Cindy Pearlman | The New York Times Syndicate
Matt Damon no siempre ha llevado una vida encantadora. La estrella de Los hermanos Grimm (que se estrena el próximo viernes en Montevideo) ha tenido sus altas y sus bajas en el negocio.
"En Hollywood, la suerte está totalmente fuera de nuestro control," asegura Damon. "Aquí el tiempo es como en E! True Hollywood Story, pero con esteroides".
"En un solo año, uno está arriba, uno está abajo y después ocurre el milagro y regresa," afirma. "Lo único que se puede hacer es salir y hacer una buena película."
Ahora Damon está de regreso y a lo grande. Los hermanos Grimm, dirigida por Terry Gilliam, es la continuación de la serie de éxitos que ha tenido Damon en los últimos años, como La gran estafa (2001) y La nueva gran estafa (2004), y las dos películas que lo convirtieron en actor de acción de primera magnitud: Identidad desconocida (2002) y La supremacía Bourne (2004).
Este nativo de Boston, de 34 años de edad, que llegó al estrellato junto con su amigo cercano Ben Afleck con su participación en En busca del destino (1997), luce muy relajado en una suite del Hotel Four Seasons de Los Angeles, vestido con pantalones vaqueros negros y una camiseta negra con el lema "Livestrong" de Lance Armstrong. Está bronceado y en excelente forma, y muestra una cálida sonrisa.
"Vengo de mi clase de mímica," bromea refiriéndose a su atuendo monocromático.
FANTASIA. De hecho, su papel como Will Grimm, hermano del Jake Grimm interpretado por Heath Ledger, implica algo de destreza de manos. En el libreto, que no se basa en la historia real de los escritores alemanes, los hermanos Grimm —autores de cuentos clásicos de hadas, como Hansel y Gretel y Rumpelstiltskin— viajan por la Francia napoleónica, convenciendo a la gente crédula de que les pague por exorcizar demonios. Los hermanos reciben su merecido cuando, muy a la Gilliam, se ven lanzados a un mundo de fantásticas pesadillas.
"Es un cuento de hadas sobre dos tipos que escriben cuentos de hadas, visto a través de los ojos de Terry Gilliam," dice Damon. "Esta película en realidad fue el pretexto para que Gilliam creara todo un mundo. Y lo hace muy bien, con una lente gran angular. Los cuadros de Terry están tan abarrotados de información que es imposible captarla toda la primera vez."
A pesar de su admiración por Gilliam, a Damon le sorprendió que le ofreciera el papel.
"La primera vez que fui a reunirme con Terry le pregunté: ‘¿Por qué Johnny Depp no va a hacer esta película?’, recuerda Damon. "Terry me miró y me dijo: ‘No queremos a Johnny Depp. Te queremos a ti.’ Me le quedé viendo a Terry hasta que dijo: ‘El estudio (Miramax Films) no la habría hecho con Johnny.’ Lo miré con más intensidad hasta que Terry finalmente admitió: ‘Matt, tú eras mi segunda opción.’"
"Yo pensé que eso era excelente," dice Damon, riendo. "Y después, claro, salió Piratas del Caribe (protagonizada por Depp) y tuvo un enorme éxito. Entonces Bob Weinstein de Miramax, explotó: Con un demonio, no puedo creer que hayamos contratado a Damon y no a Depp!."
No obstante el golpe a su ego, Damon aceptó el papel, ansioso de tener una oportunidad de trabajar con Gilliam. "Definitivamente, es el tipo de persona que está abierta a las ideas," afirma Damon. "También le gusta rizar el rizo todo lo que sea posible."
Una vez en Praga, donde se rodó Los hermanos Grimm, Matt Damon tuvo mucho tiempo para meterse en el personaje y relacionarse con el que es su hermano en la pantalla (Ledger).
"Tuvimos la suerte de poder estar un mes ahí solamente para los ensayos," dice Damon. "Fue como montar una obra. Pudimos tener discusiones muy largas sobre los personajes."
Damon dice que él y Ledger pasaron horas dándole forma a sus personajes en el estudio, en los bares y en los cafés de Praga.
"Teníamos toda la libertad de de partir en cualquier lugar de Praga sin que nadie nos notara," afirma. "No nos consideraron dignos de ni una mancha de tinta en ningún periódico. Era excelente poder salir a tomar una cerveza sin que se armara el alboroto."
En cambio, Damon no pasa desapercibido tan fácilmente cuando está en su casa de Nueva York.
"Si salgo de mi departamento de Nueva York solo para ir a la pizzería de la esquina, me reconoce más gente de la que me reconoció durante esos seis meses en Praga," asegura.
COMIENZOS. En 1988 Damon logró un papel para interpretar a
un fastidioso adolescente en una escena de Mystic Pizza, que se desarrolla en torno de una mesa. En esa mesa estaba otra recién llegada a la actuación, Julia Roberts.
"Mi gran parlamento era sobre la langosta de la cena," recuerda Damon. "Les preguntaba a los comensales si alguien quería las cosas verdes."
