Es realmente ingenioso el mecanismo narrativo de este inclasificable y talentoso film independiente norteamericano. El punto de partida es un cómic "de culto" y con tintes autobiográficos de los mismos Harvey Pekar y Joyce Brabner que figuran como personajes en las revistas originales y en la ficción cinematográfica (interpretados por los actores Paul Giamatti y Hope Davis), pero que también aparecen en persona en la pantalla, a veces discutiendo los criterios de los directores y guionistas Robert Pulcini y Shari Springer Berman que decidieron adaptarlos.
De esa manera, la película opera como un múltiple juego de cajas chinas. Por un lado cuenta la historia real de Harvey Pekar, oscuro burócrata de Cleveland apasionado por los cómics (y en particular por la obra del historietista contracultural Robert Crumb, el autor de Fritz el Gato) que se ha hecho famoso con su serie sobre la vida cotidiana titulada justamente American Splendor, que se ambienta en unos Estados Unidos por cierto nada esplendorosos (incidentalmente, esa fama no le ha permitido desembarazarse de su empleo original, donde sigue casi uruguayamente atornillado a un escritorio). El catálogo incluye el romance de Pekar con su tercera y actual esposa y colaboradora Joyce Brabner, dedicando un importante espacio a la lucha del protagonista contra un cáncer del que logró sanar y que fue también el tema de una de sus historietas. Pero es, al mismo tiempo, un documental sobre los verdaderos Pekar y Brabner, que son entrevistados en el film, opinan sobre la ficción que se ha armado en torno a ellos y hasta aparecen, más jóvenes, en imágenes de archivo de antiguos programas de televisión.
Muchas secuencias comienzas con una viñeta de la historieta original, que se anima para dar paso a una escena interpretada por actores y corta luego a una intervención de los personajes "reales" en la que, por ejemplo, el auténtico Pekar sostiene que "eligieron para encarnarme a un tipo que no se parece en nada a mí" (Joyce Brabner no puede emitir en cambio la misma queja: hay momentos en que Hope Davis luce idéntica a ella). Pero ese es apenas uno de los niveles (digamos) "interactivos" que caracterizan al film: en algún momento se deja también constancia de que ya ocurría algo parecido con la historieta original, cuyos modelos reales (vecinos y amigos de Pekar) suelen discutir con los autores el modo en que han sido retratados en el papel. Y hasta hay, todavía, un último repliegue de realidad y ficción que acaso resulte menos evidente pero que no deja de estar presente: no es casualidad, seguramente, que los libretistas y directores Berman y Pulcini, que son marido y mujer en la vida real, se hayan sentido interesados por la vida pública y privada de otra pareja igualmente creativa.
De la formación previa de Berman y Pulcini en el documental proviene una parte del estilo suelto, espontáneo, con una probable dosis de improvisación, que los cineastas practican al dar el salto al largo con actores. De una actitud independiente y "anti-establishment" que seguramente comparten con Pekar y Brabner, y más atrás con el maestro Crumb, deriva en cambio su atención a lo que puede denominarse el "patio trasero" de la sociedad norteamericana, su retrato de vidas grises y "comunes", con la reconfortante comprobación de que no tienen nada de común. A la suma del aporte de varios de ellos hay que atribuir sin embargo el logro global del film, con su mezcla de humor ácido, poesía melancólica y acceso a legítimos niveles de emoción.
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Critica | guillermo zapiola
ESPLENDOR AMERICANO
American Splendor
Directores. Shari Springer Berman,
Robert Pulcini.
Libreto. Shari Springer Berman,
Robert Pulcini, sobre ‘comic’
de Harvey Pekar y Joyce Brabner.
Fotografía. Tery Stacey.
Montaje. Robert Pulcini.
Música. Eytan Mirsky, Mark Suozzo.
Productor. Ted Hope.
Elenco. Paul Giamatti, Hope Davis,
Harvey Pekar, Joyce Brabner.
Estados Unidos 2003.