La cantante y compositora argentina Juana Molina regresa a la capital uruguaya para un nuevo concierto. Hoy, en la Sala Zitarrosa, la cantautora presentará oficialmente su más reciente disco, el cuarto de su trayectoria: Son.
Gestado durante las escalas hogareñas de los numerosos viajes que Molina hizo a raíz del disco anterior, Son refleja el presente artístico de la cantante y guitarrista. Los montevideanos tuvieron un adelanto de esa faceta de Molina a fines del año pasado. En noviembre del 2005, Molina realizó su última presentación hasta la fecha en Montevideo y en esa ocasión la cantante adelantó dos temas de este disco, además de someter a sus canciones más antiguas al mismo enfoque que predomina en Son: extensos mantras sonoros y melódicos en los cuales Molina entreteje todas sus influencias y su estilo personal.
"Una de las cosas que más alegró de haber editado Son, que se demoró un poco más de la cuenta, es que pude aplicar mis ideas a canciones nuevas. Estaba sintiendo que de alguna forma estaba `desperdiciando` las ideas nuevas en canciones viejas", le decía Molina hace unos días a El País.
Como de costumbre, la argentina se encarga de letra, música, instrumentos y producción artística en Son. Pero también hay participaciones como las de Alejandro Franov, colaborador de Molina desde hace unos años, y el baterista uruguayo Martín Ibarburu. Este ya había participado en el primer disco de Molina, Rara y fue nuevamente convocado para Son. "Me enteré de casualidad que Martín estaba en Buenos Aires y lo llamé enseguida para que grabara un bombo en una de las canciones del disco. Llegó, estudió la canción y me dijo que estaba bien, que no veía qué podía aportar. `Pero dejate de joder, ¿querés?`, le respondí. Y efectivamente, sí tenía algo para aportar. Es un gran baterista", contaba entre risas Molina.
Son es, para los seguidores de la cantautora, un disco muy esperado. No sólo porque se demoró bastante (Tres cosas es del año 2002) sino también porque el prestigio de la argentina creció considerablemente luego de los elogios de la prensa especializada internacional (ese disco fue uno de los mejores del 2004 según el New York Times) y también de gente como David Byrne (ex-líder del grupo Talking Heads), quien escuchó el disco Segundo de casualidad y la convocó para que abriera varias de sus presentaciones.
"Puede que haya sentido algo de presión cuando empecé a grabar el disco, pero se me pasó bastante rápido esa sensación de que tenía que estar a la altura de algo. Luego de unos días, el miedo o la aprensión se transformó en ansiedad por sacarlo al mercado y mostrar mis canciones", explicaba la cantante hace poco.
Con una tendinitis que la tuvo a mal traer durante un tiempo, Molina debió dejar de tocar la guitarra durante varios meses debido al dolor. Pero entre la homeopatía, la acupuntura y la digitopuntura, la cantante comenzó a recuperarse hace poco: "Sí, probé de todo y en algún momento hasta estuve hasta un poco nerviosa por el concierto en Montevideo, pensaba que tal vez no llegaría a estar recuperada del todo. Pero ahora ya está todo bien".
Las entradas para el recital de esta noche cuestan $ 200 (tertulia) y $ 250 (platea).