BUENOS AIRES | IGNACIO QUARTINO
En la semana que las famosas uruguayas alcanzaron su pico máximo de popularidad en "Bailando por sueño" al compás de la cumbia, el lunes pasado, Daniel La Tota Santillán y Virginia Dorich, se consolidaban como la pareja revelación del concurso de "ShowMatch". Al menos eso fue lo que sostuvo el jurado que sólo devolvió elogios al famoso y a su soñadora, que es tan uruguaya como Eunice Castro, Mónica Farro y Claudia Fernández. Además es la única pareja que compite por un sueño uruguayo.
- ¿Cómo surgió esta posibilidad de participar en Bailando por un sueño?
- Estaba de paseo por Buenos Aires y decidí presentarme en el casting de Bailando. Tuve tres horas de espera antes de hacer la primera prueba en la que fui preseleccionada y así empezó todo, hasta que la producción me asignó como compañera de baile de La Tota Santillán.
- ¿Cuánto hace que se dedica al baile?
- Llevó 24 años estudiando baile y tengo 29, aunque todo el mundo me da menos edad y piensa que soy más chica (risas). Empecé con clases de ballet clásico a los 5 años y desde entonces no paré más. También estudié otros ritmos y las circunstancias me llevaron a especializarme en musicales, ya que durante 8 años formé parte del cuerpo de bailarines de Boom.
- ¿Algún ritmo que le guste en particular?
- Me gusta mucho eljazz y hip-hop que, si tengo suerte de seguir en el concurso, seguramente me toque bailarlos algún día. De todas formas, me especialicé en ballet.
- Además de ser bailarina es laboratorista dental, ¿cómo hizo para complementar las dos profesiones?
- Pertenezco a una familia que tiene varios odontólogos. De todas formas, elegí esa carrera porque era muy flexible en cuanto a los horarios que se dictaban cursos y porque tiene más pruebas prácticas que teóricas. Así, podía organizar mis tiempos para dedicarme al baile que siempre lo tomé como un trabajo. De hecho, más allá de Boom, siempre bailé para eventos de todo tipo gracias a los contactos que generé en el ambiente. En esto del baile, sobre todo en Uruguay, somos pocos y nos conocemos y eso tiene sus beneficios.
- Desde su visión como profesional de la danza, ¿cómo encuentra el nivel de las famosas y soñadores uruguayos que forman parte del concurso?
- Creo que los representantes uruguayos están en un muy buen nivel. Es más, antes de venirme a Buenos Aires pensaba que me iba a sentir chiquita en el medio argentino, pero desde que llegué siempre me sentí bien, muy cómoda.
- ¿Conoce a las famosas uruguayas que forman parte del concurso?
- Conozco a las tres y me parece que están en un nivel altísimo. Con Claudia Fernández fue con la que trabajé más tiempo, pero tengo buen trato con todas. Creo que Eunice es la que tiene un perfil distinto de las tres (Farro y Fernández son más vedettes) por su formación en danza. De hecho, con Eunice coincidimos en varias clases de danza.
- ¿Cómo es bailar con una persona como la Tota Santillán, que no tiene perfil ni físico de bailarín?
- El primer ensayo con él fue muy duro para mí. Casi me voy llorando, porque pensaba que no iba a tener posibilidades de salir adelante en este concurso. Sin embargo, hoy puedo decir que estoy orgullosa de bailar con él. La Tota es muy carismático y se hace querer muy rápido, ya que desde el principio se mostró trabajador y con fuerza de voluntad para armar una buena coreografía.
- ¿Es más difícil armar una coreo con una persona con las dimensiones de La Tota?
- Es más complicado por los tiempos que tiene y porque hay movimientos que no puede hacer. Sin embargo, con la mucha creatividad del coach (Guillermo Gramuria) y ensayos, logramos que La Tota incorporara el ritmo en su cuerpo e impusimos reglas básicas propias. Por ejemplo, no podemos hacer pasos muy pegados porque puedo quedar incrustada. Además, para que la Tota gire necesita tres tiempos, mientras que un bailarín normal necesita uno solo. Pero él, con su oído y buen ritmo, demostró que puede bailar muy bien.
- Mónica Farro dice que no es lo mismo bailar en el teatro ante mil personas que frente a un jurado que mira atentamente cada paso en la pista, ¿usted piensa lo mismo?
- Se siente la diferencia de ser juzgada. Por algo, más allá de la jerarquía, todos los que pasan por la pista sienten un poco de nervios. A mí, en particular, me pasa algo buenísimo cuando bailo que es bloquear mi cabeza y olvidarme de lo que me rodea. Pero esto va en la persona y en la experiencia que tiene cada uno. Si me pierdo en medio de una coreografía en vivo, siempre voy a zafar de alguna manera. Ya me pasó de todo arriba de un escenario: me he caído, se me rompió un taco y siempre pude salir bastante bien parada de esas situaciones.
- Más allá del baile, ¿qué visión tiene de lo que rodea al show, sobre todo como pareja de baile de Santillán al que los medios lo acosan tras su separación?
- Es impactante ver cómo los medios están atrás de los famosos. Antes y después de bailar se encienden muchas cámaras y empiezan surgir preguntas de todo tipo y no se tiene en cuenta que el famoso vive un momento muy tensionante sobre la pista. A La Tota no paran de preguntarle sobre su ex mujer y a mí me pone muy nerviosa, sobre todo previo al baile porque tengo miedo de que se desconcentre. Antes de estar en Bailando pensaba que todo esos escándalos que se hablaban eran mentira, pero comprobé que son ciertos. La Tota está muy mal con la separación y a veces hago de psicóloga de él. Trato de ayudarlo porque es una buena persona.
- Ahora se viene la cumbia…
- Creo que bailamos el lunes y ya estamos ensayando. Este ritmo le encanta a La Tota porque condujo un programa de cumbia muy importante en Argentina.
- ¿Qué tema van a bailar?
- La ventanita de Sombras.
- Una vez finalizada su participación en ShowMatch, ¿tiene pensado volver a Montevideo?
- La idea es quedarme en Buenos Aires. No tengo nada seguro, pero tengo muchas ganas de que surja una propuesta que me guste para empezar una carrera acá. La actuación y el baile me gustan mucho.
Objetivo: una ambulancia
El sueño por el que participa Virginia Dobrich en ShowMatch es conseguir una camioneta que transporte a madres solteras de la ONG Senderos de Vida, que se encuentra en el interior del departamento de Rivera. "La madre de una amiga está muy vinculada a esta ONG y la verdad que no me arrepiento de representarla porque hay muy buenas personas. Fuimos con la producción de Ideas del Sur a la sede y el viaje fue toda una experiencia: pese a la distancia con Montevideo y los pocos medios que había para llegar a ese lugar, fuimos en ambulancia para grabar la presentación que hicimos en el primer programa de ShowMatch", recuerda Virginia consciente de que, al Norte del país, cuenta con una gran hinchada.
Perfil
Una opción de vida
Nombre: Virginia Dobrich.
Nació: En La Blanqueada, Montevideo, el 8 de diciembre de 1978.
Profesión: Bailarina y laboratorista dental.
Para ella el baile no fue una oportunidad sino una opción de vida. Desde los 5 años quiso aprender danza y siguió estudiando aunque se fue abriendo otro camino con las prótesis dentales. Por haber sido una opción de vida, el baile probablemente la ate a Buenos Aires después de ShowMatch. Además, Dobrich confiesa que quiere probarse también en la actuación.