El show debe seguir, pero ¿hasta cuándo?

| Mientras Bush se prepara para la guerra, Hollywood se pregunta qué hacer con la ceremonia

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AFP

Alrededor de un centenar de candidatos al Oscar se reunieron en un almuerzo en el hotel Beverly Hilton de Los Angeles el pasado martes, y allí compartieron impresiones, opinaron sobre el vestuario a utilizar en la entrega de los premios, y surgió inevitablemente el tema de qué hacer con el espectáculo en caso de desatarse la guerra con Irak. Gil Cates, productor de la velada de los Oscar, aprovechó la ocasión para ofrecer a los candidatos al Oscar, veteranos o novatos, una idea de lo que les espera el próximo día 23 y pedirles discursos breves y emocionantes. "Que no saquen un papel, que no hagan un listado", insistió.

Hubo empero otra petición en el sentido de "no politizar la ceremonia". En su opinión, los presentadores deben de atenerse a lo acordado en el guión, "porque cambiarlo sería una violación ética y moral". En cuanto a los ganadores, "son sus 45 segundos, que preferiría que invirtieran en el premio que han ganado, pero es su tiempo y éste es un país libre".

De hecho la organización ha solicitado a todos sus presentadores, de Salma Hayek a Cameron Díaz, Halle Berry y Denzel Washington, Harrison Ford o Jennifer López, y a todos los que colaborarán en la ceremonia que se abstengan de comentarios políticos en el transcurso de la velada. No sería la primera vez que la ceremonia de los Oscar se ve politizada con comentarios de los presentadores llamando la atención sobre conflictos como la guerra de Vietnam, los refugiados haitianos, el etnocidio tibetano perpetrado por los chinos, la invasión norteamericana a Panamá en 1989 o el maltrato a los indios.

Por supuesto, como corresponde a un país libre, las posiciones de los diversos candidatos son también diferentes. Ed Harris, candidato como mejor actor secundario por Las horas, reconoce que pensó más en el posible discurso a pronunciar que en el premio mismo. "Ya sé que no es un foro político, pero uno tiene que hacer un llamamiento a la paz si así lo siente", sostuvo.

dudas. Daniel Day-Lewis, candidato a mejor actor por Pandillas de Nueva York, tampoco descartó los efectos de la posible guerra en la ceremonia. "Sería obsceno pasar por la alfombra roja mientras los soldados caen en combate", subrayó, aunque reconoce que no se le ocurre una solución ideal. En declaraciones públicas, sin embargo, Day-Lewis ha preferido ser cauto: "¿Qué quieren que diga? Si expresamos nuestras ideas políticas luego la prensa nos critica", afirmó.

Irónicamente, una de las notas discordantes ha sido la de la cantante "afroamericana" Queen Latifah, aspirante al Oscar como actriz secundaria por Chicago e hija de un veterano de Vietnam. Ha sido una de las pocas figuras del espectáculo en pronunciarse a favor de las posturas del gobierno de Bush, y sostuvo que "tenemos que pensar en apoyar a aquellos que han sido enviados a otro país". También se mostró favorable a "continuar con el espectáculo", a fin de dar ánimo a quienes están "luchando por la libertad".

PREVISIONES. Naturalmente, el mayor problema para la celebración de la ceremonia del Oscar puede ser el propio comienzo de la guerra. La Academia intenta postergar la discusión sobre el tema, recurriendo siempre a la misma frase: "el espectáculo debe continuar". El productor Cates asegura que "la ceremonia se celebrará en un ambiente seguro al que yo mismo pienso llevar a mi familia", y eludió hablar de una posible cancelación si la guerra comienza el mismo día de la ceremonia. Sin embargo, las cosas pueden no ser tan sencillas.

La entrega de los Oscar nunca ha sido cancelada en sus 75 años de historia, aunque sí han tenido lugar tres aplazamientos. En 1938 el retraso fue de una semana debido a las inundaciones que sufrió la ciudad de Los Angeles, en 1968 se aplazó dos días con motivo del asesinato y funeral de Martin Luther King, y en 1981 se postergó un día tras el atentado perpetrado contra el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan.

De todos modos, si la guerra llega a estallar se prevé que la ceremonia será "más austera", un dato que ha comenzado a integrar las preocupaciones de los diseñadores de modas. "Habrá un gran interés en trajes poco llamativos", ha señalado el estilista Rennie, que se encargó del vestido blanco y turquesa que lució Queen Latifah durante la entrega de los Globos de Oro.

Es posible empero que algunas estrellas luzcan otra cosa. Ya se habla de una insignia "pacifista" que se estaría confeccionando, y que muchos participantes (Meryl Streep entre ellos) han anunciado que usarán: un broche inspirado en la paloma de la paz de Pablo Picasso.

Actores reúnen un millón de firmas

n Un grupo de estrellas de Hollywood, entre las que figuran Jessica Lange, Ethan Hawke y Steve Buscemi, presentó el pasado lunes en la misión estadounidense de Naciones Unidas una petición contra la guerra en Irak firmada por más de un millón de personas. Las firmas fueron reunidas en sólo cinco días vía Internet por un grupo, Moveon.org, miembro de una coalición de organizaciones opuestas a la guerra en Irak llamada Win Without War (Ganar sin guerra, WWW).

"No quiero dejar a mis hijos la herencia de esta guerra. Los norteamericanos somos gente moral y eso supone que no dejemos a nuestro gobierno mentir sobre la justicia de nuestra causa", declaró Jessica Lange. "Estoy orgulloso de ser norteamericano, quiero seguir estando orgulloso de serlo, y por eso estoy aquí", añadió por su parte Ethan Hawke.

Copias de la petición, que incluye unas 600.000 firmas de norteamericanos, fueron enviadas a los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

Caetano en el Oscar

n La entrega de los Oscar contará este año con la participación de dos significativos músicos iberoamericanos: la mexicana Lila Downs y el brasileño Caetano Veloso. Interpretarán juntos la canción Burn It Blue del film Frida, informó el lunes Gil Cates, productor de la ceremonia, según un cable de AFP.

Caetano es, por supuesto, uno de los más grandes artistas que Brasil haya dado al mundo, mientras que Downs es conocida internacionalmente por su particular mestizaje del folklore mexicano con ritmos como el jazz y el hip hop. Compuesta por Elliot Goldenthal con letra de Julie Taymor, Burn It Blue está nominada para el Oscar a la mejor canción, una de las seis estatuillas a las que es candidata Frida.

Es la primera vez que Veloso y Downs participan en la ceremonia de entrega de premios más esperada de Hollywood. Hija de una india mixteca y de un norteamericano, Downs, nacida en las montañas de Oaxaca, inspira su música cargada de sentimiento en la filosofía de los indios mixtecos y zapotecos. Por su parte Veloso, representante del movimiento que a finales de los años 60 comenzó a mezclar ritmos pop y rock con la fuerza musical de la canción brasileña, está reconocido mundialmente como uno de los más grandes compositores de su país.

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