Henry Segura
Tiene una historia importante, inspirada en la realidad venezolana. En el centro hay un traficante de cocaína cuya vida es cronológicamente ilustrada, desde la dura infancia hasta la irrupción como figura sobresaliente en la vida política del país. Una especie de "padrino" caribeño, con una profunda vocación por el dinero y el poder, que obviamente modula dentro de una realidad distinta a la asumida por Francis Ford Coppola, enfrentando incluso al mismísimo gobierno estadounidense.
El director Novoa (uruguayo-venezolano) sabía que semejante argumento le permitiría despegarse en la producción del cine que hasta ahora había realizado (Sicario, Garimpeiros), siempre en compañía de su esposa y productora. Desde ese punto de vista, El don tiene su mejor crédito: los episodios que ilustran el ascenso y la caída de semejante figura están narrados con corrección. El problema es que ese mérito es insuficiente para convertir todo el asunto en materia dramática valiosa, porque la narración se agota en sí misma, adquiriendo un tono medio mucho menos atractivo del que podría haber tenido. Ejemplo notorio de esa situación es la secuencia en la cual el narco venezolano tropieza con el embajador de EE.UU. en una fiesta, que deriva en un cruce de insultos y salivazos que despierta risas por lo simplista del planteo. Cualquier espectador sabe que la vida no es así y menos en esas alturas del poder.
Tal como está, la nueva película de Novoa termina despertando una dualidad de juicios, sobre todo por lo infrecuente de su tema.
El Don
Ficha: Venezuela 2006. Director: José R. Novoa.Guión: Henry Herrera. Productores: Elia Schneider, José Novoa. Fotografía: Oscar Pérez. Montaje: Daniel García, José Novoa. Música: Osvaldo Montes. Elenco Laureano Olivarez, Edgar Ramírez, Beatriz Vázquez, Andreina Blanco, Juan David Restrepo, Guillermo Suárez.
Atención a...
Al despliegue de producción, sobre todo cuando se trata de ilustrar el marco material que rodea al personaje, como símbolo de su poder.