JULIO CÉSAR HUERTAS
Conjunto de cámara del Sodre
FICHA
Programa: obras de Schubert, Vivladi, Boccherini, Beethoven, Fabini, Rodríguez Barilari, Cortinas, Piazzolla, Moreira, Gardel, Matos Rodríguez, Ruben Juárez. Sala: Auditorio Nelly Goitiño, marzo 22.
Con motivo del éxito obtenido en diciembre en la fría Antártida, el Conjunto de Cámara del Sodre inició la temporada 2012 con la repetición del hermoso y ecléctico programa que allí realizaron.
El Conjunto mostró un rejuvenecimiento en su repertorio al incluir obras más del gusto popular hábilmente mezcladas con clásicos de la música universal, sin dejar de lado en ningún momento la producción nacional, tanto en el género de la música académica como en la música ciudadana. El virtuosismo de Víctor Szilagy siempre estuvo presente, especialmente en el concierto de Vivaldi. Por otra parte se destacó el refinamiento expresivo de Gerardo Moreira en el cello, quien no solo mostró su habilidad como instrumentador de la mayoría de las obras no académicas que fueron incluidas en este programa, sino también como un talentoso compositor.
Julián Bello, desde su piano, ya sea en el papel de solista como cuando tiene el rol de acompañante, nos asombra cada día más. Su técnica depurada, unida a una profunda sensibilidad, demostraron una vez más que es uno de nuestros mejores pianistas. Su interpretación del Poema de César Cortinas fue uno de los puntos más altos del concierto. Por su parte, el segundo violín, Juan Cannavó, el violista Gian Di Piramo y el contrabajista Germán Álvarez, tres jóvenes músicos, dieron una nota concordante en la interpretación de las obras. El público ovacionó a los intérpretes a lo largo de todo el programa, pero debe destacarse en particular que al escuchar las tres primeras notas de La Cumparsita, no pudieron contener su entusiasmo, aplaudiéndola desde su comienzo. Merecen una especial mención la obra de Rodríguez Barilari y las de Gerardo Moreira, dos autores que deberían ser incluidos más frecuentemente en las programaciones de nuestras orquestas. Indudablemente, el Conjunto de Cámara del Sodre dejó con ganas de seguirlos escuchando.
LAS OBRAS. En primer lugar se escuchó de Franz Schubert el cuarto movimiento del famoso quinteto La trucha. Siguió el concierto en sol mayor para cuerdas de Vivaldi, llamado Alla rustica, tal vez uno de los conciertos más breves de este autor. Enseguida se escuchó el célebre minué de Boccherini que forma parte del tercer movimiento del quinteto de cuerdas en mi mayor. Su música es amable y sencilla, jamás superficial, y agrada al público por su elocuencia y por la belleza de su melodía.
Continuó el programa con el Tango para Beethoven de Elbio Rodríguez Barilari. El compositor expresó sobre su obra: "Cuando escucho a menudo a Beethoven, me digo: esto suena a tango. También suele pasarme con ciertas obras de otros compositores románticos, como Schumann, Liszt o Brahms. Lo que ocurre es que nuestra música ciudadana es mayormente romántica con sus propios `jeitos` tangueros". En el 2010, en la ciudad de Chicago donde reside el autor, fue estrenada la versión que escuchamos para sexteto, instrumentada por el maestro Gerardo Moreira.
Posteriormente se interpretó el Poema para cuarteto de cuerdas y piano del compositor César Cortinas, compuesta en Santa Lucía el 20 de octubre de 1916 en la casa de su cuñado, donde trataba de restablecerse de la tuberculosis que lo acosó de por vida. Víctima de ella, fallecería dos años más tarde en la ciudad de Córdoba, Argentina.
Siguió a esta obra Sarandí en la corriente, de Eduardo Fabini. Esta pieza fue originalmente escrita para piano en 1911 en la fuente de Salus, y es un fragmento del famoso poema sinfónico Campo. Su estreno tuvo lugar el 16 de noviembre de 1926 en el Instituto Crandon a cargo de la pianista Fanny Goncalvez y no como se ha repetido innumerables veces en diferentes libros que le adjudican a Hugo Balzo su estreno colocando como fecha el 19 de mayo de 1969 en el Teatro Blanca Podestá.
El programa incluyó dos obras de Gerardo Moreira: Candombinés y El último combate. La primera, compuesta en 2005 y escrita especialmente para el espectáculo "Tierra de tango". Fue dedicada, como se desprende de su nombre, a la esposa del compositor, la bailarina de ballet María Inés Camou. La milonga ciudadana El último combate fue compuesta especialmente para integrar la banda sonora del film homónimo.
En el nutrido y versátil programa figuraron desde la tradicional canción rusa Ojos negros hasta Gracias a la vida de la chilena Violeta Parra, pasando por la Balada para un loco y Fuga y misterio de María de Buenos Aires de Piazzolla para cerrar con Rubén Juárez y su Que tango hay que cantar. No podían faltar entre ellas tres clásicos de nuestra música ciudadana como son El día que me quieras y Por una cabeza ambas de Carlos Gardel y La Cumparsita, de Matos Rodríguez.