La joven artista uruguaya Cathy Burghi, actualmente radicada en Francia, muestra en la sala M del Subte Municipal un conjunto de cien trabajos de pequeño formato realizados durante los últimos dos años.
Cuando era niña Cathy Burghi (Montevideo, 1980) dibujaba mucho, "todo el tiempo", por lo que sus padres la enviaron a varios cursos de expresión plástica. En el 2000 ingresó en la Escuela de Bellas Artes, en la que estudió durante seis años, aunque no se recibió formalmente. Gracias a una beca que obtuvo en 2006, el último año lo cursó en Brasil, en la Universidad de Arte de Belo Horizonte. Allí realizó una serie de performances junto a artistas brasileños.
En 2007 Burghi se radicó en Francia, donde vivió durante cortos períodos en Lyon y Limoges. Desde 2008 vive y trabaja en el área de París. Su actual casa-taller en Savigny-sur-Orge queda casualmente a pocas cuadras del que fuera durante muchos años el taller de Carmelo Arden Quin. En un comienzo no conocía a nadie, pero siguió trabajando, y desde entonces ha creado una red de contactos que le han permitido exponer en pequeñas galerías y centros culturales.
Un trabajo de Burghi pudo ser visto en Montevideo en 2011 en la exposición en la que, con motivo del Bicentenario, un grupo de artistas pertenecientes al Centro de Tapicería del Uruguay (CETU) mostraron sus obras en el subsuelo de la Torre Ejecutiva. Durante este año la artista tiene planificado participar en una exposición colectiva en Tokio, Japón.
La actual exposición "Desbordada", en la sala M del Subte Municipal, está compuesta de dos obras: una instalación ubicada en el centro de la sala, y un conjunto de cerca de cien "bordados" que ha realizado durante dos años sobre telas de diferente formato. Los trabajos se muestran concentrados en una de las paredes, mientras que en las dos restantes sólo se lee un texto de Raquel Lejtreger, curadora de la muestra.
Burghi no cataloga sus trabajos como bordados (aunque "todo el mundo" los llama así), sino como una forma de dibujar con hilo, ya que, aunque hace un sumario dibujo previo sobre el soporte, va dibujando e improvisando durante la realización de cada pieza. Los trabajos son lineales, muy cercanos a lo gráfico, aunque la artista cuenta que en algunos casos rellenó ciertas figuras más de lo que tenía planeado. Debido a que usa el soporte como un color en sí, y no utiliza el método de saturación de elementos sobre las superficies, no se considera una artista textil.
La obra dibujada con hilos tiene una base conceptual, ya que fue comenzada cuando la artista se instaló en su actual casa, una forma de apropiarse del espacio privado. Burghi se propuso destacar la casa (motivo de la instalación) como un lugar importante en la sociedad, y darle a un tipo de labor generalmente asociada a las tareas femeninas del hogar una dimensión de meditación y contemplación. El eje del trabajo es el tema de la identidad, tanto cultural como de género, y está orientada hacia lo femenino y lo feminista.
El conjunto de los pequeños trabajos muestra el uso de dos tipos distintos de soporte: telas montadas sobre bastidores rectangulares y circulares, así como carpetitas (realizadas por mujeres desconocidas) que la artista adquirió en mercados de pulgas.
Todos los motivos que conforman "Desbordada" están relacionados a la mujer y la historia personal de Burghi. Muchas de las imágenes son dobles, una apropiación de la obra Las dosFridas de Frida Kahlo. Las dos mujeres de algunos de los trabajos están unidas entre sí por el sexo, el pelo o la ropa. La figura dividida o duplicada es la misma persona, aunque la artista propone varias lecturas, en general con una gran dosis de humor, dejando abierta la posibilidad de realizar distintas interpretaciones.
Entre los motivos se ve por ejemplo una mano con el extremo del dedo índice cubierto de pinchos, ya sea un dedal contradictorio, o una forma de pinchar al que el dedo está señalando. De una forma similar a un corazón salen dos piernas en sentidos opuestos (según Burghi una "pata" en el sur y otra en el norte). Una mujer lleva una máscara de conejo, un animal que se relaciona automáticamente con la procreación y la naturaleza, aunque otro aspecto puede ser la figura de la conejita Playboy asociada a la seducción. Un anillo de compromiso representa un signo de que la mujer que lo porta tiene alguien que la quiera, que ha logrado el objetivo marcado por una convención social. El último trabajo de la serie muestra dos dedos cruzados, el gesto que da forma visual al deseo de que todo salga bien.