Imposibles de leer

Hugo García Robles

Las artes gráficas tuvieron, desde tiempos remotos, cultores que diseñaron maravillas a propósito de un libro o de una partitura, como se advierte a partir del siglo XV en Italia y Holanda, dos países de reconocida solvencia en las prensas.

En los más recientes acontecimientos musicales que han tenido como escenario el Teatro Solís, los programas impresos adolecen de defectos notorios. Se dirá que lo importante es lo que sucede dentro de la caja armónica y en el escenario. Sin embargo, un teatro que se precie, cuida hasta la comodidad y la visual, el acceso a las diferentes localidades y otros aspectos por el estilo. De hecho, la accesibilidad del Solís termina de obtener un reconocimiento de la Norma Unit, que lo distingue en Latinoamérica.

Pero funciones como Tosca y La traviata, de muy buena calidad musical y escénica han estado acompañadas de programas impresos deficientes. El hecho termina de reiterarse con el concierto de la Filarmónica de Montevideo del pasado lunes 16 de octubre.

Bajo el título "La Filarmónica 08" seguido de "Las maestras", la portada del programa recurre con el fondo en colores de la rambla y un solitario paseante, a un novedoso modo de presentar el concierto. Por lo pronto, con un título, que hace suponer que "las maestras" alude a la directora y la pianista, formidables protagonistas de ese día. "La Filarmónica", sin otra precisión, figura en página interior acompañada de la frase "Los músicos de tu ciudad", revelando un estilo publicitario en lugar del simple y directo nombre de las cosas. Cabe preguntarse si llegara la Filarmónica de Berlín o la de Viena, cuál sería la fórmula para nombrarlas. (Hipótesis descartada porque esa gente cuidadosa viaja con sus propios programas impresos).

La contraportada del programa obliga a deletrear con esfuerzo, por la incorrecta utilización del "diapo" (texto calado en blanco), los créditos, desde el Señor Intendente hasta el Director Artístico, mal contrastados por el fondo en pálido ocre. Sólo el logo "Montevideo de todos" se lee bien porque acierta en el fondo y color del texto.

De todo el programa el texto referido a Pelleas et Melisende, (sic en francés) es el único legible sin lupa o recurso equivalente, porque impreso en tinta negra contrasta bien contra el cielo de la rambla Pocitos, fotografiado, con sagacidad, en un esplendoroso día celeste. Permite leer lo siguiente: "En resumen, podemos decir que la característica principal de esta obra es la fluidez con la que transcurren los eventos sonoros de principio a fin". Lo cual implica descubrir que en música, arte temporal, lo que suena antes es seguido por lo que suena después. Verdad que no es patrimonio de Fauré sino de toda la música desde el Gregoriano a Bártok, incluido Zitarrosa, Rada y Gardel. En Stravinsky, el programa cita como coréografo a Diagilev, cuando fue un empresario genial que contrató para sus Ballets rusos a coreógrafos y bailarines como Fokine, Massine, Karsavina y Nijinsky, entre otros. Las notas están firmadas por Lic. Alvaro Martínez y la fotografía y diseño por Glot.

El prestigio del Solís merece que la calidad de su música y otros acontecimientos que la sala ofrece, se acompañen con igual nivel en el diseño y texto de sus programas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar