MATÍAS CASTRO
Sebastián Almada grabó su aparición en el capítulo número 10 de "La oveja negra". Ya había aparecido brevemente en el cuarto. Su papel allí es el de Fiorito, el manager de Omar, el protagonista, interpretado por Ruben Rada.
Carrasco. Miércoles. 18.50 horas. Suenan aplausos en una casa de la calle General French cerca de Avenida Italia. La casa luce extraña, recorrida por cables, con muchas cajas y gente acomodando cosas. Los aplausos son por la última escena que graba el uruguayo Sebastián Almada en La oveja negra. Irónicamente, sus apariciones durante un capítulo y medio en esta serie, han sido como "figura internacional invitada".
Almada está instalado en Buenos Aires hace cosa de una década, y cuenta que tiene planes de continuar allí. "Hoy me doy cuenta de lo que aprendí en Videomatch y luego en Showmatch. Es como cuando estás en la escuela, que no te das cuenta de lo que aprendés. Veo ahora, desde afuera, la repercusión que tienen y veo que no me daba cuenta de todas las posibilidades que me dio. Económicamente también le debo mucho a los 9 años que estuve en los programas de Tinelli", cuenta. Además de que su participación allí le permitió hacerse conocer en Buenos Aires y entrar por la puerta grande a los medios.
Fue gracias a Videomatch que su humor llegó a Perú. Desde Lima lo llamó un productor que lo sorprendió con la propuesta de escribir humor para ellos. Esa llamada le abrió una puerta como guionista a Sebastián junto a su viejo colaborador mendocino, Fernando Ramírez, para el programa Astros de la risa.
Los textos que escriben deben ser adaptados por un guionista peruano, para que las expresiones sean comprendidas en ese país. Además de esa adaptación elemental, que es muy parecida a la que hace el uruguayo Fernando Schmidt con los guiones que vienen desde Argentina para La oveja negra, Almada y Ramírez han debido adaptarse al gusto peruano. "Si bien los peruanos consumían Videomatch, están como atrasados en el humor. Si les hacés un sketch moderno no lo entienden. Cuando nos llegaban las propuestas de ideas todas hablaban del viejo formato de humor, tipo `el doctor`, `la oficina` y ese tipo de cosas".
Si bien desde su alejamiento en buenos términos de Showmatch, Sebastián no ha figurado tanto en los medios de este lado, se ha mantenido muy activo. Si confirma alguna de las propuestas teatrales que tiene para este verano, cumpliría nueve temporadas corridas actuando en Mar del Plata. El último verano estuvo allí actuando con Iliana Calabró y su amigo y colaborador Fernando Ramírez. También ha hecho radio con Alejandro Fantino, Mónica Caen D`Anvers. Esta larga experiencia, lo hizo crecer y también aprender cosas nuevas. Entre ellas, pudo aprender a editar video mientras estaba en Videomatch.
En una década, la realidad de la televisión ha evolucionado mucho. "Todo se hizo cada vez más duro. Ahora ves que los que trabajan siempre son los mismos, y de vez en cuando reaparece alguno viejo o incorporan a un nuevo. Hoy, llegar al medio sería mucho más complicado. Cuando llegué había muchas más producciones y no había reality shows, que marcaron un antes y un después en la televisión".
Los medios, parece, no le han cambiado un ápice su perfil discreto, a pesar de que siempre está en contacto con figuras, presentadores y programas que utilizan la intimidad para promocionarse. "La televisión es cartón pintado, todo es escenografía. Eso es válido. No me consta que los escándalos estén armados... Yo opté por otro camino. Como artista elegís o una cosa o la otra."
Pasos desde la abogacía y la publicidad a la actuación
Dos figuras han dado pasos particulares al entrar a trabajar en La oveja negra. Maximiliano Tejera, de 24 años, y Ernesto Llioti, de 47, interpretan respectivamente a Diego, el hijo del personaje de María Fernanda Callejón, y Beto, uno de los amigos cercanos del personaje de Rada.
Maxi se hizo conocido como notero de Guía Show, donde trabajó dos años y medio, y además tiene detrás una larga carrera como actor de publicidad, que le permitió mudarse desde Maldonado a Montevideo. En ocho años ha actuado en más de 50 comerciales, la mayoría de los cuales son para el extranjero. Ernesto Llioti es abogado de la Mutual de Futbolistas y del MPP.
La diferencia está en que Llioti tiene una experiencia de 20 años como actor de teatro, que ha corrido casi en paralelo con su carrera entre leyes. Pasó por el elenco de Barro Negro, de Agamenón y de Luces de bohemia, entre otras. En la televisión actuó en programas como Gastos comunes y en la serie Uruguayos campeones.
Maxi tiene formación teatral. Estudió en la Escuela de Comedia Musical y actuó en la obra Chicago. "En el teatro todo ocurre aquí y ahora. En publicidad es todo matemático. En televisión no, te filman a tres cámaras y tenés que manejarte en ese espacio", dice.
"La profesión de actor te da un plus para las audiencias en juzgados. Creo que los abogados deberían hacer teatro", dice Llioti. Sabe de lo que habla. A lo largo del día recorre tres ambientes: el de la política, la abogacía y el del fútbol. "El rodaje es el toque final de desestrés. Me permite desenchufarme".
Los dos coinciden en que a la hora de interpretar sus papeles en La oveja negra tienen libertad para adaptar un poco los personajes y los diálogos. Sin embargo, Maxi querría dedicarse de lleno a la actuación de ficción. Ernesto no, le gusta repartirse entre leyes y libretos.