Apenas unas semanas después de haberse estrenado en Estados Unidos, Los indestructibles (cuyo título original se puede traducir como Los prescindibles), Sylvester Stallone ya hablaba con firmeza sobre una segunda parte, en la que Bruce Willis oficiará de villano principal. La noticia dio la vuelta al mundo, casi con la misma velocidad de la que confirmó la existencia del film que llega el viernes a los cines de Montevideo. Es que Los indestructibles tiene un argumento que parece pasado de moda (mercenarios estadounidenses viajan a derrocar a un dictador en una república bananera) pero tiene algo único, su reparto.
Stallone logró reunir a grandes capos del cine de acción de varias generaciones, como Dolph Lundgreen, Jason Statham, Mickey Rourke (aunque su registro es más amplio) y Jet Li, además de los luchadores Randy Couture y Steve Austin. Pero ese es un mérito menor, al lado de lo que logró para una escena: reunirse con Schwarzenegger y Bruce Willis. La escena que los tiene a los tres juntos es breve, pero para los admiradores puede compensar años de espera de un proyecto nunca concretado con los tres.
Stallone se ha vuelto especialmente afecto a la sangre y la violencia extrema. Las películas de Rambo que protagonizó en los ochenta eran una prueba de esto, y el cuarto film de la serie, estrenado hace dos años y dirigido por él, confirmaba su gusto por la carnicería injustificada. Los indestructibles sigue en esa línea y se para sobre la excusa ideal para poner un grupo de hombres armados y disparando a mansalva.
La película, además, incluye algunos guiños a su pasado. La escena con Schwarzenegger incluye un diálogo que alude a las carreras de ambos. El personaje de Stallone conduce la camioneta que manejaba su personaje en Cobra, uno de sus olvidados filmes de acción.
Con más de sesenta años, Stallone se muestra como el único exponente de su generación que sigue encarnando el viejo ideal del héroe musculoso armado hasta los dientes, arrasando a tiros con decenas de malos. En Los prescindibles regresa al género que le dio fama en todo el mundo dos décadas atrás.