LA NACIÓN GABRIEL PLAZA
Tiene cuatro fechas marcadas en Buenos Aires y ninguna en Montevideo. Esta vez, cruzar el Río de la Plata será una obligación para los seguidores de uno de los máximos exponentes de la música latinoamericana.
Pixies, Artic Monkeys, The Clash, Nirvana, Wilco, el rock y el punk nunca estuvieron tan cerca de Caetano Veloso como por estos días, a bordo de un power trío de bajo, batería y guitarra eléctrica que lo acompaña en la gira de Cê , su último disco, editado a fines del año pasado.
Sentimientos de oscuridad, desolación, soledad y turbación -tras la separación de Paula Lavigne (madre de sus dos hijos más pequeños)- llevaron su música por un camino de crudeza sónica y fricción poética que hace tiempo no mostraba, desde la aparición de aquel indómito Transa, cantado en inglés y en portugués. "Para mí, este es un disco del momento que estaba viviendo", define Caetano lacónicamente, economizando las palabras como en sus nuevas letras.
Le acaban de avisar que salió un compilado de su obra llamado Lingua, con temas compuestos o cantados en otros idiomas, como London, London, Maria Bethânia, Help, Let It Bleed, Come As You Are o Vete de mí. La noticia es capaz de transformar a este bahiano refinado y cortés en un hombre de tono parco, abúlico, como Kurt Cobain. "Estas cosas son hechas por los sellos. Nadie me avisó y no tuve nada que ver con ese disco; no intervine", aclara tajante.
Pasa a otro tema, como el del frío insólito que hace en Rio de Janeiro, la nieve que cayó hace poco en Buenos Aires, y entonces, con gesto contemporizador, interroga: "¿Cómo están ustedes por allá?". Es que el semidiós tropicalista llegará para ofrecer cuatro conciertos (el 27, 28, 29 y 30 de agosto) en el teatro Gran Rex, y para cantar las nuevas y eléctricas canciones de Cê, el disco que lo sacó del ostracismo compositivo, lo rodeó de una banda de jóvenes de treinta años, lo puso a disposición de su hijo Moreno, como productor, y lo volvió a poner en movimiento y con ganas de rockear.
"Cê fue mucho mejor recibido que todos mis discos anteriores, pero yo no volví a escucharlo por un tiempo. En gira canto las canciones nuevas casi todas las noches, y ahora me gusta todavía más", confiesa entusiasmado Caetano, que está disfrutando de la compañía de los jóvenes Pedro Sá (guitarra eléctrica), Marcelo Callado (batería) y Ricardo Dias Gomes (bajo y piano Rhodes), que también grabaron en su producción número 40.
El álbum, sucesor del elegante A Foreign Sound, es una fotografía de su tiempo, una relectura irónica del rock y una especie de diario íntimo. "Yo he dicho siempre que todas mis canciones son autobiográficas, afirma Caetano, con sus 64 años. En este disco hay muchas de esas como No me arrependo y Wally Salomo, dedicada a mi querido amigo muerto hace un tiempo. Pero también hay canciones como Minhas lágrimas, que son la descripción de un momento específico. A la vez, es raro porque algunas canciones del disco que hablan del tema de la separación fueron compuestas antes de divorciarme de mi ex mujer. No son canciones documentales, pero son reflejo de que el tema de la separación, de diversas maneras, estaba en mi cabeza."
MITOS. Caetano sigue siendo un iconoclasta capaz de derribar en una sola canción su propio mito, despistando o incomodando hasta sus propios fans con una aspereza noise y una actitud casi punk por momentos. "El proyecto primero iba a ser de una banda ficticia de un cantante ficticio, pero después las canciones empezaron a salir y le dieron forma a este Cê."
Caetano tuvo que salirse de su papel puramente de intérprete, el que más disfruta, metiéndose en proyectos como el tributo a Joni Mitchell, o en sus propios discos de versiones (ahora se suma el compilado Lingua, que resume ese espíritu de crooner) en el que indagó en el cancionero popular americano. A Foreign Sound y Fina estampa son proyectos que surgieron de esa necesidad de cantar y entregarse al placer de interpretar temas escritos por otros. Cantar, para mí, es el máximo placer; lo contrario a componer. No es algo que fluye como la voz, porque uno tacha, piensa las palabras una y otra vez... En cambio, cantar, cantar... es un estado muy natural para mí."
-En este último disco volviste a componer temas después de seis años de no sacar un disco con canciones tuyas. ¿Es algo que te cuesta?
-No, al contrario; pueden aparecer canciones en cualquier momento. Hace poco acabé de componer una canción que está en el show, y otro tema junto con Arnaldo Antunes; es la primera vez que hacemos un tema juntos y hubo muy buena química. Pero ahora trato de concentrarme más en la gira y no componer nada.
