Iñaki Urlezaga camino al Solís

Imperdible. El bailarín argentino se presentará en cuatro actuaciones con "La Traviata"

 20101113 350x536

CARLOS REYES

Diciembre empieza con ballet de alto nivel en el Teatro Solís, porque a partir del jueves 2 se hace presente Iñaki Urlezaga para ofrecer "La Traviata", una de las mayores creaciones de Verdi que el bailarín adaptó a la danza clásica.

"Esta ópera está muy bien descripta a nivel argumental y musical, pero mi miedo, y mi gran ambición, es que la música no se diluyera, al terminar siendo orquestal, y nada vocal. Sin contar con la expresividad del canto, ni con la fuerza de los cantantes, traté de tener en claro que lo importante era valorizar y revalorizar continuamente la gran fuerza que tienen la música y la historia de La Traviata", explicó a El País el bailarín argentino, quien además de protagonizar el espectáculo se encargó de la coreografía.

Para convertir la ópera en ballet, Urlezaga buscó principalmente darle un nuevo ritmo artístico. "La música de esta ópera es absolutamente bailable, y eso me dio una tranquilidad fantástica, porque nunca hubo que modificar los tiempos y los ritmos. Pero hay pasajes que están arreglados, especialmente los nexos. Las arias, los dúos, siempre los bailamos como algo natural, desde el momento que empezamos a trabajar. Ahora, en los pasajes entre una situación y la otra, ahí sí tuvimos que hacer algunas pequeñas adaptaciones. Pero seguramente el público en general no lo va a notar demasiado, porque suele estar más atento a las arias o al dúo. Pero ahí hemos hecho algunas modificaciones para que tenga un ritmo más dancístico y no tan melómano", explica el artista.

Claro que no es la primera vez que el bailarín encarna un personaje que fue concebido para una ópera, puesto que ya le había ocurrido con Eugene Oneguin y con Carmen, pero aquí la particularidad radica en que la producción se tuvo que hacer cargo de la adaptación. Para eso contó con los arreglos orquestales de Luis Gorelik y la dirección artística de Lilián Giovine.

En contraste con el riesgo que supone llevar una ópera al ballet, la escenografía (por cuenta de Daniel Feijoo) es clásica, de época, para reflejar el romanticismo a través de cuatro cuadros: la primera fiesta, la casa de campo, la segunda fiesta y la muerte.

En cuanto a su personaje, Urlezaga sostiene que Alfredo está lejos de ser una criatura de poco carácter. "Al contrario, es una persona visceral, juvenil, que es lo que le hace vivir cosas apasionadas, amores de vida o muerte, sin medir las consecuencias. En ese sentido, su apasionamiento por la vida, y más allá de eso, su juventud por creerse que todo es posible, son aspectos clave para elaborar el temperamento del personaje", comenta el bailarín, agregando que se identifica con el apasionamiento de su personaje, aunque no con su juventud.

Urlezaga considera que en este caso, el movimiento del cuerpo tendrá que expresar lo que tenía a cargo la palabra, ecuación factible dado que "el cuerpo es un arma poderosísima, que incluso puede expresar de muchos modos distintos una misma idea o situación".

Sobre la situación del ballet clásico en su país, Urlezaga no se demostró demasiado animado ni optimista. "El ballet en Buenos Aires está muy mal: el Colón está parado en la parte artística, con paros, con esto, con lo otro. La verdad que no es un buen momento para hablar de la danza clásica en esta ciudad, y es un problema estructural. Son crisis que no se saben resolver, y se siguen produciendo a lo largo del tiempo. Y todo el tiempo sin poder superar los obstáculos de fondo, que es lo que hace que siempre haya una recaída, que no pueda reconstruirse de una manera seria y a futuro".

Al respecto, el bailarín hizo notar que esos problemas no son iguales en el terreno de la danza contemporánea. "La danza contemporánea es menos conflictiva en Argentina, porque no es tan burocrática, y en general no son con contratos permanentes: tiene otra aparatología que hace que haya más de arte y menos burocracia".

Sin embargo, Urlezaga agrega que cree que el ballet y la danza contemporánea "son disciplinas que se retroalimentan, y está perfecto que sea así. Y por lo tanto, no hay que dividirlas tanto: son como parte de una misma familia".

El prestigioso bailarín reconoce que la figura de Julio Bocca fue crucial para la apertura del ballet hacia el gran público, sobre todo a nivel latinoamericano. "Él abrió un espacio nuevo en el ballet, sobre todo destrabando muchos mitos, y haciendo que gente que no era tan adepta, empezó a ser balletómana. Bocca creó una estructura muy importante, que con el tiempo se fue generando más y más, con la inclusión de nuevos artistas. Y seguramente seguirá siendo así, siempre y cuando haya artistas que sigan saliendo adelante".

Sobre su relación con Montevideo, el artista la define como "un lugar donde he hecho muchísimas cosas a nivel artístico y donde siempre me han dado la posibilidad de presentar mis espectáculos. He podido estar en contacto con la gente de allí, y siempre me pareció un lugar de mucha libertad, donde uno puede transitar por donde a uno le gusta".

Consultado sobre si en Buenos Aires hay mucho público para el ballet, Urlezaga fue tajante: "Hay mucho público, pese al poco ballet clásico que hay en la actualidad. Creo que todavía no lo han terminado de matar".

Cuatro noches en el ballet

Iñaki Urlezaga comenzó sus clases de danza a muy temprana edad en su ciudad natal, La Plata, y pronto ingresó al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires. Sobre las influencias que lo llevaron a ser bailarín, el artista dice: "Seguramente tuvo que ver la música clásica que había en mi casa, y las ganas de querer bailar. No fue una decisión, es decir, no fue algo de lo que yo fuera consciente: es algo que el psicoanálisis no me lo ha logrado averiguar".

En 1991 comenzó su carrera profesional como primer bailarín del Teatro Argentino de La Plata, y dos años después ya era primer bailarín del Colón. Desde 1995, y durante una década, participó en las temporadas del Covent Garden Royal Opera House. "Suelo desdramatizar esta profesión, que es muy difícil, pero no sé si sacrificada. Sí exige mucha rigurosidad, disciplina".

"La Traviata" fue estrenada en noviembre de 2009. En Montevideo se presenta en el Teatro Solís por cuatro funciones, desde el jueves 2 al sábado 4 a las 21 horas y el domingo 5 a las 18 horas. Entradas: de $ 400 a $ 1000.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar