El cine italiano gana adeptos en su propio mercado, que domina en un 40 %, pero no logra superar sus fronteras, con la excepción de unos pocos directores, entre ellos Nanni Moretti. Con esta cuota de mercado, dentro de las fronteras italianas el cine peninsular combate en igualdad de condiciones con el de Hollywood, que tiene de su parte las técnicas más modernas (3D, Dolby, etc.) y los actores más populares del mundo.
Pero Cinecitta tiene de la suya la televisión, con ídolos conocidos y populares, como es el caso de Checco Zalone que en su segundo film como protagonista Che bella giornata!, interpreta a un guardián de la catedral de Milán que logra evitar un atentado terrorista contra la estatua de la Virgencita que corona la iglesia. El film recaudó en 2011 60 millones de dólares (diez veces más del costo) desbancando a La vida es bella de Roberto Benigni como campeón absoluto de boletería italiana de todos los tiempos.
Otro film con connotaciones político-satíricas, Qualunquemente con Antonio Albanese como empresario en bancarrota que se lanza a la política para escapar a la justicia y que tiene una debilidad extrema por el sexo femenino y un desprecio total por la legalidad, se colocó detras de Che bella giornata! con 20 millones de dólares.
Ninguno de los dos films están pensados para un mercado que no sea el local, dejando así en evidencia al talón de Aquiles de la industria italiana, que es el de no saber atravesar sus fronteras y conquistar otros mercados.
En los dos primeros meses del año y siempre con comedias localistas, el cine italiano conquistó el 65 % del mercado local, una cuota inimaginable en los últimos 30 años, cuando la producción fue mermando de interés con la desaparición de los grandes directores: Fellini, Visconti o Antonioni por no hablar de los maestros de la comedia como Monicelli, Dino Risi, Comencini, Ettore Scola.
El presidente de la sociedad que agrupa a los productores italianos, Riccardo Tozzi, sostiene que lo que busca el público italiano en el cine nacional es su propia identidad con argumentos que reflejen su historia, su cultura y su vida cotidiana. Por eso Tozzi llama los productores italianos a que no traten de imitar a Hollywood.