Los restos mortales del actor argentino Jorge Luz fueron inhumados ayer en el panteón de actores del cementerio porteño de Chacarita. Se terminó de cerrar entonces una carrera exitosa, que brilló con luz propia en radio, teatro, cine y televisión. El entrañable humorista, de 90 años de edad, falleció en la madrugada del domingo por causa de una afección pulmonar.
El artista había estado internado dos semanas por ese problema de salud, del que fue operado sin éxito. Curiosamente coincidió en la internación, los mismos días y en el mismo sanatorio porteño, con el actor Guillermo Rico, su compañero en los legendarios Los cinco grandes del buen humor, que a los 92 años se repone de una operación.
Las reacciones de sus colegas no demoraron en aparecer. Mirtha Legrand afirmó que "Jorge Luz era un actor adorable, multifacético y buena persona.
Era un actor maravilloso: lo vi en el Colón, en La zapatera prodigiosa; cuando hacia La muerte del cisne era extraordinario. Era sencillo y divertido", agregó la protagonista de La Dueña, recordando que fue él quien acuñó la expresión `el gran actor que se nos fue de gira`, al referirse al fallecimiento de algún colega. "No pasaste en vano por esta vida. Adiós amigo del alma. Rogamos una oración en su memoria", declaró Legrand.
Para buena parte del público de hoy, Luz es inseparable de su dupla con Jorge Porcel, con quien cobró gran popularidad en 1987 con Las gatitas y ratones de Porcel, donde nació su personaje La Porota, en el sketch La Tota y la Porota, donde interpretaban a dos mujeres de barrio desopilantes. El éxito fue tan grande que tuvo su propio programa y una versión teatral, Hay fiesta en el conventillo, también muy taquillera. Sin embargo, más allá de ese personaje, Luz fue un notable imitador, trabajando desde joven en la caracterización femenina, en particular en imitar a Berta Singerman y Tita Merello.
Nacido el 8 de mayo de 1922 en Empalme San Vicente (hoy Alejandro Korn), como Oscar Jorge Da Lus Borbón, muy joven ingresó a Radio Argentina, al elenco de Pedro Tocci, adonde había acompañado a su hermana mayor, Aída, ya figura destacada de la emisora.
Su gran oportunidad llegó con la comedia, al sumarse a Los cinco grandes del buen humor, junto a Zelmar Gueñol, Rafael Carret, Juan Carlos Cambón y Rico. Desde allí se lució en todos los terrenos. En teatro hizo desde revista y sainete, hasta obras de grandes textos universales. En cine participó en una treintena de filmes, como Los celos de Cándida (1940) y Cuidado con las imitaciones (1948). Por otra parte, en televisión sus personajes y éxitos son innumerables. Entre los muchos reconocimientos que recibió, fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, hace un par de años.