio. Estás tan preparado para las críticas malas, por ejemplo, que cuando son buenas no te pones contento, sólo te alivias. Lo mismo cuando empieza a acudir la gente al cine. Uno nunca se espera un éxito así".
El secreto de sus ojos, protagonizada por Ricardo Darín -actor con el que Campanella ha trabajado ya en cuatro ocasiones-, Soledad Villamil y Guillermo Francella, narra la vuelta de un antiguo secretario de un juzgado a un crimen que ha permanecido imborrable en su memoria desde hace 25 años, así como a un pasado de amor y amistad.
"A mí no me da miedo el pasado", asegura el realizador de El hijo de la novia. "Cuando uno sale de experiencias traumáticas, ya sean personales o colectivas, lo primero que trata es de curarse y de salir para adelante sin mirar atrás. En ocasiones, esta actitud negadora que puede ser muy terapéutica en algunos momentos se vuelve en contra a la larga. Las heridas hay que cerrarlas, porque el pasado siempre tiende a volver. Para continuar viviendo, hay que mirar atrás y no dejar heridas abiertas".
JUSTICIA. El filme es una mezcla de comedia y drama con tintes policíacos y de suspenso, en el que se mezclan el poder, la corrupción, la amistad, la muerte y la falsa justicia en Argentina. Campanella sabe que las críticas al poder judicial son fuertes, pero también que la gente que trabaja en tribunales está muy contenta con su película. "En ningún lugar del mundo la justicia es justa. No creo que la situación judicial sea peor en Argentina que en otros lugares del mundo. Estoy seguro de que acá, en España, también han quedado libres personas culpables y que, por el contrario, se ha metido en prisión a gente de manera injusta. Lo que sé es que en Argentina hay gente dentro del sistema que trata de que las cosas salgan lo mejor posible, y por eso a ellos les dediqué la película".
CAMBIO. El secreto de sus ojos supone una novedad importante en la filmografía de Campanella. Por primera vez, ha rodado un largometraje en digital y está que no se lo cree. "No vuelvo más al cine. Lo hice por temas económicos, pero ahora después de la experiencia lo haría por temas creativos. Encontré todo lo que tengo en el cine, más material ilimitado sin problema de costo, la posibilidad de hacer escenas de quince minutos sin parar. A mí me gusta mucho hacer toma tras toma sin parar y no tener que decir corten y que los actores vuelvan al principio. Cada vez que uno dice corten, uno abre la puerta a un batallón de maquilladores, peluqueros, técnicos y demás y se corta el clima".
La suerte y la tenacidad han ido paralelas en la vida de este cineasta que asegura no haber podido tomar muchas decisiones y que después de unos años muy duros en Estados Unidos -de búsqueda de su carrera, de no encontrar un camino y de seguir sin embargo en él, de soledad y sin dinero-, consiguió a la edad de 40 años con El mismo amor, la misma lluvia el sueño de vivir contando historias. "La única decisión que quizás pude tomar fue la de seguir, y me alegro de haberlo hecho, no abandonar esto y dedicarme a otra cosa", recordaba feliz.
Un equipo que sigue unido a lo largo del tiempo
Ricardo Darín no es la única figura que se repite en la filmografía de Juan José Campanella, pero es sin duda la más significativa. Trabajaron juntos por primera vez en El mismo amor, la misma lluvia (1999), una comedia dramática que repasaba dos décadas de la vida de una pareja, sus encuentros, desencuentros y desencantos, sobre el fondo de la conflictiva historia argentina reciente. Allí estaba ya, también, Soledad Villamil, quien reaparece en El secreto de sus ojos.
Darín y Campanella hicieron juntos también El hijo de la novia (2001) y Luna de Avellaneda (2005), dos películas de considerable éxito popular que lograron imponerse también en los mercados internacionales, y ahora van por la cuarta. En el caminos los han acompañado otros cómplices. El coguionista Fernando Castets (Campanella interviene también casi siempre en sus guiones) asoma en los créditos de El mismo amor, la misma lluvia, El hijo de la novia y Luna de Avellaneda, y en las mismas tres películas está también el actor Eduardo Blanco, otro amigo de siempre. También se repite (el último film es una excepción) el productor Jorge Estrada Mora.
Darín vs. Darín
Por esas paradojas de la vida, Ricardo Darín está en dos películas preseleccionadas para el Oscar a mejor film extranjero. El secreto de sus ojos es el envío oficial argentino a los premios de la Academia. Y el actor protagoniza también El baile de la victoria, realizada por el español Fernando Trueba en Chile, sobre asunto de Antonio Skármeta, que irá por España.
Tres etapas en la carrera de Juan José Campanella
El hijo de la novia
2001
Un hijo afectuoso (Darín) intenta lograr el sueño de su madre con Alzheimer (Norma Aleandro) de finalmente casarse por la iglesia con su compañero de toda la vida. La película que colocó a Campanella en el camino del Oscar (compitió como mejor film extranjero) además de otros premios.
Luna de Avellaneda
2004
Comedia barrial, costumbrista y porteña. Un grupo de personajes intenta defender el viejo club de codicias "modernizadoras", en una película cuidadosamente calculada para llegar a su público. Premios en Oslo, Valladolid y La Habana, una nominación al Goya y varios galardones de argentinos.
La ley y el orden UVE
1999-2009
Campanella ha trabajado abundantemente para la televisión norteamericana, incluyendo capítulos de "30 Rock" y "Dr. House". Su mayor contribución han sido empero los 16 episodios que dirigió de la esta variante de la saga policial creada por Dick Wolf dedicada a delitos sexuales.