Espectáculo de noticias y una disputa sobre ética

MATÍAS CASTRO

Jorge Rial se pronunció en Internet y fue categórico. Fue en medio de un enfrentamiento que arrancó el jueves pasado entre dos directivos del canal Telefé y el director del informativo argentino Telenoche, que va por Canal 13. La disputa apareció a través del portal Twitter, en el que los hombres de Telefé comenzaron por acusar de falta de ética al otro programa. Como todo el asunto creció rápidamente, Rial se despachó de esta manera: "En el periodismo todos pagan y yo también cuando la nota lo vale. Nadie orina agua bendita. Resulta que Telefe y Telenoche se pelean por la pureza periodística. Ja!, dicen que nadie paga por una exclusiva! No me hagan reír! Lo hacen todos".

Aquí conviene puntualizar un par de cosas. Primero que nada, Rial y su programa Intrusos son parte del canal América, desde hace nueve años. Por lo tanto tiene bastante libertad para hablar de canales de la competencia y criticarlos. Y por otro lado conviene recordar que los códigos del ambiente de la farándula no son tan rígidos como los que se pueden manejar entre periodistas de otros ámbitos y los protagonistas de sus noticias. O al menos se puede decir que esa diferencia de códigos es aparente.

En cualquier ambiente, desde la política, la economía o el teatro de revistas, se produce un juego en el que participan, entre otros, gente que realmente necesita exponer lo suyo ante el mayor público posible, y conductores o periodistas que son conscientes de esa necesidad y del poder que manejan al estar en los medios. Esa situación da pie, claramente, a lo que comentaba Rial. Hay ambientes en los que se hace más obvio y en los que no sorprende tanto una confesión como la de él. Tampoco sorprendería que se diga que hay figuras que pagan por salir en cámaras o que hay periodistas que escriben los escándalos junto con las vedettes. Son las reglas del juego para ese ambiente en que la noticia se convierte en espectáculo televisivo. El tema es saber diferenciar y ver cuándo puede ser una falta ética, una mentira o una chantada y cuándo un simple entretenimiento.

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