Continuando con el ciclo de danza internacional que viene ofreciendo el Teatro Solís (y que incluye la presentación hoy a las 19.30 horas de la última función de la compañía brasileña Grupo Corpo), el jueves próximo llega a Uruguay la renombrada agrupación Compañía Nacional de Danza de España, que dará tres funciones consecutivas hasta el sábado. Bajo dirección de Nacho Duato, hará en el escenario mayor del teatro tres coreografías: Castrati, Por vos muero, White Darkness.
Los precios de las entradas son: $ 1500 (platea, palcos bajos, tertulia baja fila 1), $ 1200 (tertulia baja fila 2, palcos de tertulia baja y tertulia alta fila 1), $ 900 (cazuela fila 1, tertulia alta fila 2 y tertulia baja fila 3), $ 600 (paraíso 1, tertulia baja fila 4 (taburetes), palcos tertulia alta y palcos de cazuela 1ª fila) y $ 300 (tertulia alta fila 4 (taburetes) y cazuela fila 2 y 3 (taburetes).
El triple programa que ofrece, y que ya tuvo muy buena recepción en el Teatro San Martín de Buenos Aires, tiene como una de sus partes más llamativas Castrati, en la que nueve bailarines interpretan los claroscuros de la casta de esos misteriosos personajes que dan título a la coreografía. La pugna interior de un personaje (tal vez un nuevo Farinelli, antes de su mutilación) contra el descomunal sacrificio en pro de unas mejores aptitudes vocales, cobra vida escénica en contraste con un hierático ejército de artistas. Como un Cristo moderno, el bailarín parece tener que luchar contra lo inevitable, mientras la seductora música de Vivaldi remarca el dramático clima.
De un tenor muy diferente es Por vos muero, un trabajo inspirado en la música española del Siglo de Oro, que tiene como hilo conductor la poesía Garcilaso de la Vega.
Entre la referencia histórica y la danza de hoy, esta coreografía es de algún modo un homenaje a la danza antigua en España, y el lugar que ella ocupaba como expresión que recorría los diversos estratos sociales.
White Darkness ubica al espectador en un contexto totalmente diferente, para brindar una reflexión sobre las drogas y el efecto que pueden ejercer en el comportamiento social. No obstante, la visión del coreógrafo busca ser puramente testimonial, sin ofrecer un juicio de valor, sino más bien una invitación a la reflexión sobre un tema doloroso, discutido, que a nadie deja ajeno.