La intimidad de una inglesa

| Samantha Morton y Rita Tushingham dan vida a la difícil relación de una hija con su madre

A flor de piel es una película británica que se estrena hoy en Cinemateca 18. Se trata de un acercamiento a la intimidad de una mujer joven que parece perder equilibrio tras la muerte de su madre y no precisamente porque la relación con su progenitora fuera un modelo de armonía. Es desde los desencuentros del pasado que emergen los nuevos conflictos de un ser frágil, que deriva hacia encuentros sexuales tan insatisfactorios como las relaciones humanas fragmentarias que intenta establecer, sin conseguir ninguna estabilidad. La sensación de pérdida y vacío emergente del contacto con la muerte tiende a agudizarse incluso cuando la protagonista se encuentra cara a cara con su hermana.

Es el primer largometraje de la directora y libretista Carine Adler, concebido dentro de los parámetros de producción de dos instituciones prestigiosas: el British Film Institute y el canal Channel Four, habitualmente protectoras del cine de autor. Se ha dicho que "su película está hecha de sentimientos, dolores, contacto de pieles, una cámara que explora rostros o recorta a sus personajes en medio de un entorno desolado, no muy lejano de algunos ejemplos del cine ‘angry’ de los años 60".

Es muy llamativo además la calidad de dos de las actrices que encabezan el reparto. Samantha Morton es quien compone a ese ser oscilante, mientras que Rita Tushingham es la madre. Son representantes de dos generaciones muy diferentes: Morton, un prodigio de expresividad, elabora su personaje con expresiones muy vulgares que la distancian de la delicada esposa de Dulce y melancólico que compuso bajo las órdenes Woody Allen o la dotada de Minority Report de Steven Spielberg; mientras que Tushingham es una figura emblemática de lo que fue el cine de los "angry" en los años 60, cuando con su físico desencajado y mirada vivaz apareció como protagonista de El knack y cómo lograrlo, del entonces iracundo Richard Lester, desde donde se proyectó hacia super producciones tipo Dr. Zhivago de David Lean que le extendieron su fama aunque no siempre aprovecharon su talento.

Este film consiguió varios premios para Morton (en Angers, Boston y Gijón) y para la directora (en Boston, Toronto y Edimburgo). Como también se ha escrito, "esas dos mujeres se las arreglan para convertir esta exploración de la soledad, la desesperación, la amargura y el desencanto en un logro cinematográfico y humano".

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