MATÍAS CASTRO
Con una larga carrera en televisión, que empezó en "Baywatch" y lo destacó con un brutal personaje en "Juego de tronos", el actor de treinta y dos años hereda el puesto de Schwarzenegger. Interpreta a Conan, que llega el viernes.
"Tomé este papel con una actitud de que no me importaba el antecedente de Arnold Schwarzenegger en el papel", dijo en una reciente entrevista con la web Collider. "Lo digo en el sentido de que nunca voy a poder ser Arnold y él nunca podrá ser yo. Él no va a representar lo que yo voy a representar. Y es como que hizo algo maravilloso, es como Sean Connery haciendo de James Bond y luego Daniel Craig. Craig también está súper bien en lo que hace. No puedes compararlos. Ambos hacen el mismo personaje pero es distinto. Creo que lo que ofrezco yo es algo completamente diferente a lo que dio Arnold así que no siento presión sobre ese hecho. Me metí de lleno en el proyecto porque sabía que tenía algo para ofrecer y poner sobre la mesa".
Así como estaba confiado a la hora de aceptar el papel, también lo estaba cuando la película se estrenó. Días más tarde comentó en una entrevista que él mismo estaba escribiendo el guión para una eventual secuela. De todos modos, los resultados de taquilla, al menos en Estados Unidos, no fueron tan alentadores como para asegurar una segunda parte con tanta celeridad. El personaje, igualmente, tiene la suficiente fuerza y popularidad como para que eventualmente un productor resuelva hacer otra película.
Momoa, nacido en Hawai como Joseph Jason Namakaeha Momoa, se ha mostrado en estos meses terriblemente entusiasmado ante la prensa con la nueva encarnación del personaje creado por Robert E. Howard hace más de siete décadas. Representa su primera oportunidad de ponerse al frente de una superproducción de Hollywood después de una década de hacer papeles secundarios en televisión y unas pocas películas de muy baja difusión.
Su papel más fuerte apareció este año, cuando interpretó al brutal rey Khal Drogo en la miniserie Juego de tronos, sobre las novelas de George R. Martin. El personaje era de los que menos hablaban en esta serie repleta de intrigas políticas, pero de todos los monarcas que aparecían en ella era el único que se ganaba lo que tenía en base a méritos propios y no a traiciones ni manipulaciones. Claro que esos méritos estaban a la altura del físico de Momoa, porque Khal Drogo se imponía con brutalidad y salvajismo sobre los suyos. No parece raro que haya terminado interpretando a Conan el bárbaro el mismo año.
"¿Sabes qué? Crecí trepando rocas. Es mi deporte desde que tengo diecisiete años así que mis manos están bastante curtidas", contó en la misma entrevista. "Es una de esas cosas que me han permitido no tener nunca ampollas en mis manos mientras filmo las escenas de combate y acción con las espadas. Los que eran siempre castigados eran mis nudillos. Siempre estaba en ebullición en medio de estas grandes peleas de la película y siempre golpeando cosas. Así que mis manos sangraban por fuera pero por dentro, como te decía, están muy callosas".
Su comentario tenía que ver con que, a diferencia de las pocas escenas de pelea y acción que tiene Khal Drogo en Juego de Tronos, Conan las tiene en abundancia. Después de todo, se trata de un personaje que desde sus orígenes literarios hasta su evolución en las historietas y luego en las películas de Schwarzenegger, ha pasado buena parte de su tiempo librando grandes batallas (en uno de los cuentos de Robert Howard, por ejemplo, es el único sobreviviente de una batalla en la que mueren cinco mil personas).
Conan, Khal Drogo y antes su personaje en la serie Stargate Atlantis son parte de la cultura popular de Estados Unidos. Con sus diferencias, son la clase de personajes adorados por los consumidores de ciencia ficción y fantasía y, por supuesto, lectores de historietas. De este modo no sonará extraño que su próxima película sea directamente la adaptación de una historieta. Pero es un proyecto peculiar.
Se llama Bullet to the head, o "Bala a la cabeza" y es la adaptación de una historieta francesa llamada Du plomb dans la tete, de Alexis Nolent. No es una producción francesa sino que ha estado filmando en Nueva Orleans, con producción de los estudios Warner, dirección del veterano Walter Hill (48 horas, Los guerreros, etc.) y con las actuaciones de Silvester Stallone y Christian Slater.
"Es un trabajo fenomenal. Nunca probé antes de usar armas. Así que esta es otra de esas cosas en las que tengo que pretender que soy un tipo profesional con las armas y que me preparé con los Navy Seals y cosas así. Es divertido. Me vuelvo como un geek con todo esto porque aprendo sobre armas de las que no tengo ni idea y, además, interpreto a un asesino", comentó. "Y para decir la verdad, soy un gran fan de Rocky. Así que es realmente asombroso poder trabajar con Stallone, un sueño de la infancia".
Tres actores y sus personajes en la película
Stephen Lang
Khalar Zym
Lang se hizo conocer popularmente hace un año y medio al interpretar al villano de "Avatar". Aquí es un conquistador sangriento que busca poderes mágicos.
Rose McGowan
marique
La expareja de Robert Rodríguez y Marilyn Manson interpreta acá a un personaje a su altura. Marique es la hija de Khalar Zym y una poderosa bruja.
Ron Perlman
corin
El actor que interpretó a Hellboy en las dos películas de Guillermo del Toro es aquí el padre de Conan. Corin es un herrero y también un líder de los cimerios.
Un actor que no siempre apunta a usar los músculos
Momoa es de esa clase de actores como "La Roca" y otros, cuyo físico los encasilla directamente en cierta clase de personajes. En ese sentido Conan el bárbaro parece un personaje perfecto para un tipo como él, lo mismo que Khal Drogo, el que hizo en Juego de Tronos. Sin embargo, en esta serie se lo vio componer un personaje que, aunque no es profundamente dramático ni multidimensional, marca su presencia. "Lo que me gustó de la serie es que no hubo mucho de pelea con espadas, porque quería hacer algo intimidante sin necesidad de usar armas", contó en una nota meses atrás. Conan, claro está, es un personaje algo distinto a ese déspota. Es un ladrón, luego guerrero y rey que no tiene gran profundidad dramática pero que persigue sus propios objetivos.