"Es un homenaje en vida", dijo, entre otras cosas, Horacio Ferrer cuando le preguntaron sobre la obra de teatro ¡Volá, vení, volá!, recientemente estrenada en Buenos Aires y que le rinde tributo.
La obra —libretada, dirigida y coprotagonizada por Héctor Giovine— narra la vida y obra del poeta tanguero basándose en sus propios textos. Ferrer es encarnado por dos actores: Javier Di Ciriaco, quien representa al joven Ferrer, y el propio Giovine, que lo encarna de adulto. La música es parte esencial del espectáculo: 31 temas de compositores como Piazzolla —del que hoy se cumplen 83 años del nacimiento—, Raúl Garello, Leopoldo Federico, Héctor Stamponi, Alejando Dolina y el director estable de la Orquesta Filarmónica de Montevideo, Federico García Vigil, entre otros.
El director explicó que no se trata de un recital: "Los músicos —Di Ciriaco en canto y guitarra, Andrea García en piano y Ana María Hlousek en flauta traversa— no son meros acompañantes sino que se transforman en personajes. Los temas musicales son fragmentos de cosas que se van contando en la historia y se utilizan para ir enhebrándola. El 80 por ciento son temas poco conocidos porque sostengo que la sorpresa es la mitad del éxito. No está, por ejemplo, Balada para un loco. Eso hubiese sido lo más fácil", afirmó el director de la obra.
El matutino argentino La Nación entrevistó a Ferrer acerca de este tributo: "Me emocionó mucho. Vivir estos momentos es soñado. Está todo muy bien dirigido y tiene una duración razonable. Giovine me interpreta como veterano, es muy buen actor y dice las cosas con propiedad, como seguramente no las podría decir yo".
Para otro diario argentino, Clarín, Ferrer también dio sus impresiones acerca del tributo que supone la obra dirigida por Giovine: "Troilo, que había categorizado las éticas con la certidumbre de un hombre de grandezas, decía que es peor un ingrato que un infidente. Yo entonces, la primera cosa que tengo para decir de Héctor es gratitud".
La vida que se homenajea en ¡Volá, vení, volá! comenzó en Montevideo en 1933. "Me apasionaba la arquitectura, pero un año antes de recibirme, abandoné la carrera. La amistad con Troilo, entre otras cosas, me llevaron para otro rumbo. Me di cuenta que si algo podía aportarle al tango, sería en la cuestión de las letras. Cuando nos conocimos con Piazzolla, me preguntó por mi Romancero canyengue. ‘¿Vos escribís esto? Lo que hacés con la poesía es lo mismo que yo hago con la música’, me dijo, exagerando. Recuerdo otro momento, cuando Troilo estuvo en Montevideo para tocar con Grela y Goyeneche. Me ordenó: ‘Usted hoy va a subir con nosotros al escenario’. Le pregunté qué iba a decir. ‘Las mismas cosas que nos dice a nosotros y que nos gustan tanto’. Me fue bárbaro. Luego del concierto, me llevó a tomar un café y me dice: ‘A usted en esto le va a ir ¡que ni se imagina! ¡Usted en este negocio va a ser un misil! Solo tendrá dos enemigos: la envidia de los demás y su propio engrupe. No se la vaya a creer’. Después de eso, nunca hablamos más del tema", le contó Ferrer a Clarín.
El letrista de Balada para un loco y Chiquilín de Bachín, entre otras, ya había sido homenajeado en el segundo acto de Tangos de la Cruz del Sur, dirigida por Miguel Angel Zotto. Asimismo, el cantor de tangos Guillermo Fernández le dedicó un disco, Conexión. Pero ¡Volá, vení, volá! es la primera obra dramática y musical íntegramente dedicada al uruguayo que en Buenos Aires fundó la Academia Nacional del Tango, hace quince años.
La próxima "operita"
La última vez que Ferrer actuó en Montevideo fue en la Sala Zitarrosa, el primero de setiembre de 2002. En esa ocasión, estuvo junto a Alberto Magnone, Washington "Canario" Luna y la cantante Francis Andreu (quien por estos días se está presentando en el Bar Tabaré).
El espectáculo fue muy bien acogido por público y crítica y se dividió en varias partes. La que le tocó a Ferrer formó parte de una obra que él y el pianista y tecladista idearon y realizaron en conjunto: Dandy, el príncipe de las murgas. La misma tendrá su estreno el mes de marzo del año que viene en el Teatro Alvear en Buenos Aires, con puesta en escena de Marcelo Lombardero y Claudio Gallardo y la participación de Guillermo Fernández en el papel protagónico.