Enfrentado a tan sombrío panorama, Damon abandonó sus sueños en la industria del espectáculo para asistir a la Universidad de Harvard. Pero, cuando le faltaban doce créditos para graduarse, dejó los estudios para darle una nueva oportunidad a la actuación al obtener un papel en la serie de televisión Rising Son (1990).
En los siguientes cinco años reforzó su historial con papeles en películas como School Ties (1992) y Geronimo: An American Legend (1993), antes de que Edward Zwick lo eligiera para el papel de un veterano de la guerra del Golfo en Valor bajo fuego (1996). Una noche después de la filmación, Damon se encontró con Affleck en la puerta de su casa en Los Angeles: estaba buscando un lugar para pasar la noche después de haber roto con su novia.
El disgusto por la mala calidad de la mayoría de los papeles que les tocaban los motivó a escribir su propio guión. El resultado fue En busca del destino, que ganó un Oscar al mejor libreto y les valió fama instantánea.
De pronto eran ellos los que escogían sus guiones. A Damon eso le significó el papel estelar en El poder de la justicia (1997) de Francis Ford Coppola y en Rescatando al soldado Ryan (1998) de Steven Spielberg. En su primer papel importante como chico malo, Damon tuvo una interpretación impresionantemente convincente como el retorcido personaje titular de El talentoso señor Ripley (1999).
VILLANIAS. Damon asume el papel de villano nuevamente en The Departed, de Martin Scorsese, programada para el próximo año, en la que comparte créditos con Leonardo DiCaprio y Mark Wahlberg. "Es un baño de sangre," dice Damon.
Cambia de bando en The Good Shepherd de Robert de Niro, que actualmente esta en rodaje y en la que interpreta al funcionario fundador de la CIA. En otra película sobre la CIA, Syriana de Stephen Gaghan, se reúne con George Clooney, con quien actuó en La gran estafa y La nueva gran estafa. Y, por si eso fuera poca acción en la CIA para un actor, está estudiando la posibilidad de retomar el papel de Jason Bourne, el amnésico asesino de la CIA, en la tercera parte de esa saga, The Bourne Ultimatum.
Pero Damon dice que está muy consciente de que esta buena racha no durará para siempre.
"Ben y yo no tuvimos éxito de la noche a la mañana," asegura. "Estuvimos trabajando unos diez años antes de que algo bueno sucediera. Así que teníamos asiento de primera fila para ver cómo funciona el negocio. Vimos los flujos y reflujos de todo."
No obstante, no tiene planes de ir a la segura.
"Algunas personas se meten en este negocio y tienen mucho miedo de perderlo todo," dice. "Tratan de proteger su posición y se aferran a ella como a una tabla de salvación. E imploran: Dios mío, por favor, que no me vayan a quitar nada."
"Esos actores acaban tomando decisiones muy seguras," agrega. "Pero yo no quiero ir nunca por ese camino. Si me voy a hundir, me hundiré cantando."
Tiempos de estudiantes
Matt Damon dice que no le quitan el sueño las preocupaciones por el flujo y reflujo de su celebridad o por las veleidades de la industria cinematográfica.
"Si una película no funciona, a fin de cuentas lo que tengo que hacer es esforzarme por regresar a la cima," dice Damon, que ha tenido fracasos como Espíritu salvaje (2000) y Leyendas de vida (2000).
"He aprendido que simplemente desaparezco de la atención del público hasta que funcione otra película, lo que hace que esta profesión sea muy insegura y extraña."
Como ejemplo, Damon menciona el bache por el que actualmente esta pasando Affleck en materia de taquilla.
"La gente olvida que Ben es un excelente actor," dice. "Y quizá por un error de él, no ha tomado las mejores decisiones en los últimos años. Creo que será divertido cuando salga su próxima película, Truth, Justice, and the American Way, película en la que interpreta a George Reeves (que protagonizó la primera serie televisiva de Superman). Todo mundo va a decir que Ben ha regresado. Pero yo voy a llegar y a decir: ‘¿Regresar ¿De qué hablan? Este amigo siempre ha sido excelente. Nunca se ha ido a ninguna parte’."
Tanto Damon como Affleck han recorrido mucho trecho desde sus orígenes, que no tuvieron nada que ver con Hollywood. La madre de Damon es profesora universitaria, y su padre corredor de bolsa. Se divorciaron cuando él tenía dos años, y Damon vivió en Cambridge con su madre y su hermano mayor Kyle, que ahora es escultor.
En el bachillerato, Damon y Affleck faltaban a clases, tomaban el tren a Nueva York y hacían pruebas para papeles, como la vez que fueron a una audición para la serie de televisión The Mickey Mouse Club (1989-1994).
"Puedo decir en nuestra defensa que pensábamos que íbamos a reunirnos con el jefe de Touchstone Pictures para firmar un contrato para una película. Nunca nos preguntamos por qué el jefe de Touchstone querría reunirse con dos desconocidos estudiantes de bachillerato," explica Damon. "Y ni siquiera nos dieron el trabajo en el programa de Mickey Mouse, por lo que tuvimos un viaje en tren muy triste de regreso a Boston."