Hollywood - Espaldas desnudas o escotes de infarto, la monarquía de Hollywood afina los detalles de última hora para lucir jóvenes, delgados y más apuestos cuando el domingo forren sus figuras para el desfile más esperado, la alfombra roja de los Oscar que este año impone la "variedad".
Buena parte de los nominados 2006 se estrena en la competencia por la codiciada estatuilla. Para su primer duelo, el de los mejores vestidos, no existen imposiciones de rememorar ninguna época ni de tonalidades ni tampoco órdenes de sobriedad por alguna catástrofe o guerra como en años anteriores.
Todo vale para la gran fiesta del cine del próximo domingo. Que no falten diamantes, tules, strapless ceñidos o vestidos princesa con aplicaciones de rubíes, colas interminables, cinturas avispa y mucho menos se escatime en joyas suntuosas.
"Este año no sólo vamos a ver un regreso a la era del glamour en Hollywood, vamos a ver también mucha más variedad de la que hemos visto en el pasado, con diseñadores como Escada, Colleen Quen y Richard Tyler, con muchos modelos con diamantes", explicó a la AFP Patty Fox, la coordinadora de la Moda de la Academia en Hollywood.
La labor de Fox consiste en concebir una idea global de lo que usarán las estrellas para la gala, tanto hombres como mujeres. De ahí, con su lista "de gente top" a la mano, convoca diseñadores de ropa, de joyas, así como un ejército de estilistas y maquilladores que dan pauta a los agentes de los actores para que todos se luzcan y evitar la terrible posibilidad de que repitan atuendos.
Pero "no puedo decir nombres", afirma Fox, quien se encarga además de que tanto la firma de los diseñadores, el costo de las joyas como la identidad de la estrella que modelará tal o cual pieza, sea un secreto tan guardado como el nombre de los ganadores de una estatuilla.
Lo que todo el mundo sabe es que los sellos más reconocidos de la moda mundial así como los representantes de las casas de alhajas más caras, corren tras los agentes de actrices como Uma Thurman, Nicole Kidman, Keira Knightley para que se metan en unos de sus trajes o cuelguen sus perlas.
Incluso los hombres, en un sobrio smoking Armani, con "reminiscencias de los días cuando brillaba en el celuloide tipos como Gary Cooper", todos, nominados de distintos pesos y tallas, como las menudas Jennifer Aniston o la aspirante a Mejor Actriz Reese Witherspoon, se transforman en cajas registradoras una vez caminen por la alfombra roja, revelen las marcas y sonrían a la cámara.
"Hemos puesto joyas a más 350 celebridades en la alfombra roja en la última década, desde Nicole Kidman a Salma Hayek y este año vamos a ver más", vaticinó a la AFP el joyero Martin Katz negándose "por razones de seguridad" a revelar quién llevará su obra preferida: un collar de rubíes y diamantes de dos millones de dólares.
Al enseñar todas sus piezas en un evento pequeño organizado por la Academia para conocer las tendencias en la próxima ceremonia, Katz -al lado de casas de la competencia como la infalible Harry Winston- llevó una colección valorada en 50 millones de dólares.
La cifra triplica, por ejemplo, los 14 millones de dólares que invirtió el taiwanés Ang Lee para su cinta "Brokeback Mountain" la gran favorita de la gala, y ni se diga de "Crash", que le costó a su director Paul Haggis, 6,5 millones, ambos confesaron que obtener esos montos fue "tortuoso".
Si bien este año los Oscar convocan una competencia con películas sobre todo bajo presupuestos, ni se les ocurra que eso se traduzca en las tenidas que elijan para la gala los invitados, presentadores ni mucho menos los nominados favoritos.
En las propuestas abundan los vestidos con aplicaciones de piedras preciosas y tejidos con hilos de oro como un modelo rojo rubí del diseñador Douglas Hannant que pesa "hasta más que la modelo", como bromeó el productor de la ceremonia, Gil Cates, refiriéndose a una pieza de 11 kg que nadie sabe cuál actriz lo cargará.
Este año los organizadores de la ceremonia del Oscar, que es vista en el mundo por unos 1.000 millones de espectadores, decidieron alargarla de 30 minutos a una hora por la gran feria del lujo que representa.
"Puedo afirmarles que la alfombra roja no era para nada el gran negocio que es hoy", confesó la directora de esta gran orquesta "fashion", Patty Fox.
AFP