Mineápolis
El pintor Charles Biederman, uno de los últimos gigantes del arte abstracto estadounidense, murió el pasado domingo en su aislada granja rural a los 98 años. Lyndel King, director del Museo de Arte Frederick R. Weisman, de la Universidad de Minnesota, comunicó ayer públicamente la muerte del artista, famoso por sus composiciones en relieve de fragmentos de aluminio pintado.
Karel (Charles) Biederman nació en 1906 en Cleveland, hijo de inmigrantes checos, mostró un interés muy temprano por la pintura y estudió en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago.
Inicialmente se interesó por el cubismo y la descomposición de la figura, y vivió una temporada en el París de la década de 1930, donde conoció a Pablo Picasso, Joan Miró o Piet Mondrian.
En esa época comenzó a elaborar relieves y a realizarlos con figuras de aluminio de líneas rectas, a veces en su color natural y en muchas ocasiones pintadas.
A pesar de ello, él siempre decía que sus composiciones eran una fiel representación de la naturaleza. Tras volver de París y pasar unos años en Nueva York, en 1941 huyó de la gran ciudad y del creciente contacto de los artistas de vanguardia con la alta sociedad, y se fue a vivir con su familia a una aislada granja en Red Wing (Minesota), donde vivió hasta su muerte.
Biederman fue también un teórico, ya que escribió once libros sobre arte, y su actividad continuó hasta que en los últimos años comenzó a perder la vista. Con su partida, el arte todo y en particular el arte estadounidense pierde a uno de sus más importantes creadores del siglo XX. EFE