Los jueves a las 21 horas el Teatro La Candela está presentando El misántropo, de Moliere, interpretado por un elenco en el que se mezclan actores emergentes con otros de reconocida trayectoria. Alejandro Campos, Juan Luis Granato, Federico Longo, Cecilia Patrón, Silvana Romero, Vanesa Castro, Yoni Kurlender, Alain Blanco, Verónica Caissiols y Silvana Romero interpretan este clásico bajo dirección de Elena Zuasti, en una versión que busca hacer dialogar al siglo XVII con el XXI.
"Me llamó La Candela para hacer un clásico, y yo, que ya estoy en la última etapa de mi carrera, trato de insistir en la importancia que tiene este tipo de obras. Me apasiona trabajar con jóvenes, y armé un elenco con egresados de distintas escuelas de teatro, desde La Gaviota hasta la Italia Fausta. Además, hice una versión actualizada del texto, tanto para que los jóvenes actores se sientan más cómodos, como para que sea más cómodo también para el público", comentó la directora a El País.
Reducir el texto no implicó lógicamente cercenar el argumento sino simplemente quitarle algo de su verborragia. Por otro lado, la trama mantiene claramente su vigencia: un hombre desengañado del mundo y de la sociedad, ama en contra de sus convicciones todo una maraña de corrupción. Luchando inútilmente contra sus sentimientos, cae vencido inexorablemente ante el hechizo de esa sociedad decadente que aún mantiene su poder.
Zuasti estuvo vinculada a dos montajes de Moliere que hoy recuerda como referencias. Uno fue Las sabihondas, de Eduardo Schinca (por la Comedia Nacional, en 1963): el otro Tartufo, dirigido por Luis Cerminara en 1982 en la Alianza Francesa. "En El misántropo yo tenía intención de mostrar un poco la decadencia de un mundo que había sido esplendoroso, pero las limitaciones presupuestales nos obligaron a hacer algo más sencillo, más austero. De todos modos, tanto el entusiasmo y la fuerza que le ponen estos actores, como a la fuerza del texto, sustentan muy bien esta puesta", remata Zuasti, cuyos primeros trabajos de dirección se remontan a 1960.
Planes para el futuro
Entre los planes artísticos de Elena Zuasti se encuentra la realización de un monólogo de Dino Armas, "La curva de la felicidad", un trabajo que en tono de humor negro se podrá ver en escena hacia marzo próximo en el Teatro del Centro Carlos E. Scheck. La directora también baraja escenificar con un elenco juvenil un texto de Shakespeare. Se trata de "Mucho ruido y pocas nueces", que estrenaría hacia el próximo mes de abril.