Gran retrospectiva de las esculturas de Eduardo Yepes

Exposición. Va en el Museo Torres García

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PEDRO DA CRUZ

"La emoción del espacio" es una retrospectiva que reúne cerca de 35 obras en bronce representativas de la producción de Yepes, artista de origen español que fue esposo de Olimpia Torres, hija mayor de Joaquín Torres García y Manolita.

Eduardo Díaz Yepes (1909-1978), que al igual que artistas como Picasso y Barradas, eligió el apellido materno como nombre artístico, nació en Madrid. Estudió en la Escuela Experimental de Madrid, donde se interesó por el dibujo y el modelado, y en 1925 comenzó a crear sus primeras esculturas.

En la presente exposición La emoción del espacio, esa época está representada por la figura Lucha sobre animal prehistórico (1925), en la que una forma entrelazada en forma de ocho descansa sobre un animal similar a un reptil. Otras esculturas de esa primera etapa son Génesis (1925-30) y Cráneo (1930), una obra que representa un estilizado cráneo de animal.

Cierto acercamiento de Yepes al surrealismo puede ser relacionado a la influencia de la obra del escultor Alberto Sánchez, que hacia 1930 fundó la Escuela de Vallecas junto al pintor Benjamín Palencia. La afinidad con la obra de Sánchez se percibe incluso en obras más tardías de Yepes, como Forma de pareja (también llamada Figura de la estrella), que Yepes realizó en Montevideo en 1950.

En 1932 Yepes realizó su primera exposición individual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y en 1933 conoció a Joaquín Torres García, que había arribado a Madrid desde París. Ese mismo año Torres García fundó el Grupo de Arte Constructivo, grupo con el que Yepes expuso en el Salón de Otoño. Entonces Yepes realizó Retrato de Olimpia (1933), al que seguiría Olimpia después de la guerra (1944). El acercamiento a la familia Torres Piña resultó en que hacia el fin de los años 40 Yepes se radicara definitivamente en Uruguay.

En 1934 Yepes acompañó a la familia Torres Piña en el viaje de regreso de Torres García a Uruguay. Dos años más tarde Yepes y Olimpia Torres se casaron y viajaron a España, donde llegaron poco antes de que comenzara la Guerra Civil. Yepes luchó en las filas republicanas y estuvo encarcelado hasta 1940. Luego de una corta estadía en París, el matrimonio viajó a Montevideo en enero de 1948.

De este período son obras como Busto de Santiago Ramón y Cajal (1934), La lucha (1938) y Virgen con niño de espíritu gótico (1942), una de las primeras de una larga serie de figuras de vírgenes que Yepes continuaría realizando en Uruguay. En un lenguaje plástico similar al de las vírgenes, creó un conjunto de cinco figuras femeninas que tituló Grupo Elegía de la Música (1944).

CAMINOS. Uno de los géneros preferidos de Yepes fue el del retrato. En general las obras consisten en solo la cabeza, como es el caso de los mencionados retratos de Olimpia, así como de los que realizó de sus hijos: Demian (1940), Eva (1948) y Leonardo (1955). Otros retratos mostrados en la presente exposición, y realizados por Yepes ya en Uruguay, son La Maga. Retrato de la Sra. Hoks, Retrato de la señora del arquitecto Bonet, Retrato de Beatriz Haedo (los tres de 1955), Retrato del Dr. Vaz Ferreira (1958) y Retrato de Carlos Scheck (1960).

Otro de los motivos recurrentes de la obra Yepes fue el de las figuras relacionadas a lo religioso. En 1952, poco después de su arribo a Uruguay, realizó Cristo, una figura de bronce de estilo expresionista montada sobre una cruz de madera, y Ángel de las alas desplegadas.

En 1954 Yepes fue nombrado profesor del Taller de Escultura de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Un año más tarde realizó dos obras con un motivo relacionado a la mitología clásica: Centauro y Centauro con aro. En la década de 1960 continuó con la serie de la vírgenes, entre otras Virgen con niño (1960) y Virgen abstracta (1961).

De las restantes obras expuestas hay dos que se destacan por su carácter icónico. Florencio (1962), una forma arqueada cruzada por un elemento que representa un ojo, está íntimamente ligada a la cultura nacional, pues es el original de las estatuillas entregadas anualmente como premio por los críticos de teatro.

La segunda, ubicada en el hall del museo, es un modelo del Monumento a los caídos en actos de servicio de la Armada, derivada de la mencionada La lucha de 1938, que luego de ser emplazado en la entonces Plaza Virgilio en 1960 se convertiría en una de las obras más emblemáticas del arte público de Montevideo.

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