El último sábado, a manera de aperitivo del clásico del domingo que ganaron los blancos (bueno, los albos) de atrás y en los últimos metros, jugaron en la Cuchilla, Danubio (invicto) y Liverpool, entreverados en un quinteto donde nadie renunciaba a consagrarse campeón del Torneo Apertura; los otros tres eran Defensor Sporting, Nacional y Peñarol.
Belvedere había invitado a sus vecinos a sumarse a la fiesta del barrio: caía gente del Prado, Paso del Molino, Capurro, Pantanoso, La Teja y, obviamente, la bullanguera barra de los de la diagonal negra. Desde una hora antes del comienzo de la brega, las tribunas mostraban un lindo aspecto: y algunos del público acortaban la espera comentando sobre las elecciones de "justo el 31". Un par de amigos que en eso estaban, reparó en un detalle que pasó inadvertido para la gran mayoría:
—Che... Este Vásquez que va a jugar en el "Liver"... ¿será algo de Tabaré?
—Este es con "s"... Pero, yo te iba a preguntar si el Gargano que viene con los del hipódromo, será pariente de RAFAEL 90. Se escribe igual.
—Vamos a ver cómo se portan. Es como si los socialistas del Frente quisieran copar Belvedere.
Empezó el encuentro, y ninguno de los dos "socialistas" alcanzaba destaque alguno. Pasó el primer tiempo (0 a 0) y aumentó la expectativa por el resultado que podía incidir en la definición del certamen. A los 25 minutos del 2º tiempo, Viera (¿pariente de "el otro Tabaré", el copiloto de Stirling?) fue expulsado, dejando a Danubio con diez hombres. "Papita p’al loro", se dijeron los hinchas de los locales, y la acertaron: tres minutos después... GOL DE LIVERPOOL... Mejor dicho: ¡GOLAZO!... de Vásquez, nada menos.
Enseguida, el DT danubiano movió los cambios y sacó a Gargano.
—Yo no lo hubiese sacado (dijo uno del par de aficionados). No estaba jugando tan mal.
—No, no lo sacaron por eso, sino por una cuestión de disciplina. Cuando Vásquez entra a dominar la situación en el partido, conviene no retrucarle. Si por ahí Gargano le empata, sería como un acto irrespetuoso.
—Mirá quién entró por Gargano: Artigas.
—Bueno: éste no es de la 90; es de la Vertiente Artiguista.
—Sí, pero... igual. Cacareó Vásquez, y ni el Prócer se animaría a empardarlo.
Dicho y hecho. Terminó el encuentro, con 1 a 0 a favor de Liverpool. Murió el invicto de Danubio. Dos "fanas" del vencedor salían cantando: "Negro y azul... negro y azul... son los colores del glorioso Liverpool".
—¿Nos tomamos una en la esquina?
—A la orden, mi general.
—Decime... ¿Qué vas a hacer con el plebiscito del agua?
—Voy a votar para que la eliminen definitivamente. Y, además, ya tengo pensado armar la "Asociación de Alcohólicos sin censura"... juntar firmas y pedir un plebiscito para conseguir que se aumenten los grados de alcohol en la sangre. Lo que hicieron con ese pobre empresario no tiene nombre.