MATÍAS CASTRO
Al final Canal 13 se salió con la suya. La durmió, como se dice, y pospuso el final de Sos mi vida para el martes, a fin de competir con el arranque de Gran Hermano 2007. En Argentina, este programa se colocó en el segundo puesto, con 24.9 puntos de rating. El capítulo número 229 de la telenovela de Natalia Oreiro fue primero con 27.7 puntos.
En Buenos Aires, el final de Sos mi vida compitió en horario con el primer capítulo de Hechizada, que tuvo 21.4 puntos. Los cinco programas más vistos, y en especial los tres que competían de verdad, fueron de Telefé y de Canal 13, los dos canales que durante el último año estuvieron a la cabeza de la puja por el rating. Pero la guerra se hizo notar ayer, cuando el inicio del reality show se hizo esperar más de media hora, como reflejo de la confianza que los productores tienen en su poder de arrastrar a las masas. Pero algo falló acá, ya que el regreso del "monstruo" (como lo describió Jorge Rial) ni siquiera llegó en Buenos Aires a los 26 puntos que Sos mi vida había tenido de promedio.
La guerra por el rating la sufrieron los espectadores con el retraso horario. Según dijeron desde la oficina de prensa de Telefé, el retraso de más de media hora en el arranque de Gran Hermano no obedeció a ninguna razón de competencia. En Canal 4 no tenían una respuesta de porqué el programa, con diferencia de horarios de por medio, comenzó a ser emitido pasadas las 23.30, ya que ellos solamente recibieron la señal desde Argentina.
En Uruguay, salvo este caso y algún que otro ejemplo aislado, los espectadores no han sufrido lo mismo que los Argentinos. Los inesperados cambios de horarios en los programas de la televisión se volvieron moneda corriente allá, como una de las principales armas de la guerra por el rating que cada vez respeta menos a esa audiencia que busca.