El valor de la música en la oscuridad

Diferente. Un murguista uruguayo organiza el ciclo musical del Teatro Ciego porteño

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El murguista uruguayo Jesús Fernández dirige en Buenos Aires el ciclo musical del Centro Argentino de Teatro Ciego, algo único en el mundo. La sala está ubicada en Abasto.

A ese lugar del barrio de Carlos Gardel, el público ingresa en fila india, manos en los hombros del que los precede, guiados a oscuras por el acomodador. A la derecha o quizás a la izquierda, es difícil precisarlo y ubicarse para los acostumbrados a confiar sólo en lo que se ve. Relincha un caballo que en un galopar se aleja, luego sobreviene la música en vivo, en este caso un folclore potente que se cuela vibrando e impregna una experiencia a oscuras que se complementa con aromas elegidos especialmente para cada canción. Sólo al final sobreviene la luz y el espectador se encuentra donde jamás hubiera imaginado: la sala despojada se abre paso al baile para los temas de despedida de un puñado de músicos que confiaron en sus demás sentidos para interpretar la función.

¿Qué ves cuando no ves? De eso y mucho más se trata el teatro ciego, un espacio de creación que nació a principios de los `90 en Córdoba, promovido por Ricardo Sued e inspirado en la meditación en la oscuridad practicadas en los templos tibetanos, y que se ha desarrollado de forma tal que desde 2008 cuenta con sede propia en la capital argentina. Un imponente "¿Qué ves cuando no ves?" en letras blancas y sobre fondo negro se exhibe en la puerta del Centro Argentino de Teatro Ciego (www.teatrociego.org) como eslogan que parafrasea la canción de Divididos y apela a los videntes a entrar. Creado por Gerardo Bentatti y Martín Bondone -director y productor teatrales- es el primer teatro a ciegas del mundo, un espacio en donde todos los espectáculos son presentados en la más absoluta oscuridad.

"No es un teatro `de` o `para` ciegos, sino de y para todos y que permite el desarrollo de las potencialidades de todos y de cada uno porque todos estamos incluidos. En el Teatro Ciego se borran las diferencias entre las personas, diferencias que son aparentes y que sólo se perciben a través de la vista", explican sus creadores. Dentro del centro se dan ciclos y dictan clases que abarcan cuatro de los cincos sentidos -oído, gusto, tacto y olfato- y que van desde el teatro clásico y el moderno, pasando por la música en vivo y el tango hasta llegar directo al paladar en lo que es un espectáculo musical gourmet de cena y show, todo en total oscuridad.

EXTRASENSORIAL. Desde sus comienzos hace casi 3 años, del ciclo musical llamado "Todosonidos" se encarga el uruguayo Jesús Fernández, murguista -actual La Gran Muñeca y ex Falta y Resto y La Mojigata, entre otras murgas-, coach de murgas porteñas estilo uruguayo, arreglador musical y profesor de canto que vive desde hace siete años en Argentina.

"En el caso de la música es algo innovador, único en el mundo porque en otros lados también ya se hace teatro a ciegas y es un espacio maravilloso que probamos y funcionó bárbaro. Venís a escuchar, a percibir lo que es temperatura, los olores. Eliminar el sentido de la vista a mí me abrió mucho la cabeza, sobre todo en lo que es la música porque dar una clase a oscuras es una clase distinta en la percepción, lo que sentís es mucho más elevado, hay una vibración importante y el oído trabaja mucho más, estás más concentrado en la letra, en el ritmo…", explicó Fernández a El País y agregó que en los ciclos y las clases "también hay un espacio de inclusión a los ciegos que tienen la posibilidad de concurrir de forma gratuita y trabajan en los espectáculos" y se trata de "hacer vivir la experiencia al vidente e incluir al no vidente artísticamente para que pueda expresarse, aprender y hasta tener una fuente de trabajo".

El actual miembro de La Gran Muñeca admite que canciones de murga uruguaya son parte ineludible del repertorio que día a día elige para enseñar a sus alumnos y que incluso la oscuridad hace que muchas personas tímidas se acerquen a tomar sus clases. "Como no se ve, nadie los ve cantar y hace que se suelten y se hagan escuchar sin temores", contó y añadió: "Por otro lado, el público sale fascinado porque lo metés en un espacio que no conoce durante una hora, y en el caso del ciclo musical apreciás de otra forma a artistas que has visto actuar. Es un ambiente mucho más íntimo y en el que el artista también vive una experiencia nueva; ya han venido unos 100 y por ejemplo han estado León Gieco con su Mundo Alas, Lito Vitale, Juan Quinteros, Eduardo Cardozo o murgas como La Clave de Montevideo e incluso murgas porteñas estilo uruguayo".

SILENCIOS. Para el músico uruguayo uno de los recursos principales para las creaciones a ciegas es "el silencio". "Es una de las cosas más importantes, ya sea cantando o en los actores, es lo que logra la atención o la sorpresa. Imaginate que cinco segundos en la oscuridad parecen mucho más tiempo, entonces jugar con eso es importantísimo a la hora de montar estos espectáculos", señaló. En la clase los alumnos comienzan a "calentar la voz", captar con una fotografía la vibración del momento es imposible y desde un comienzo surge la pregunta sobre cómo ilustrar la nota. "Vengan para la foto", dijo Fernández desde la puerta del teatro llamándolos y es lo único que se verá.

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