El público, la pantalla chica y sus protagonistas en un libro

Estreno. Heber Villar, de Canal 10, presenta "La televisión desde adentro"

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MATÍAS CASTRO

Si los cambios de la televisión en la última década son muchos, más pueden aparecer cuando se revisan cuatro décadas. Eso es parte de lo que se refleja en el libro de memorias de Heber Villar, gerente de programación de canal 10.

La televisión desde adentro, Los secretos de un mundo fascinante (Banda Oriental, 2011) no es, propiamente, un libro sobre la historia de la televisión, aunque tiene mucho de eso. Tampoco es un libro de teoría, aunque abunda en reflexiones sobre el medio. No es exactamente un libro de la historia de Canal 10, aunque la contiene inevitablemente porque su autor es uno de sus responsables máximos. Y no es un texto de estudio, a pesar de tener muchos apuntes de interés para quienes estudian comunicación. Es un poco de todo eso y también es la compilación de las memorias de alguien que durante cuarenta y tres años se ha manejado en el azaroso y complicado ambiente de la programación televisiva. Un trabajo en el que, según palabras de Villar, no hay paz.

"En el auto tengo un televisor portátil porque siempre hay que mantener un ojo atento a lo que pasa", explicaba Villar, que con este libro debuta como autor. Durante cierto tiempo el canal tenía una línea directa, veinticuatro horas conectada a su casa, por cualquier contratiempo con la programación. Hoy, debido a la evolución de la forma de trabajo puede desligarse un poco más, lo que no implica que, según afirma, deje de ver todos los programas de producción nacional que emite. "Los que nos hemos encargado de esto tenemos que estar pendientes de la pantalla, es absolutamente irrenunciable… No me gusta que me digan que algo pasó en el canal y yo no me enteré a tiempo. Para estas cosas hay que tener una pasión muy especial y pocos lo hacen. En Argentina los gerentes de programación nunca duran tanto, porque es duro. Es un trabajo muy apasionante, pero es un lugar donde la paz no existe, siempre se está en guerra".

De todos modos, su libro no trata sobre el estrés ni lo transmite. Visualmente se presenta como algo accesible, ágil y que se puede comenzar a leer por cualquier página. Decenas de entradas, todas breves, se acumulan a lo largo de casi cien páginas, todas escritas en un tono ameno, coloquial por momentos, pero que apunta a todo tipo de lectores. Hay anécdotas internas del canal, como la de la entrada que cuenta cómo ingresaron Angel María Luna y Graciela Baccino en 1980, también hay reflexiones sobre la televisión y el público. Estas últimas, en particular, pueden resultar más interesantes para debatir ya que tienen que ver con la oferta televisiva y con la vieja polémica sobre quién decide de verdad.

"El público va cambiando y hay que acomodar el cuerpo según las circunstancias", explicaba Villar. "Nunca digas que el público está equivocado. Nosotros tenemos la obligación de saber qué es lo que quiere la gente y programarlo. La programación de la televisión no tiene reglas para sus éxitos y sus fracasos. Los éxitos no se razonan, se sienten".

Además de las anécdotas, aprendizajes y recuerdos, muchas veces contados de forma muy simple, Villar se permite incluir algo de opinión personal. De este modo dedica una entrada al viejo ciclo Qué piensan los uruguayos, que considera como lo mejor que se ha hecho en cuanto a muestra de la opinión del público en un periodístico, y otra entrada a la miniserie Napoleón, a la que califica como una de las mejores producciones en su rubro. Otro punto en el que se refleja su opinión está en las listas que incluye al final, unas sobre los programas que desde su punto de vista aportaron algo distinto y tuvieron su impacto y otra sobre programas de calidad, con independencia de su rating.

"A la televisión se la llama la industria de la incertidumbre por lo difícil que es determinar a priori qué será un éxito y qué será un fracaso" escribe en uno de los textos del libro. Parte de eso está reflejado allí a lo largo de muchas entradas, incluso de algunos aportes finales escritos por figuras de la televisión como Humberto de Vargas, Cristina Morán y Toto Da Silveira. Lo que el libro brinda es la visión y la memoria de una persona que permanece invisible para los espectadores, pero cuyo trabajo puede ser bien recibido o rechazado por miles.

"Lo que es cíclico son los gustos"

"Los cambios de la televisión han sido de lo más diversos", explica Villar con respecto a lo que ha visto desde que empezó hasta hoy. "El más grande, pero el menos trascendente, es el técnico. Entre las imágenes borrosas y en blanco y negro y hoy en alta definición hay una distancia tan grande que es todo un salto. Lo que ha cambiado y que es cíclico son los gustos de la gente. Eso tiene sus etapas. Hubo una etapa en que la televisión estaba tapada de series americanas. Hubo una época en que había muchos shows, como los de Minguito, Sandrini y otros. Todas fueron pasando... La gente va cambiando sus costumbres y su forma de aceptación de las cosas con el paso del tiempo".

La cifra

43 Son los años que Heber Villar, el autor de "La televisión desde adentro", ha trabajado como gerente de programación en el 10.

i Presentación del libro. Participan. El autor y Diego Delgrossi. Cuándo. Martes, 19.30. Dónde. Cabildo de Montevideo.

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