Ocho años después de que el irónico e inteligente doctor Gregory House irrumpió en la televisión, llegó a su punto final este lunes en Estados Unidos con la emisión del capítulo: Everybody dies (Todos mueren). La serie protagonizada por Hugh Laurie, de 52 años, logró una audiencia de 81,8 millones de espectadores en 66 países, consagrándose así como la serie de televisión más popular. El final giró en torno a la resolución de la vida de Gregory House, el personaje interpretado por Hugh Laurie. Para este último capítulo, la producción reunió a algunos de los personajes que habían dejado la serie hace tiempo. Entre ellos, los "fallecidos" Lawrence Kutner (Kal Penn) y Amber Volakis (Anne Dudek), su ex novia Stacy Warner (Sela Ward) y Allison Cameron (Jennifer Morrison).
La gran incógnita, y aquí deben parar de leer los que no quieran saber detalles del argumento, era saber si House arreglaría su vida o seguiría su camino de autodestrucción. Durante una larga alucinación que arranca al inicio del capítulo, el médico se pregunta si debe morir o continuar viviendo. Al mismo tiempo es cuestionado por personajes de su pasado. "Todos los pacientes que tuve estarán muertos como Wilson de aquí a 70 años", piensa en medio del capítulo, en referencia al cáncer terminal que vive su amigo. "Todo el mundo muere".
En el episodio se produce un gran incendio en un depósito en el que House se había escondido con un paciente para drogarse. Todos creen que el doctor murió e incluso se identifica su cadáver. Luego viene el velorio y mientras su amigo Wilson habla para recordarlo ante los presentes, recibe un mensaje de texto: "Callate la boca, idiota". House está vivo y explica que escapó por muy poco del predio incendiado y que cambió sus registros dentales con los del muerto. "Estoy muerto, Wilson", le dice a su amigo y luego le pregunta, "¿cómo quieres pasar tus últimos cinco meses". Y acto seguido ambos aparecen en moto recorriendo el campo.
"House fue para mí una dulce música de cámara, con intervalos perfectamente satisfactorios, con cadencias y ritmos", dijo el actor y músico británico en una entrevista con el semanario Entertainment Weekly. "Pero para obtener el resultado en nuestro show, como ocurre con la música, era necesaria una perfecta sintonía en cada parte para ensamblar la orquesta".