Pasaron casi cuarenta años desde la invención del tropicalismo. Caetano recuerda a esa banda de argentinos que vivían en San Pablo y se hacían llamar los beatboys. "Con ellos grabé el primer tema del tropicalismo que se llamaba Alegría, alegría. Fue mi primera banda tropicalista. Es curioso, ¿no?". En su nuevo show aparecen canciones de esos tiempos y otros temas, como el célebre London, London, que compuso en el exilio. "Mis canciones siempre surgen de algunas vivencias personales. Temas como London, London tenían que ver con una época más depresiva, porque estaba exiliado en Londres, una ciudad muy gris para un bahiano como yo. Recuerdo que después me sentí mejor en el segundo año porque hablaba mejor el idioma y pude disfrutar de muchos shows en vivo. Ver a grupos como Led Zeppelin, Hendrix, T-Rex y David Bowie es algo que no se olvida y fue fundamental para mí porque todo eso se filtró en mi música, aunque la idea del tropicalismo de asimilar otras culturas y otros sonidos ya existía en nosotros."
Caetano se sigue mostrando más tropicalista que nunca, un paso adelantado, siguiendo aquellos preceptos antropofágicos de Oswald de Andrade, surgido en los modernos años treinta, deglutiendo tendencias sónicas y cambios culturales.
"Me interesa esto que está pasando con los discos. Por un lado, está la piratería y, por otro lado, está la posibilidad de bajarse gratis los temas; entonces, esto hace que el disco como lo conocimos se transforme en algo obsoleto. Esto es interesante porque uno puede ver y formar parte de un cambio cultural muy importante."
Pero el futuro de este Caetano eléctrico nadie lo sabe. Sólo dice que sigue acopiando material para un nuevo disco. "Durante la gira de A Foreign Sound prometí que quería hacer un disco con todos sambas inéditos, pero todo fue cambiando: esas ideas se fueron transformando en las canciones de Cê y algunas de esos sambas están escritos, empezados y bocetados... Están ahí esperando. Esa idea por el momento está parada y no creo que cuando vuelva sobre ella sea la misma cosa. Será solamente la memoria de un proyecto que seguramente cambiará, porque en la vida todo se transforma."
Mitad hombre, mitad mujer
El músico bahiano será la próxima tapa en la edición brasileña de la revista Rolling Stone. Eso no sería novedad, pero hay un dato que sí lo es: el aspecto con el cual aparece. A los 64 años, Caetano posó para el fotógrafo Daniel Klajmic usando lápiz labial, rímel y pestañas postizas. Pero únicamente en la mitad de su cara.
Bajo el título "Un hombre llamado Caetano" y el subtítulo "El sexo es un asunto central en mi vida", se muestra en las páginas interiores sin camisa, con las uñas pintadas de negro y dispuesto a lanzar algunas polémicas, algo que también es común en él. Pero no aceptó que los desnudos fueran totales.
En la nota habla de política, vuelve a proclamar su admiración por Chico Buarque, compañero de generación, y hace comentarios sobre temas como Amor mais que discreto, donde aborda el tema de la homosexualidad entre dos hombres. "Son dos tipos jugando, dos tipos practicando sus sexos", comenta.
Tampoco esos tópicos son nuevos en la frondosa producción del autor de Vaca profana en sus cuarenta años de trayectoria. Hace unos años compuso Musa híbrida, revelando a una protagonista lesbiana.
Los viajes hacia las películas
El cine ha sido una de las debilidades de Caetano. Aunque es más conocido por su participación en algún film importante de un amigo (Hable con ella, de Almodóvar), el músico llegó a dirigir su propia película (Cinema falado) con la que no tuvo demasiada suerte. Pero siguió cultivando la amistad de algún maestro, como Michelangelo Antonioni, y en nombre de ella se eligió una canción de Caetano para unir los tres episodios de Eros, último film que el director de Zabriskie Point hizo. En Noites do Norte incluyó el tema Michelangelo Antonioni.
"El populismo de Chávez es como un burka, algo anticuado"
Desde los comienzos mismos de su carrera, Caetano se ha colocado siempre en el centro de discusiones político-culturales. En medio de la gira que viene realizando por América Latina, los problemas del continente le han salido al paso. Sobre todo los que tienen a los presidentes Lula y Chávez por protagonistas. Sobre el primero recuerda que lo votó en 2002 pero no en la reelección porque, como dijo a Perfil en Argentina, "no apruebo el hacer lo que sea para conservar el poder, algo horrible, muy típico de lo peor de la izquierda".
Pero es con el presidente venezolano, donde el bahiano se muestra implacable. En la entrevista a Perfil sostiene que el gobierno de Chávez "tiene las características de los populismos latinoamericanos más anticuados. Funciona porque en Venezuela hay petróleo. Es un caso muy similar al de otros países con mucho petróleo, donde se nota una tendencia al debilitamiento de la democracia, porque se produce mucho dinero a partir de un solo recurso". Y después agrega: "el populismo de Chávez no tiene mucho cuidado con las formalidades democráticas. Es como un burka, algo anticuado que se ha convertido circunstancialmente en un símbolo del presente".