Crisis matrimoniales, bodas imposibles y suegras insoportables. Puede ser el resumen de la vida de mucha gente, y vale por cierto para la de Jennifer López, que ha hablado del tema en una extensa entrevista concedida a la periodista Rocío Ayuso, de la agencia Efe.
No ha querido decirlo todo, sin embargo, y sostiene que ciertas cosas surgirán con el estreno de su nuevo film, la comedia Monster in Law, de inminente estreno en los Estados Unidos, donde se tocan algunos de esos temas y otros más. De todos modos, J.Lo se encarga de aclarar que, como toda película, Monster in law es una mezcla de realidad y ficción, y que mucho espectador va a ver en ella lo que quiera ver y no necesariamente lo que sus responsables quisieron poner en la pantalla. "Eso es lo que pasa cuando uno es una figura pública", señala la actriz. "Es fácil confundir lo que es cierto con lo que es tu papel".
Para Robert Luketic, director de la película, las cosas son empero más claras, y asegura que "J.Lo tiene un gran sentido del humor. Es la primera que entra en estos juegos entre su vida real y su vida de película".
En Monster in Law, J.Lo encarna a una joven tímida capaz de decir que no a su boda el mismo día de la ceremonia con tal de dejar de soportar a su futura suegra, una diva monstruosa encarnada por Jane Fonda, quien ha retornado a la pantalla con esta película tras una larga ausencia, al mismo tiempo que asume una notoriedad adicional con la publicación de una autobiografía en la que habla de sus orgías sexuales, su bulimia, su militancia política y su papel de esposa sumisa que quería agradar a los hombres que amaba.
En su reportaje, Ayuso señala que, en realidad, hoy el término "diva" es más aplicable a Jennifer que a la propia Jane, y que su timidez, de existir, no resulta fácilmente perceptible tras la muralla de guardaespaldas, asistentes y peluqueros que suelen acompañarla. Sin ir más lejos, la periodista señala que Marc Anthony, su tercer marido, también va siempre con ella, aunque de incógnito: con gorra y algo de barba y sin decir palabra.
Hay temas de los que J.Lo directamente no habla, por ejemplo su matrimonio, su posible maternidad, sus anteriores enlaces o esa boda que canceló en el último minuto con Ben Affleck. "He aprendido a callar de la manera más dura", sostiene. "Así intento que no me afecte lo malo", agrega.
EQUIPO. Sus compañeros de rodaje proporcionan de ella el retrato de una joven dedicada a su trabajo, a sus amigos y a su familia. "No tiene mucho de J.Lo, como yo no tengo nada de J.Fo", bromea la veterana Fonda. Otros compañeros de equipo agregan que Jennifer llegó cada día a tiempo al trabajo y con ganas de hacer lo mejor. Y en cuanto a su séquito, "la mayor parte son familiares que quieren ir con ella", añade el director Luketic.
"Nuyorican" (es decir, nacida en Nueva York) de padres portorriqueños, J.Lo declara que nunca podrá "estar lo suficientemente agradecida a mi familia por la fuerza y la confianza en mi misma que me dieron. Mi madre siempre me inculcó que fuera una persona independiente, alguien que si quería podía ser presidente de Estados Unidos". Es posible que la presidencia esté lejos (Arnold Schwarzenegger está más adelante en la lista, aunque se requiera una enmienda constitucional para que pueda ocurrir), pero entre tanto Jennifer está muy ocupada desempeñándose como cantante, bailarina, productora, empresaria de una línea de moda y la actriz hispana más cotizada de Hollywood.
J.Lo reconoce que en este último aspecto al menos se identifica con Charlie, su personaje en Monster in Law. "Como a ella, a mí me gusta hacer muchas cosas. Soy artista en todos los campos, no veo diferencia entre cantar o bailar", asegura. En todo caso, la diferencia entre el personaje de ficción y la realidad es la tenacidad, de la que López hace gala y que no caracteriza a la Charlie de la película.
"Siempre sé exactamente lo que quiero hacer", sostuvo la actriz hispana, que debutó en la pantalla grande con "Selena" hace menos de una década. No deja empero de permitirse momentos de coquetería, y por ejemplo le encantan cosas frívolas como los horóscopos ("soy Leo, típica Leo") en las que es capaz de encontrar el futuro que quiere leer. Se pone más seria cuando habla del futuro de su carrera: "Sé que seguirá evolucionando pero que siempre será artística".
PROYECTOS. Ahora confiesa que está preparando un nuevo álbum, esta vez en español, del que prefiere no dar el título. Tras Monster in Law actuará en una nueva película, de tono más serio titulada Bordertown, bajo la dirección del mismo Gregory Nava con quien hizo Selena. En Bordertown se toca un drama contemporáneo y cierto: los nunca aclarados crímenes de mujeres en Ciudad Juárez.
Pero López tampoco se explaya demasiado sobre ese álbum y esa película. Prefiere callar y dejar que ambos, cuando salgan, hablen por ella. "Por lo demás, soy una persona de lo más normal", sostiene ante la ligera ironía de la periodista Ayuso, quien se pregunta cuánto hay que creerle a la actriz fuera de la pantalla.
Una actriz que vuelve
Además de volver al cine con su papel de suegra insoportable en Monster in law, Jane Fonda ha vuelto a colocarse en el tapete de la notoriedad pública con su libro autobiográfico Mi vida hasta ahora. Se trata del resultado de un esfuerzo literario de cinco años por parte de la actriz, hija del famoso actor Henry Fonda.
Jane Fonda ya tenía una carrera con 16 películas cuando en 1968 el film Barbarella, dirigido por el francés Roger Vadim, la lanzó a la fama mundial con la imagen de una heroína curvilínea en una aventura de ciencia ficción.
La relación con Vadim, su primer esposo, la empujó a exploraciones sexuales que narra con detalles en su libro. Cuatro años más tarde hubo un giro en su vida: recién galardonada con un Oscar como mejor actriz por su papel en El pasado me condena, participó en protestas contra la guerra en Vietnam y visitó Hanoi, donde posó para fotografías con casco y junto a una pieza de artillería antiaérea. Hoy se arrepiente: "Pero es mi responsabilidad. Me usaron, y yo permití que ocurriera. Fue mi error y he pagado y sigo pagando un alto precio por ello". Para los conservadores, desde entonces, sería "Hanoi Jane", la traidora.
Un año después Fonda se había divorciado de Vadim y se había casado con Tom Hayden, un prominente militante contra la guerra. El matrimonio duraría hasta 1990, y en ese período Jane ganó su segundo Oscar por Regreso sin gloria. "Al día siguiente de que se anunciara en la prensa mi divorcio de Tom, sonó el teléfono", relata Fonda. Era Ted Turner, el creador de CNN, quien la invitó a que saliera con él. Fue su siguiente matrimonio, que duró diez años aunque durante el primero ella supo que él la engañaba y le pegó con un teléfono portátil. Pero el tiempo pasa y la gente se tranquiliza: Fonda es hoy una abuela que vive en Atlanta y trabaja en un programa para prevenir el embarazo de adolescentes.